Enamorarse a ciegas

El proceso de enamorarse es como desenvolver tu bombón de chocolate favorito, de tu marca preferida, y saborearlo lentamente para disfrutar cada textura, cada matiz del regusto que te deja en la lengua. Enamorarse es una aventura. Una experiencia que algunos experimentan solo una vez en toda su vida, mientras que otros la disfrutan en varias ocasiones.

Para una persona ciega, enamorarse es exactamente igual que para alguien que ve. La única diferencia es que en lugar de fijarse en las cualidades físicas de la otra persona, lo que te atrae son otras cosas.

Hasta aquí todo resulta evidente, ¿no?

En lugar de fijarnos en el color de los ojos o el cabello, nos fijamos en la cadencia de su voz. En si sonríe a menudo. Si cuando te indica algo con las manos para que lo toques lo hace con ternura, con respeto. Nunca con compasión. Si te ayuda cuando lo necesitas pero sin agobiarte, solo cuando realmente tú pides que te ayude. Si te respeta y te permite hacer las cosas por ti mismo/a…

Además de todo eso, nos importa el aspecto físico. Tampoco vamos a ser ahora hipócritas. Aunque no veamos, queremos que nuestra pareja sea atractiva, vista bien, lleve el cabello en buenas condiciones, huela bien… Porque que no veamos no quiere decir que no tengamos buen gusto, oiga. Quizás no sea el aspecto más importante a tener en cuenta, ya que valoramos mucho más el interior, pero sí que nos gusta cuidar el exterior. Al menos en mi caso.

Cuando me han pedido, en alguna ocasión, que acuda a un instituto para explicar a los alumnos cómo es la vida de una persona ciega, suelo llevar mi ordenador portátil para explicarles cómo leo, escribo y navego; el teléfono móvil, para que escuchen cómo me habla y me lee los mensajes, contactos, etc; la báscula de cocina, para que comprendan cómo soy capaz de calcular las cantidades a la hora de cocinar; también llevo la dimo, para que vean cómo se hacen etiquetas de pegatina con texto en braille, muy útiles para los productos perecederos, o para etiquetar mis CD, mis DVD, etc. Además de todo esto, les explico, con ayuda de Brilyn, cómo es la labor de un perro guía, cual es el proceso de adiestramiento y en qué se diferencia caminar con un perro guía y un bastón blanco.

Y a pesar de todo lo que les cuento y les explico (que no es poco), muchas veces lo que más les interesa y sobre lo que más me preguntan es sobre las relaciones.

“¿Cómo conociste a tu novio?”
“¿Cómo os enamorasteis?”

Muchas de las veces que lo preguntan es por puro morbo. Pero otras, resulta que la gente tiene un interés genuino y auténtico por saber cómo una persona ciega se enamora y consigue encontrar pareja. En una sociedad tan visual, tan superficial y tan compleja como en la que vivimos, imagino que les cuesta entender que alguien que sí que ve elija por propia voluntad quedarse con una persona ciega.

En mi caso, mi chico sí que ve. Su historia es de lo más curiosa. En realidad, él nació siendo ciego, porque su madre enfermó de rubeola durante el embarazo y al feto le afectó a los ojos. Pero afortunadamente, cuando tenía 4 años le pudieron operar, y gracias a las técnicas y los aportes ópticos que han ido mejorando a lo largo de los años, a día de hoy él puede ver y llevar una vida prácticamente autónoma.

¿Por qué se “complicó” (entre comillas) la vida y eligió estar conmigo? Pues eso deberían preguntárselo a él. MI teoría es que he tenido la suerte inmensa de que él me valore por cómo soy, independientemente de la funcionalidad que tengan o no mis ojos. Como nació siendo ciego, ha vivido en primera persona lo que es y nunca me ha tratado como si necesitase sobreprotección. Me deja plena libertad para hacer las cosas, porque sabe que si en algún momento necesito su ayuda se la voy a pedir. Me cuida, sí, pero como cualquier persona cuida al ser amado.

