#Preguntasdeciegos ¿Es posible distinguir una sonrisa falsa de una verdadera?

Como sabeis, en el blog contamos con una sección para que la gente pueda enviar todas aquellas preguntas sobre las personas ciegas que se les ocurran y que o bien no tienen forma de encontrar una respuesta sencilla, o no saben cómo planteársela a alguien ciego sin que se ofenda.

Preguntas de ciegos

Con mucho tacto y siempre desde el respeto y el cariño, intentamos resolver todas estas dudas que los lectores nos envían.

En esta ocasión, Alex nos escribe porque tiene una amiga ciega a la que no sabe cómo explicar, con palabras, cómo se diferencian una sonrisa falsa de una sonrisa verdadera.

Nombre: Alex

Comentario: Quiero por favor me ayuden a explicar a una amiga ciega, cómo ella puede diferenciar una sonrisa falsa de una sonrisa verdadera.

Lo primero que a mí se me viene a la mente es que quizás, a través de la voz de la persona que sonríe, sí seamos capaces de distinguir cuándo sonríe de forma auténtica y cuando es fingido. Tal vez por el tono. Igual que las personas que ven pueden percibirlo a través de la mirada -los ojos no acompañan la sonrisa- o por el resto del lenguaje gestual de la persona, creo que las personas ciegas podemos diferenciar perfectamente cuándo nuestro interlocutor sonríe con sinceridad y cuando no.

Pero esto es lo que a mí se me ocurre como posible respuesta. Si alguien quiere aportar su opinión o se le ocurre alguna forma original y más creativa para que Alex pueda explicarle a su amiga cómo diferenciar una sonrisa auténtica de una falsa, os invito a compartirla en los comentarios 😉

Y por si hay algún tímido o tímida en la sala que no se atreve a comentar, dejo también una encuesta para que podáis dar vuestra opinión de forma más anónima.

¡El debate está abierto!

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Nominada a los Liebster Awards 2018

¡Hemos sido nominados a los Liebster Awards! 🙂

Y os estaréis preguntando… ¿Y eso qué es?

Los Liebster Awards son unos premios virtuales a los que te pueden nominar bloggers que ya han hecho uno y que se ganan automáticamente tras responder las preguntas y nominar a otros blogs. La finalidad, dar a conocer blogs con menos de 200 seguidores. A mí me ha nominado Nusansu, que a su vez lo recibió de El explorador de mundos. Y desde aquí se lo agradezco, ya que me encantan este tipo de cadenas. Creo que nos ayudan a ampliar horizontes, conocer otros blogs y saber un poquito más de quienes los escriben.

Las reglas:

  • Agradecer al blog que te nominó públicamente (¡Gracias, Nuria!).
  • Responder las preguntas que indica el blogger que te nominó.
  • Nominar a otros 5 blogs o más.
  • Formular de 6 a 10 preguntas a los blogs que se nominan.

Vamos allá, a responder las preguntas que me han planteado:

1-. ¿Por qué decidiste hacerte un blog?

Porque cuando estaba estudiando la carrera, me di cuenta de que había aún mucho desconocimiento acerca del mundo de la discapacidad. En concreto, acerca de las personas ciegas. Por eso decidí escribir sobre cómo era nuestro día a día, cómo hacemos las cosas cotidianas, intentando aportar algo de luz entre tanta oscuridad.

Lo explico mejor aquí: ¿Qué es viviendo a tientas?

2-. ¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos te gusta de ser blogger?

Podría decir que lo que más me gusta es la libertad, que al ser mi propio canal, puedo escribir sobre lo que me apetezca o sobre lo que me sienta inspirada en cada momento, sin que nadie me censure por ello (más allá de los comentarios negativos o las críticas controvertidas, en caso de que las haya ;-)). Que puedo escribir libremente cuando quiera, sin marcarme plazos ni apretadas agendas. En cambio, lo que menos me gusta es precisamente eso, que al no tener la obligación de escribir con cierta periodicidad, porque yo misma soy quien me marca los tiempos, a veces puedo caer en la que es la mayor enemiga de todo escritor: !la temida procrastinación! Por tanto, a veces pueden pasar semanas o incluso meses sin que escriba una sola entrada. Y me gustaría ser más constante, tener más tiempo para dedicarle al blog y escribir entradas con cierta frecuencia, pero por culpa de mi trabajo y las obligaciones diarias, no le dedico todo el tiempo que me gustaría.

3-.¿Dejas las entradas programadas con antelación o escribes y publicas a corto plazo?

Lo confieso: soy una temeraria y una impulsiva. Rara vez dejo una entrada en barbecho, si no que normalmente, en cuanto la termino de pulir y corregir, me lanzo a darle al botón de publicar. No puedo evitarlo, en cuanto tengo algo terminado (o casi terminado, porque nunca considero que algo está al 100% listo), tengo que compartirlo con el mundo para conocer su opinión 😉

4-.¿Cuál consideras que es tu mejor entrada? ¿Y la peor?

