Efectos secundarios

¿Alguna vez os habéis preguntado qué ocurriría si no pudierais seguir haciendo aquello que más os gusta? Si la actividad que mejor se os da o aquello que os apasiona hacer os abandonase, ¿cómo os sentiríais?

Hace un mes y medio me sometí a una operación quirúrgica. Tenía el conducto lagrimal del ojo derecho totalmente obstruido, debido a una acumulación mucosa que se había enquistado. En la cirugía a la que me sometí, en la que tuvieron que anestesiarme por completo, aprovecharon para hacerme un nuevo conducto lagrimal y de paso, liberarme el párpado. Resulta que llevo más de quince años con el ojo cerrado y aunque yo siempre creí que esto se debía a un problema de tipo muscular, en realidad el problema era que bajo el párpado se había generado tejido cicatrizal y debido a esto, el párpado se había adherido a mi ojo.

En la operación, mi oftalmólogo liberó el párpado eliminando ese tejido cicatrizal y colocando un conformador –una especie de lente que mantiene separado el párpado del ojo-. La idea es que lleve ese conformador durante varios meses, para que el párpado cicatrice más lentamente y no se vuelva a adherir al ojo. El resultado es que ahora puedo abrirlo, muy poquito a poco, y recibir más luz de la que antes podía recibir.

La parte negativa es que llevo semanas sufriendo pesadez en el ojo, continuos dolores de cabeza y una insoportable fotosensibilidad. Cada vez que salgo a la calle, debo hacerlo con una gorra para protegerme de la luz, ya que el ojo se me cierra automáticamente, y con tanta violencia, que esto me provoca nuevamente dolores de cabeza.

En casa permanezco casi todo el día con las persianas bajadas, porque apenas puedo soportar la luz.

Imagino que esto será un proceso temporal. MI ojo lleva tantos años sin tener que enfrentarse a la luz directamente, que ahora debe volver a adaptarse. Pero el proceso está siendo lento, duro y tedioso.

Y por si esto fuera poco, he notado que la pesadez que se apodera de mis ojos y mi cabeza, últimamente hace que me cueste un terrible esfuerzo hasta el mero hecho de pensar. Cosas que antes me salían de forma tan natural como respirar, ahora me cuestan un esfuerzo doble.

Todo esto no me preocuparía en exceso si no fuese por el hecho de que al leer mis propios escritos, mis textos, posts publicados en el pasado, hacen que me replantee si soy capaz de volver a escribir como lo hacía. Intento escribir, aunque solamente sea simples e-mails, y me cuesta trabajo hasta el hecho de pulsar las teclas correctamente.

Desearía escribir textos coherentes, ingeniosos, como siempre he intentado hacer… Y en cambio me veo incapaz.

Esto me asusta. Me asusta mucho… Solamente ruego porque se trate de algo temporal y las palabras no me hayan abandonado para siempre.

Os escribo como desahogo, y porque creo que si lo saco de mi cabeza tal vez sirva como una especie de exorcismo. SI lo comparto con vosotros, tal vez la carga no sea tan grande y poco a poco vaya disminuyendo.

Intentaré seguir escribiendo. Mientras tanto, un abrazo a todos y que disfrutéis del verano.

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7 pensamientos en “Efectos secundarios

  1. Pingback: Perdida en los Siete Reinos | Viviendo a Tientas

  2. Chini

    Que no Patricia. El don de la palabra no te ha abandonado. Prueba de ello es simplemente este escrito. Tienes una facilidad innata para comunicar. Sólo que has tenido un inconveniente en tu camino y ahora, que no te encuentras bien, piensas que no cambiará. Pero todo pasará. Y volverás a sorprendernos. Descansa, que te esperamos. Besos.

    Responder

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