A la pregunta de cómo nos conocimos, me gusta contar que nos conocimos en un parque de atracciones. En realidad, eso no es del todo cierto. Nos conocimos cuando yo aún era demasiado joven y no era nuestro momento. Años más tarde, cuando la diferencia de edad ya no se apreciaba tanto, volvimos a reencontrarnos en una actividad que realizaron en nuestra ciudad los jóvenes de la ONCE. Fue entonces cuando surgió ese algo, esa chispa, esa química que nos mantuvo pegados a los SMS del móvil y al antiguo MSN durante meses, cuando aún no existían el WhatsApp ni las redes sociales. Hasta que aquel verano, los mismos jóvenes de la ONCE que habían propiciado nuestro reencuentro organizaron una excursión al parque de atracciones de Madrid. Y allí resurgió la magia.
A las 7:00am hacía frío en la estación de tren de Valladolid, pero como era pleno mes de agosto e íbamos a pasar el día entero al parque de atracciones, yo tan solo llevaba una camiseta de tirantes. Él se quitó la chaqueta y me la puso sobre los hombros. Luego, en el parque de atracciones, a cada montaña rusa que yo me subía él subía conmigo. Me empeñé en subirme a la Lanzadera y él se sentó a mi lado, cogiendo mi mano. Montamos juntos en los troncos de agua, en los rápidos… Y entre risas, caricias y cogernos la mano discretamente sin que el resto se percatasen, fue surgiendo lentamente la llama de aquella primera chispa.

Desde entonces, desde aquel mágico día en el parque de atracciones, siempre digo que nos conocimos allí, porque en realidad fue entre montañas rusas y salpicones de agua donde nació nuestra historia de amor.

El resto, como dicen los americanos, es historia.

¿Y vosotros? ¿Cómo os enamorasteis? ¿Os atrevéis a compartir vuestra historia de amor? ¿Fue un flechazo o tardó meses en avivarse la llama? Tanto si eres ciego, ciega, o tú ves y tu pareja no, o ambos sois invidentes… O ninguno de los dos. Me encantaría conocer vuestras historias. Porque ya sabeis que se dice que el amor es ciego, y para enamorarse solo es necesario ver con los ojos del corazón.

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14 pensamientos en “Enamorarse a ciegas

  1. Cary

    Cualquier persona que te conoce, comprende enseguida lo facil que es “enamorarse” de ti. En todos los sentidos, como compañera en mi caso. Nosotros, si bien el físico en ocasiones importa demasiado, también vamos aprendiendo a valorad aquello que no vemos, lo que se siente, que es lo que de verdad aporta valor en nuestras relaciones.
    Y aunque esa compañera que tienes de cuatro patas no fuera tan, tan, tan espectacular, te queríamos igual: tu afán de superación, las lecciones tan valiosas que aprendemos de ti, tu simpatía, tu cariño, tu optimismo, tu valor…..
    De verdad, es un verdadero privilegio haber compartido una pequeñita parcela de ti, en este caso, un curso!
    Un beso. Cary

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  2. Abyla_

    desde el inicio del post “enamorarse a ciegas” tenía en mente tu frase final “el amor es ciego” jajaja por tanto, ya te da una idea de lo que coincido contigo al respecto, seguramente sea una situación en la que existan menos diferencias entre videntes o invidentes, luego el proceso de selección o cualidades a tener en cuenta , que te puedo descubrir que no sepas, cada persona tiene su criterio y por qué no ,capricho por unas u otras cualidades …

    amor a primera vista o flechazo, existe ,claro que sí ! luego ya el tiempo que dure eso ya …

    respecto al morbo, no comparto contigo el término, o me gusta mas lo de curiosidad , ese interés que despierta lo desconocido, como sería para un hetero saber que o como se sienten atraídos los homosexuales mas que morbo.

    Muy bonita historia, que además se agradece entre tanta lectura política que ya hastía ,por muy importante que lo es, y lo que nos jugamos en ello.
    un saludo Abyla_

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  3. David

    Hola Patri…

    A mí me ha quedado algo en el tintero: ¿para enamorarle le ponías canciones de los backstreet boys? jajajaja.

    David.