No sé si es mi mejor entrada, pero al menos sí una de las más visitadas y controvertidas, fue la que dediqué a explorar cuales eran “Las 10 preguntas más ‘estúpidas’ que nos hacen a los ciegos”. A día de hoy, sigue siendo una de las entradas más visitadas y la que mantiene el récord de comentarios en el blog (117 respuestas).

Quizás de la que más orgullosa me siento es de la entrada en la que os conté cómo fue el momento en que conocí a Brilyn, mi peluche, porque “Aquel día sufrí un flechazo”. Aunque no sea de las más visitadas ni la más interesante, para mí tiene un significado muy especial. O la entrada que le dediqué a mi padre hace unos años por el Día del Padre, “tus ojos verdes”.

La peor entrada, sin duda, cualquiera de las de los inicios, en las que aún estaba aprendiendo a utilizar el blog, aunque no podría elegir una en particular.

5-. Personaje literario (propio o ajeno) que más te guste y que más odies.

Un personaje literario que me encanta, por su complejidad, podría ser Tyrion Lanister, de la saga Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin. Es un personaje que a pesar de sus limitaciones físicas, utiliza su intelecto para lograr sus metas. En realidad, creo que cualquiera de los personajes creados por Martin en esta saga son maravillosos, incluso los villanos, como Theon, Meñique, Melissandre o la propia Cersey, son fantásticos por su complejidad.

Otros dos personajes que adoro son Nordkinn, o Eyra, de la saga Neimhaim, de Aránzazu Serrano Lorenzo.

Y si tengo que quedarme con uno al que odie, quizás diría que Anastasia Steele / Bella Swan, por todo lo que simbolizan.

6-. ¿Algún ritual de escritura y/o lectura curioso?

De escritura, me he dado cuenta de que soy incapaz de avanzar en una escena o capítulo y pasar al siguiente si no lo tengo perfectamente concluido. Esto quiere decir, que tengo que revisarlo, editarlo, corregirlo (puntuación, tildes, estilo, etc) y hasta que no me quedo a gusto, no puedo continuar. Esto me hace ser muy lenta escribiendo. Sé que debería seguir adelante y dejar la revisión / edición para una fase posterior, pero soy incapaz.

En cuanto a la lectura, creo que no tengo ningún ritual. Al menos no soy consciente de ello.

7-. Una virtud y un defecto del blog que te ha nominado.

Del blog de Nuria solo puedo decir que siempre me sorprende, que hace que me despierte curiosidad sobre temas muy diversos y que además, me ayuda a conocerla un poquito mejor con cada entrada que publica. Lo peor, si tengo que decir algo, es que quiero más textos de ficción suyos, porque me gusta cuando está inspirada y me sorprende con los más diversos escritos. ¡Quiero más! 😉

8-. ¿Revisas tus entradas antiguas?

Sí, de vez en cuando me gusta releerlas y volver a darles difusión en las redes sociales, con la esperanza de que a alguien le resulten útiles.

9-. ¿A qué te dedicas? Suponiendo que el blog es algo secundario. ¿Te gustaría combinar tu actual/futuro trabajo con el blog durante mucho tiempo o te gustaría centrarte en una de las dos opciones?

Trabajo en el departamento de comunicación de una multinacional, en un área especializada en creación de contenidos audiovisuales (vídeos, artículos, infografías, etc). Por el momento, me va bien compaginando las dos cosas. Además, dudo que por mucho que me guste escribir y publicar mis propios contenidos en el blog, pueda llegar a vivir de ello algún día 😉

10-. ¿Viajar, Cocinar o Cantar? ¿Por qué?

Cantar se me da de pena. Y aunque me encanta cocinar, solo lo hago cuando tengo tiempo y me apetece. Sin embargo, viajar es algo que me encanta. Creo que todos deberíamos poder viajar, ya que es algo que te enriquece como persona, te ayuda a formarte y a abrir la mente. Considero que conocer otras culturas, otras personas y lugares nos ayuda a comprender mejor el mundo en el que vivimos y muchas veces, también nos sirve para poner las cosas en perspectiva. En resumen, que viajar es lo más de lo más 😉

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Y hasta aquí mis respuestas. Ahora toca nominar a otros blogs para que continúen la cadena 😉

Los blogs nominados son…

La lágrima de Amaterasu

Miguel González Richart: periodista

Las Cosas de Adri

Viviendo entre dos mundos

Six Sense Travel. Cuando viajar tiene sentido

Perdamos el Norte

La Maleta de Pili

ConCapacidad

Y las preguntas a responder son:

