Tus ojos verdes

Pienso en ti, y lo primero que se me viene a la memoria son tus brazos, tu sonrisa y tus ojos. Tus preciosos, preciosos ojos verdes. Cuántas veces me habrás jurado, medio en broma medio en serio, que si pudieras, si la ciencia lo permitiera, cambiarías sin dudarlo tus ojos por los míos. Y yo te respondo, entre risas porque no quiero que notes mi emoción, que ojalá hubiera heredado ese color tuyo tan verde y tan azul, en vez de un marrón castaño normal y corriente.

Pienso en ti, en aquellas fotos que vi tantas y tantas veces en las que me tenías cogida en brazos, siendo yo un bebé. En tu cara mezcla de asombro y felicidad, de niño adulto. Aquellos brazos que me sostenían como si yo fuese el regalo más preciado, el más inesperado de todos. En tus brazos fuertes, capaces, que siempre me sostuvieron hasta en los momentos más difíciles. Esos brazos que han aguantado tormentas, aguaceros, tempestades de todo tipo. Esas manos, que a pesar del frío, de la piel irritada por el trabajo y los años, siempre han estado ahí, dispuestas a prestarme ayuda cuando la he necesitado. Manos firmes, amables cuando debían serlo y prestas a cargar con todo el peso de la vida.

Pienso también en tu sonrisa, esa que siempre asoma juguetona a tus ojos. Esa sonrisa tuya, de niño travieso que a pesar de los años, sigue ahí, impasible, retando al mundo y a la injusticia, a la mala suerte de la vida. Sigue ahí, como si apostara por un final feliz, porque sabe que en el fondo, todo esto es una broma pesada y al final, todo acabará bien.
Esa sonrisa me enseñó a tomar las cosas con humor, a reírme de mí misma. Tenías la sonrisa dibujada hasta cuando estabas triste, cuando sabías que tal vez, para nuestro cuento no existían los finales felices. De ti aprendí a sonreír hasta cuando por dentro estaba destrozada, cuando todos a mi alrededor esperaban que llorase. De ti aprendí a regalar sonrisas, que es lo más bello que me han podido enseñar nunca.

Pero lo que más recuerdo son tus ojos. Tus preciosos, preciosos ojos verdes. Que no son verdes ni azules, sino una mezcla de ambos, ¿tal vez con motitas doradas? Ojalá la genética hubiese sido algo más generosa conmigo y hubiese heredado ese color tuyo. Estoy convencida de que de joven, volvías locas a las chicas solo con una mirada y esa sonrisa tuya… Con esos ojos de mirada bondadosa, llenos de sinceridad, desconfiados las menos de las veces, apasionados y afectuosos casi siempre.
Sabes que aunque pudiésemos hacerlo, aunque la ciencia nos dejase, mi conciencia no me permitiría a rebatarte esos preciosos ojos tuyos. Porque entonces, ¿quién me miraría como lo haces tú?

Feliz día, papá.

Anuncios

7 pensamientos en “Tus ojos verdes

Y tú, ¿cómo lo ves?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s