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  4. Amaterasu

    Hola Patri! me ha encantado tu post jejej, además que estoy de acuerdo totalmente en todo lo que dices cuando comentas qué es lo que nos enamora, y sí, el físico también cuenta porque como bien dices, aunque no veamos, nos gusta ir arreglados, que nuestra ropa y la de nuestra pareja combinen y no vayan de cualquier manera, que se cuiden, que huelan bien y que carai… que podamos tocar un físico bonito! también nos gustan los culos bien puestos y unos buenos abdominales no? 😉
    Mi historia realmente ya la conoces, pero por aquello de resumirla, nos conocimos en un juego online de rol, él era un dios elfo, yo una pobre elfita del montón y… primero surgió la amistad, muchas horas de hablar y compartir y al cabo del tiempo y de conocernos en persona, llegó el chispazo, el amor y…, ahora el matrimonio! y sí, para aquellos que leáis esto y no me conozcáis, ambos somos ciegos.

    Un abrazote y nos desvirtualizamos prontito!

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  5. Francisco

    Leo atentamente tu vivencia e intento imaginar, con los ojos cerrados, lo bonita y auténtica que pudo ser.
    Desde niño he sentido un gran respeto por los invidentes por su tesón y sensibilidad.
    En muchas ocasiones, cierro los ojos para percibir una sensación con más intensidad. Gracias por tu autenticidad. Francisco

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  6. Sabina

    Hola, encontré tu blog por casualidad, gracias por compartir tu historia. Mi novio es ciego y me toca enfrentarme a una sociedad que no comprende que yo lo vea y sienta como cualquier otra persona; un amor como el nuestro es sin duda una cachetada a los prejuicios.
    Te escribo desde México, ahora seguiré tu blog atentamente.
    Saludos 🙂

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  7. Alejandro

    Hola. Me encantó tu blog. Tengo 19 años. Quería decirte que admiro a la gente con “discapacidades”, tal como dice el conjunto social común, sean ciegos, sordos o paralíticos. Creo que (y no te lo tomes como un halago o una superficialidad) a veces tienen más capacidades que cualquiera de los que son “capacitados”. Yo puedo ver, pero a veces me siento tan discriminado como cualquier persona con defecto físico o, incluso mental, porqué no. Es que tengo otras idea sobre la vida, soy más sensible, pienso demasiado antes de actuar, demasiado inseguro, ésto es algo que me define a la perfección. Hasta necesitaría alguna vez conocer alguna chica ciega y enamorarme. No por lástima ni compasión, sino por dos razones: primero, ¿lástima y compasión? Sí, por mí. Las chicas supuestamente normales sólo te miran si tenés labia o te hacés el fachero (o si no estudiás, porque es así, seamos francos) o todas esas tantas cosas. Yo no soy así. No quiero cama, no sé si se entiende. Quiero caminar de la mano, charlar, hablar, no sé, de películas, libros, de la vida, compartir cosas, qué se yo. Pero lo necesito. Eso simplemente. Y segundo, es que a veces los capacitados también necesitamos otra mano, distinta, algo que me diga: “yo soy como vos y vos sos como yo, por eso te quiero”. Me averguenza admitirlo pero por mi forma de ser, ya dije que jamás saldría con nadie. En mi vida completa.
    Por eso creo que a veces deben ser más fructuosas ese tipo de relaciones. La de la gente socialmente tildada como normal, no. Así pienso yo. Me parecería estúpido (no sé si estúpido, quizás extraño) ir a buscar una chica a un centro para dicapacitados. Porque el amor no se busca, se encuentra.
    En fin, quería decirlo, desahogarme, sin que nadie crea que discrimino o me pongo así por lástima. Pero me gustaría una relación seria, muy seria, con una mujer así. Me haría feliz, de verdad. Y no me importarían los prejuicios sociales, en lo más mínimo.
    Gracias.

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  8. Mari Ángeles Utrera

    ¡Me ha encantado!
    He descubierto tu blog hoy y puedo decir que lo adoro,no soy invidente pero me encanta aprender todo lo que pueda de este mundo del que solo tenía una ligera idea.
    Y hablando de historias de amor,la mía en concreto empezó hace muy poco…Con un chico invidente.Me gustó desde el principio,yo diría que fue ”amor a primera vista” jaja.Y por suerte él me quiere,y admiro esa forma de enamorarte de alguien sin poder verlo.
    Aprendí con él en una tarde más que en todo el tiempo que duraron mis relaciones anteriores con personas videntes.
    Este chico es mi compañero de facultad,y para mí es todo un ejemplo de superación que estudie y haga de todo.
    Pues eso,que amo a mi chico invidente,y a este blog jaja