  1. ¿Por qué decidiste hacerte un blog?
  2. ¿Cuántas entradas tienes en borradores?¿
  3. ¿Dejas las entradas programadas con antelación o escribes y publicas a corto plazo?
  4. ¿Cuál es la entrada de la que te sientes más orgulloso/a? ¿Y la que menos?
  5. Personaje literario (propio o ajeno) que más te guste y que más odies. ¿Por qué?
  6. ¿Algún ritual de escritura y/o lectura curioso?
  7. Una virtud y un defecto del blog que te ha nominado.
  8. ¿Qué tipo de blogs sueles seguir y por qué?
  9. ¿A qué te dedicas? Suponiendo que el blog es algo secundario. ¿Te gustaría combinar tu actual/futuro trabajo con el blog durante mucho tiempo o te gustaría centrarte en una de las dos opciones?
  10. ¿Viajar, Cocinar o Cantar? ¿Por qué?

Un abrazo, ¡nos leemos pronto! 🙂

40 cosas que (probablemente) no sabíais sobre mí

Parece que fue ayer cuando comencé a escribir este blog, pero en realidad, son casi diez años los que llevo compartiendo aquí mis pensamientos y mis historias.

Diez años en los que habéis seguido ahí leyéndome. Lo cual agradezco infinitamente, porque sin vosotros, el blog no tendría ningún sentido, básicamente. Diez años en los que terminé la carrera, busqué trabajo, hice prácticas, becas, entrevistas y más entrevistas, colaboraciones, etc, etc. En este tiempo también compartí con vosotros la experiencia de tener mi primer perro guía. Me acompañasteis durante mi estancia en la escuela de Rochester y estuvísteis detrás de la pantalla, leyendo aquel maravilloso momento cuando conocí a la que hoy es mi compañera de viaje, mi perra guía Brilyn.

También estuvísteis ahí cuando cumplí los 30, cuando me casé, o cuando mi vida dio un giro de 180 grados y me mudé a Madrid para comenzar una nueva aventura.

Son muchas las anécdotas que os he contado a lo largo de estos años, muchas las dudas y consultas sobre las personas ciegas que hemos resuelto juntos, y muchas las curiosidades que os he descubierto sobre mí. Como cuando mi madre escribió en el blog y os contó lo que había sido para ella la experiencia de que su hija se quedara ciega.

Pero estoy segura de que todavía hay muchas otras cosas que no sabeis sobre mí. Por eso, y para agradeceros todo el tiempo que habéis dedicado a leer mis artículos, y porque me apetecía hacerlo de una manera un poco más personal, voy a desvelaros algunas cosas que probablemente, no sabíais sobre mí. Algunas, os prometo que no me importaría que continuaran siendo un secreto para siempre 😉

Pero ahí van.

  • 1. No soporto los botones ni las chaquetas que tengan botones. Desde pequeña, siento una especie de aversión por los botones. Y no, nunca me tragué ninguno. Es simplemente, que me dan repelús.
  • 2. Nunca llevo camisas/blusas (supongo que como consecuencia de lo anterior).
  • 3. No sé caminar con tacones. Esto me frustra a veces y me hace sentir poco “femenina”, pero luego me digo que tampoco es tan importante y me olvido del asunto.
  • 4. Nunca me maquillo, a no ser que sea para un evento, boda o actuación de teatro.
  • 5. Cuando tenía 14 años el mayor sueño de mi vida era ir a un concierto de… ¡los Backstreet Boys! Y lo cumplí xD. El 18 de julio de 1999 fui al concierto que dieron en Gijón durante su gira del álbum Millennium.
  • 6. Aprendí mucho inglés gracias a ellos, escuchando sus entrevistas en televisión y traduciendo las letras de sus canciones.
  • 7. Descubrí mi pasión por la escritura… escribiendo fanfics de BSB, precisamente.
  • 8. Participé durante años en un grupo de fans de Harry Potter donde hacíamos rolplaying.
  • 9. Soy adicta a Nora Roberts y leo cada novela suya que sale publicada (esto lo sabrán bien quienes me sigan en Twitter porque lo he dicho muchas veces).
  • 10. La última vez que me disfracé durante unos carnavales, me vestí de Britney Spears (la de los inicios, con falda escocesa, peluca rubia y trenzas incluidas) y salí de fiesta con mi mejor amiga, que iba disfrazada de Christina Aguilera.
  • 11. Soy una friky de Juego de Tronos. A tal punto, que escucho horas y horas de un podcast semanal especializado en el tema, leo artículos, ensayos y teorías sobre cómo terminará la saga literaria y mantengo largas conversaciones con los familiares y amigos que se atreven a sacar el tema delante de mí xD
  • 12. Hasta hace 2 años no conseguí leerme los 3 libros de El Señor de los Anillos.
  • 13. Mi personaje favorito es Eowin, sin duda.
  • 14. Lloré cuando fui a ver el musical de El rey león.
  • 15. He pasado por quirófano más de 11 veces, casi todas, con anestesia general.
  • 16. Hasta los 12 años tuve que llevar gafas de sol porque sufría fotofobia.
  • 17. Cuando era adolescente, quería ser periodista para trabajar en la revista Súper Pop y poder entrevistar a mis ídolos (¡me parecía lo más! xD).
  • 18. Una de mis películas favoritas es El show de Truman.
  • 19. Lloré viendo El club de los poetas muertos (que es otra de mis favoritas).
  • 20. Cuando veía el programa de TV ‘Sorpresa Sorpresa’, fantaseaba con que un día me darían a mí una sorpresa con mi grupo favorito.
  • 21. Mi libro fetiche es La sombra del viento.
  • 22. Me fascinó Cumbres Borrascosas y me fascinan las hermanas Bronte.
  • 23. Cuando leí El jardín olvidado, de Kate Morton, decidí lanzarme a escribir mi propia novela.
  • 24. Soy capaz de dormirme en prácticamente cualquier sitio. El más raro, fue junto a un confesionario en la catedral de Santiago de Compostela.
  • 25. Una vez aparecí en un programa de televisión y durante la entrevista, preparé unos espagueti al pesto en directo.
  • 26. Cuando empiezo a leer un libro, no soy capaz de dejarlo sin terminar (1/2)
  • 27. Solo ha habido 2 libros que no pude terminar de leer: Las 50 sombras de Grey y Crimen y Castigo.
  • 28. Soy absolutamente fan de Ernest Hemingway, hasta un punto que raya la obsesión.
  • 29. No suelo releer ningún libro, porque tengo la sensación de que pierdo tiempo para leer otras cosas (1/2).
  • 30. Solo he releído 2 libros en mi vida: Harry Potter y el prisionero de Azkaban (cuando tenía 16 años, y lo leí en braille) y La sombra del viento (lo releí el pasado mes de enero y volví a emocionarme como la primera vez).
  • 31. Cuando tenía 19 años me pusieron aparato en la boca y tuve que llevar brackets durante 3 años. Para que no fuese tan traumático, me ponía gomas de colores. Una vez incluso utilicé gomas de color azul fosforito xD
  • 32. Odio ir de compras, y si por mi fuera, iría siempre con vaqueros, sudadera y deportivas (o playeros, como decimos en mi tierra).
  • 33. Escribí un relato erótico cuando tenía 17 años, del cual me avergüenzo y reniego xD.
  • 34. Me encanta cocinar (sobre todo con la Thermomix, pero también al estilo tradicional).
  • 35. Mi plato estrella, según dicen, es la pasta con tomate o al pesto.
  • 36. Cuando tenía unos 12 años, introduje una nota en un libro que donamos para que lo enviaran a bibliotecas de Latinoamérica. Años más tarde, recibí una carta en la que la persona que se había quedado con el libro me daba las gracias por habérselo enviado.
  • 37. Hice teatro en un grupo aficionado durante más de 10 años y mi primer papel, a los 13 años, fue de angelito, con alas y todo (y tocaba los crótalos xD).
  • 38. Cuando era pequeña era tan tímida que en el colegio me aterraba preguntar cualquier cosa en voz alta, ¡no digamos salir delante de la clase!
  • 39. Tengo una debilidad especial por la primera persona por la que sentí un flechazo instantáneo en mi vida, una persona a la que quiero con pasión y a la que le perdonaría todo (o casi todo), aunque él no lo sepa, que es mi hermano.
  • 40. Tengo una superstición muy personal: desde los 14 años, el deseo que pido cuando soplo las velas de la tarta el día de mi cumpleaños siempre se cumple. Pero tiene que ser el día exacto de mi cumpleaños, si no, no vale. Desde entonces, formulo con mucho cuidado mis deseos.

¿Qué os han parecido mis confesiones inconfesables? ¿Alguna no os la esperabais? ¿Os han sorprendido?
Y vosotros, ¿también teneis alguna rareza o manía inconfesable?

Podeis compartírmelo en los comentarios. Prometo no decírselo a nadie 😉

¡Eso no se pregunta! Lo que nadie se atreve a preguntarnos a las personas ciegas

Hay ciertos temas sobre los que la gente normalmente no se atreve a preguntarnos a las personas ciegas. Ya sea por pudor o por vergüenza, o por falta de confianza, muchas veces se quedan con las ganas de averiguar cómo hacemos las cosas más sencillas o cotidianas.

Prueba de ello son las preguntas que con frecuencia me haceis llegar para la sección #Preguntasdeciegos , que intento responder siempre que puedo.

Hay un programa en la televisión pública madrileña, que lleva por nombre ‘Eso no se pregunta’, cuya idea es plantear a determinados colectivos esas preguntas raras o comprometidas que normalmente no nos atrevemos a formular. El pasado domingo, el programa estuvo dedicado precisamente a las personas ciegas.