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  9. maria

    Hola que tal? Me llamo Maria y puedo ver, lo mio no lo llamaria un flechazo, sino mas bien un pequeño maremoto de emociones que con mis 26 años recien pude sentir, el es invidente, es menor que yo, tiene 22 años, lo solicite en el face por un proyecto de ley que el esta queriendo que se apruebe en mi pais, trata sobre inclusion dentro de las universidades, una semana despues me escribe al face, hola que tal, yo le pedi su nro, me lo dio, escribimos, lo llame a su cel, luego me llamo el, recuerdo que le pregunte si que hacia un viernes por la noche, me dijo que nada, y mañana sabado le dije, nada tampoco, y le conteste que sus fines de semana de nada se acabaron que al dia siguiente saldriamos, que iriamos a un karaoque donde ya quede con varios amigos, el no me creyo, fui a su casa, le conoci a su familia, lo lleve y no me pude atajar, la noche anterior hablamos hasta el amanecer y senti algo increible al hablar con el, entonces cuando lo vi, estabamos en mi auto frente al karaoque y le dije que me resulta favorable que en ese momento el,no pudiera ver lo que yo miraba, me pregunto que era, que le describa, yo le dije te muestro y lo bese. Es asi como comenzo esta historia de la cual aun soy protagonista, me propuse una meta, a finales de este año poder escribirle una carta en braille, estoy estudiando, se me hace dificil ya que en mi pais no se venden los materiales, ni la regla ni los punzones, pero de algun modo lo lograre. Ah mi pais es Paraguay, muy bueno tu blog me encanto.

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  10. Loli

    Nosotros nos enamoramos despacio, si te digo que nos llevó casi dos años dar el paso. Ambos vivimos en una ciudad y trabajamos en otra, no es un trayecto muy largo, una media hora más o menos. Empezamos a coincidir en el tren cada mañana, yo me mareo mucho y me siento en la primera fila y él llegaba y se sentaba también allí, como tengo tendencia al mareo yo no puedo leer en el tren ni nada y así íbamos los dos uno junto al otro sin decir ni pío. Al cabo de unos meses nos empezamos a saludar, buenos días y ya. Después de otros pocos meses alguna vez comentábamos el tiempo “ya empieza a hacer frío”, “el verano está cerca”… Un día que llegué después de él tropecé con su bastón y él me sujetó en el aire para que no me rompiera la cabeza, no sé cómo lo hizo sin ver, pero consiguió parar la caída. A partir de entonces empezamos a hablar todo el camino de todo un poco y hasta nos guardábamos el sitio el uno al otro. La media hora del viaje la pasábamos hablando sin parar, pero luego cada uno a su trabajo y no tenía ni su teléfono. Cuando se acercaba la Navidad y a mí ya empezaba a gustarme (aunque no me atrevía a reconocerlo) me preguntó si me apetecía tomar algo el viernes noche para celebrar las fiestas, en el momento me sonó raro, pero en realidad estaba deseando quedar. Fuimos a cenar y era la primera vez que lo veía vestido de sport, estaba guapísimo, impresionante, parecía más joven y más guapo que con traje y corbata. Aquella noche lo pasamos muy bien pero no pasó nada, cada uno a su casa. Al día siguiente era sábado y me llamó con la excusa de preguntarme por la resaca, y volvimos a quedar esa misma noche, y ahí ya caímos. En mi entorno ha causado bastante sorpresa que salga con un chico ciego, pero después de tres años juntos ya todos en mi familia y amigos lo conocen y no hay problema. No ha sido siempre ciego, perdió la vista de niño por un accidente, no ve absolutamente nada, ni siquiera luz, lo suyo es ceguera cortical por daño neurológico, pero se maneja muy bien en la vida diaria. Y esa es nuestra historia.

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  11. Maria

    me encanta tu blog, he conocido a un chico ciego, y la verdad es que los dos nos gustamos, el me lo ha dicho sin mas rodeos, es lo que mas me gusta de el, el me ha dicho todo eso que mencionas, en lo que el se fija en mi, y muchas personas que saben de nosotros, de lo nuestro incluyendo amigos, familiares, maestros etc, me han dicho qu no me complique la vida saliendo con el, no se como se puede ser tan estrecho de mente, el es un muchacho maravilloso, y lo amo.

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Y tú, ¿cómo lo ves?

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