A través de los testimonios de diferentes personas ciegas, con variedad de género, edad y situación personal, descubrimos muchas curiosidades. Como por ejemplo, ¿cómo liga un ciego? ¿Cómo sabe si una persona es guapa o fea?

Aquí os comparto el enlace a la web del programa para que podais verlo y descubrir las respuestas a todas esas preguntas ‘incómodas’ 😉

Personas ciegas nos cuentan cómo es su vida, los recuerdos que tienen antes de perder la vista, las cosas increíbles que pueden llegar a hacer, desde pilotar una avioneta a subir al Himalaya. Explican cómo la ceguera no es obstáculo para llevar a cabo su trabajo perfectamente, criar y educar a sus hijos o participar en unos juegos olímpicos. También responden a preguntas que para los videntes son una incógnita: ¿cómo saben si combinan bien los colores de la ropa que llevan puesta? ¿Cómo detectan que una persona es guapa o fea?… Nuestros protagonistas demuestran que, ante todo, tienen un continuo afán de superación.

Telemadrid – Eso no se pregunta: Personas ciegas

Por favor, dejad un comentario contando qué os ha parecido, si os ha sorprendido algo de lo que cuentan los protagonistas, qué ha sido lo que más os ha impactado… Me interesa mucho vuestra opinión.

Y ya sabéis, si aún os queda alguna #Preguntasdeciegos por resolver… podeis enviarla a través del formulario.

¡Un abrazo!

Los libros que leí en 2017

Desde hace ya casi doce años, tengo por costumbre elaborar una lista cada año con los libros que voy leyendo. De este modo, puedo contabilizar cuánto leo y cual es mi ritmo de lectura. Por ejemplo, si observáis el listado en mi página de Los libros que leo, en el año 2006 había leído un total de 41 libros, mientras que a partir de 2010 el ritmo fue descendiendo progresivamente. Esto se debe a que durante los primeros años, todavía vivía en casa de mis padres y era estudiante. Disponía de mucho más tiempo libre para leer y escribir, evidentemente.
A partir del momento en que me independicé y comencé a trabajar, esa libertad de tiempo fue disminuyendo, y eso se puede percibir en la cantidad de libros leídos cada año.

Aún así, creo que la media de lectura sigue siendo bastante buena -muy por encima, de hecho, de la media española, que se sitúa en 8 libros al año-.

Este 2017 he podido leer, a fecha de hoy, un total de 15 libros, aunque uno de ellos no lo he podido incluir en el listado “oficial”, ya que se trata del borrador de una novela que una amiga me dio a leer para conocer mi opinión y aún no se ha publicado. Por respeto a ella y a su obra, no desvelaré el título del libro y lo contabilizaré en el listado cuando ya se haya publicado 😉

Otra novedad de este 2017 es que por fin me animé a crearme un perfil en Goodreads, la red social de literatura donde se pueden puntuar los libros leídos, así como compartir opiniones y ver qué libros han leído nuestros amigos en esa red. Por si quereis visitar mi perfil, os dejo el enlace.

A continuación, pasemos al listado de los libros que he leído este año. En cada uno he añadido unas breves líneas sobre lo que me pareció al leerlo, por si os resulta de interés.

Vamos allá.

Libros leídos en 2017

  • 1-. París era una fiesta (Ernest Hemingway)

A principios de año, en mi afán por continuar mejorando en mi escritura, di con el blog Hoja en blanco, dedicado al noble oficio del escritor, con consejos y reflexiones. El autor es Isaac Belmar y leyendo algunos de sus posts, pronto me di cuenta de que era un gran admirador de Hemingway. Isaac decía que una de sus lecturas preferidas había sido París era una fiesta, el último libro publicado del maestro norteamericano. En él, Hemingway describía en primera persona sus comienzos como novelista en el París de entre guerras, donde vivió con Hadley, la primera de sus cuatro esposas. Lo interesante de esta maravillosa obra es, además de disfrutar de la prosa genial de Ernest, que nos sumergimos de su mano en ese París decadente de los años veinte. Acompañamos al autor a los cafés de la época, donde se codeaba con artistas y escritores de la talla de Scott Fitzgerald, con el que mantenía una extraña amistad. Lo que me fascinó de este libro fue el propio Hemingway, cómo escribía a pesar de la pobreza, a pesar del frío, a pesar del propio París, a pesar de todo. Él realmente creía en el oficio de escritor y se dedicaba en cuerpo y alma a la tarea. Incluso, a lo largo del libro nos desvela algunas de sus técnicas para no perder la inspiración y para que fluya la escritura.
Ni que decir tiene que el libro me enamoró, hasta el punto de que desde entonces yo también me he vuelto fiel seguidora de la escuela de Hemingway y el resto del año busqué más de sus novelas para seguir profundizando en su estilo único. Pero de eso os hablaré más tarde. Probablemente este será un libro que releeré algún día. Una joya imprescindible.

  • 2-. Traiciones (Nora Roberts)

¡Viva el contraste! Quien me conoce mínimamente, a mí o a mis gustos literarios, sabe que la Roberts es una de mis autoras de cabecera. ¿Por qué? No sabría explicarlo. Es como ese rincón cómodo y familiar al que regresas de vez en cuando para recargar pilas. Como ese plato que te preparas para darte el gusto y cuya receta te sabes de memoria. La Roberts es una vieja amiga a la que tengo ya muy pilladas las costuras pero que aún así, me sigue encantando año tras año con cada nueva novela. Esta vez di con una que extrañamente, aún no había leído -de las pocas que todavía me faltaban- y me sumergí entre sus páginas. No es de las mejores de sus novelas, tengo que confesarlo, pero aún así cumplió su función y me entretuvo.

  • 3-. Jaque Mate (Elisabeth M.S.)

De esta novela y esta autora ya os hablé en el post “Cuando la vida te hace un jaque mate y pierdes la visión”. Elisabeth M.S. se puso en contacto conmigo a finales del año pasado porque estaba escribiendo una historia en la que la protagonista perdía la visión tras un accidente y quería que le ayudase con el proceso de creación del personaje. como expliqué en el post, fue mi primera vez como lectora cero, dando mi opinión a un autor que aún está en proceso de creación y la verdad es que la experiencia fue muy interesante. Si quereis saber más acerca de la novela, o de mis impresiones, pasaros por el post que escribí.

  • 4-. Ready Player One (Ernest Cline)

Esta seguramente sea la novela más curiosa e impactante que he leído este año. Ambientada en un mundo futurista donde las personas viven conectadas a un videojuego de realidad virtual, representados por sus avatares, se trata de la distopía más original y creativa que he leído en mucho tiempo. Si os gusta la fantasía de ciencia-ficción, debeis leerla. Recuerdo que cuando terminé de leerla comenté en Twitter que me había parecido algo así como una extraña mezcla entre Matrix, El juego de Ender y Charlie y la fábrica de chocolate.
Además, a modo de curiosidad, debéis saber que en marzo de 2018 se estrenará la película basada en este libro, dirigida por un señor que igual os suena… un tal Steven Spielberg 😉

  • 5-. La estrella más brillante (Marian Keyes)

Tras un periodo de bajón personal, este verano necesitaba algo ligero, de fácil lectura. Varias veces me habían hablado bien de Marian Keyes, una de las autoras de chick lit más consolidadas en todo el mundo, con bestsellers tan reconocidos como Lucy Sullivan se casa o Sushi para principiantes. En cambio, decidí acercarme a esta autora a través de una novela cuyo título me llamó la atención y que me atrapó ya en las primeras páginas con su misterioso narrador en primera persona. Tengo que admitir que me resultó una historia extraña, con personajes peculiares (como la arisca pero adorable Lidia y sus vecinos polacos), pero creo que era la novela ligera y extraña que necesitaba justo en ese momento.

  • 6-. El cuento de la criada (Margaret Atwood)

Sin hacer ningún spoiler ni estropearle la serie de HBO a nadie, solo diré que a pesar del fenómeno que convirtió a este libro en uno de los más leídos y buscados del momento, para mí ha sido una de las decepciones del año. Duro de leer, sí, aunque eso nunca me ha echado para atrás. Lo que me ha pasado con este libro es que no logré entrar en la historia, ni empatizar con la protagonista. Solo quería terminarlo lo antes posible (porque soy incapaz de abandonar un libro sin terminar de leerlo hasta el punto final) y pasar a la siguiente lectura. Interesante como ensayo sobre un futuro distópico en el que la mujer pasa a ser un mero objeto de mercancía para engendrar, eso sí. Pero como novela, a mí no me ha encantado.

  • 7-. El viejo y el mar (Ernest Hemingway)

Después de la experiencia (y el esfuerzo) de leer el clásico de Margaret Atwood, me apetecía volver a puerto seguro. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que continuando mi idilio con el maestro Ernest? Aunque ya había leído esta famosísima historia en inglés, en mis tiempos de bachillerato, quise sumergirme de nuevo (nunca mejor dicho) entre las letras y las palabras de este genio. Traté de absorber cada expresión, buscar los trucos de cada párrafo y aprender todo lo posible. Pero claro, por algo los genios son genios, y sus trucos no están a la vista de todos… En cualquier caso, si no lo habéis hecho todavía, no podeis dejar de leer esta fascinan´te fábula por la que Hemingway ganó el Pulitzer en 1953.

  • 8-. Fiesta (Ernest Hemingway)

Seguimos con el maestro. Esta vez, con la novela que dedicó a nuestro país, donde refleja como nadie lo que significa la fiesta taurina. Describe con tanta belleza y tanta fascinación la faena del torero, que en cierto nivel te hace sentir esa pasión cuando lo lees en sus palabras. Me resultó muy curioso ver cómo percibe la fiesta de San Fermín un norteamericano, vivirlo desde su punto de vista me resultó de lo más interesante. Y de nuevo, aunque no os guste el mundo del toreo, esta novela es una joya en sí misma a nivel literario, por sus descripciones hermosísimas. Igual no es la mejor de Ernest (para mí ese lugar de honor lo ocupa París era una fiesta), pero resulta muy muy interesante.

  • 9-. Eleanor y Park (Rainbow Rowell)

Hermosa historia de amor entre dos adolescentes ‘outsiders’ -marginados-. Eleanor procede de una familia desestructurada y es una adolescente rellenita y pecosa, algo acomplejada que, por si fuera poco, es la chica nueva en el instituto. Park es el típico joven ‘emmo’, algo gótico, aficionado a los cómics de superhéroes, procedente de una familia de origen asiático. Cada uno tiene sus propias taras y conflictos con los que lidiar, pero la forma en la que la autora desarrolla, delicadamente, el nacimiento del amor adolescente resulta de lo más tierna y adorable. Preciosa historia para recuperar, un poquito, la fé en el ser humano.

  • 10-. El engaño Hemingway (Joe Haldeman)

Este libro confieso que me llamó la atención única y exclusivamente -sí, lo habéis adivinado- por el título ;-). Leí la sinopsis, en la que hablaban de mundos de realidades alternativas, un profesor de literatura que intenta plagiar las primeras obras de Hemingway para hacerlas pasar por auténticas, y cómo eso provoca el caos en varios mundos paralelos… Mezcla extraña de ciencia-ficción, literatura y Hemingway. Vamos, a priori, lo tenía todo para encantarme. Pero… ¿qué queréis que os diga? Tampoco es para tanto.

  • 11-. La obsesión (Nora Roberts)

La novela nueva que la Roberts publica cada año. Esta vez, la protagonista vive una experiencia traumática a los doce años, tras la que su padre es acusado de varios crímenes y es encarcelado. Ya de adulta y tras haber dejado atrás su horrible pasado familiar, Naomi es una fotógrafa de éxito que decide comprar un viejo caserón en un pueblo de la costa este norteamericana para rehabilitarlo y establecerse. Allí conocerá a un hombre de lo más sexy, rudo pero a la vez adorable -cómo no- y a un perro abandonado igualmente irresistible. Lo mejor de la historia, para mí, es la relación que se genera entre Naomi y el perro, que resulta ser un mestizo de labrador con algo más. Me encanta cómo la Roberts describe esa relación tan íntima y especial, ese sentimiento que te despierta tu perro, tan parecida al puro enamoramiento. SE nota que la mujer tiene perro. Como siempre, merece la pena leerla, aunque esta vez, también averigüé quien era “el malo” a mitad del libro. Pero no me importa.

  • 12-. Desde mi cielo (Alice Sebold)

Libro extraño, duro y al mismo tiempo entrañable. Hacía tiempo que quería leerlo, desde que nominaron al Oscar la peli que adaptó esta historia al cine con una jovencísima Saoirse Ronan en el papel protagonista. Contado siempre en primera persona, narra la historia de una adolescente de 14 años que resulta brutalmente violada y asesinada. Ella misma nos va contando cómo observa las repercusiones que esa tragedia ocasiona sobre los miembros de su familia y amigos, mientras ella no puede hacer nada, impotente desde “su cielo”.

  • 13-. Una columna de fuego (Ken Follett)

La última y esperadísima tercera parte de la trilogía de Kingsbridge, que comenzó hace más de 20 años con Los pilares de la tierra. Esta vez, la historia está ambientada en el siglo XVI, durante el reinado de los Tudor y los conflictos religiosos que combulsionaron Europa. Además de resultarme tan entretenido como los anteriores, esta novela ha hecho que sintiera verdadera curiosidad por ese periodo concreto de la historia. Cada vez que terminaba un capítulo en el que aparecían Isabel I (la apodada “reina virgen”), Catalina de Medicci (reina de Francia) o María Estuardo (reina de Escocia) iba corriendo a buscar más infformación sobre la historia real de estos personajes. Sentía la necesidad de conocer más datos, entender el contexto en que vivieron y cómo terminaron sus vidas. Tres apasionantes mujeres que vivieron en una época violenta y confusa. Si os gusta la novela histórica y en especial la historia británica, os encantará esta tercera entrega.

  • 14-. Origen (Dan Brown)

Para acabar el año con algo ligero -aunque siempre trepidante- me lancé de lleno con el último libro del afamado Dan Brown. En esta ocasión, es la quinta entrega de las aventuras del profesor Robert Langdon (interpretado en el cine por el maravilloso Tom Hanks). Sin desvelar demasiado para no arruinaros la diversión, solo diré que me sorprendió este libro, ya que toda la trama transcurre en España. El profesor asiste a un evento de repercusión mundial que se retrasmite desde nada más y nada menos que el Museo Guggenheim de Bilbao. En ese evento, algo sucede que, como siempre, obligará a nuestro querido profesor a embarcarse en una aventura de ritmo vertiginoso en la cual su vida correrá serio peligro. No quiero dar más pistas, pero diré que para tratarse de un libro que está claramente pensado para un consumo de masas y que probablemente se convertirá en un bestseller, consigue atraparte. Utiliza de forma magistral los códigos de la comunicación actual (internet, las redes sociales, etc) para hacer avanzar la historia, y eso me ha resultado muy interesante. Por no hablar, claro, del gran enigma que tiene que descubrir el profesor, nada más y nada menos, que el origen de la especie humana: ¿de dónde venimos? Y todavía más importante: ¿A dónde vamos? Si quereis conocer la respuesta a estas dos grandes preguntas, teneis que leer Origen.

En resúmen, quizás no ha sido el año que más libros he leído, pero creo que han sido de lo más variado. Desde los clásicos de Hemingway a la maravillosamente friky Ready Player One, pasando por el romanticismo de Marian Keyes y Nora Roberts, o la dura crítica social de Margaret Atwood.

Para 2018, espero superar el número de libros leídos este año. Pero si no, que al menos sean tan entretenidos e interesantes como los de este 2017. Os deseo que el año nuevo os traiga mucho tiempo libre para leer y soñar.

¡Feliz año nuevo y felices lecturas!

De sueños, pasiones y ciegos pintores

Hace poco recibí la consulta de una persona cuya pérdida de visión le había obligado a abandonar sus estudios de bellas artes. La pasión de toda su vida era pintar, pero debido a esa pérdida gradual de su visión, se había visto obligada a tomar la dura decisión de dejarlo y reorientar su vocación. Me contaba que siempre le había gustado la publicidad, escribir y el mundo del periodismo. Aunque no tanto como la pintura, pero era otra manera de dar rienda suelta a su creatividad. Al fin y al cabo, me decía, escribir es pintar con palabras.

Sumida en esta reflexión interna sobre su futuro, me pedía mi opinión sobre si debía estudiar una carrera y tratar de estar lo más formada posible, o formarse por su cuenta. Era consciente de que debido a su limitación visual tendría que ser la mejor en aquello que escogiese hacer, pero también le habían dicho que hoy en día, con cursos y experiencia suficiente no era tan necesario tener un título universitario.

Ella quería conocer mi opinión, y a pesar de que yo no soy ninguna experta –ni tampoco lo pretendo-, le dije que solo podía aportar mi experiencia vital, si eso le servía. En cuanto a estudiar o no una carrera, yo siempre he sido partidaria de la formación. Si ya lo tenemos complicado por el hecho de la discapacidad visual, cuanta mayor sea nuestra formación académica mucho mejor. Ya sea con una licenciatura, un máster, grado, cursos, lo que sea, pero necesitas algo que acredite que estás formada y capacitada para hacer aquello que te gusta. Es cierto que por el hecho de ser mujer y además con una discapacidad, vamos a tener que demostrar el doble –o el triple- que otras personas. Por eso, si logramos tener un currículum lo más completo y brillante posible, lograremos alcanzar antes lo que nos propongamos. A no ser que seamos auténticos genios o tengamos un talento brutal. Y aún así, seguramente nos costaría mucho trabajo que nos dieran la ocasión de demostrarlo.

Recuerdo que una vez, alguien más sabio y con más experiencia que yo me dio un consejo que siempre he valorado muchísimo:

Una vez que hayas elegido aquello a lo que quieres dedicarte el resto de tu vida, intenta ser la mejor en ello, con pasión y humildad, respetando al resto y sin pasar por encima de nadie. Da lo mejor de ti y dormirás tranquila cada noche.

Y así lo creo.

Creo sinceramente en que debemos tratar de ser los mejores en lo que hagamos. Si tienes una vocación y sientes que hay algo que haces bien, vuélcate en ello. Pero no solo es importante que se te dé bien, tiene que gustarte. Y si además de gustarte sientes pasión con lo que haces, ¡mejor todavía!

Nadie dice que sea fácil. Seguro que el camino estará lleno de trabas, baches y todo tipo de obstáculos. Pero si es lo que queremos hacer, si realmente lo deseamos, al final habrá merecido la pena.

Hace poco conocí la historia de Ataulfo, gracias a un compañero y amigo que sabe que adoro este tipo de historias. Ataulfo se quedó ciego a los 40 años, tras haber sido restaurador de cuadros en el Museo del Prado toda su vida. Pero a pesar de que sus ojos ya no podían ver los colores, Ataulfo decidió seguir pintando. Se negó a abandonar los pinceles y a alejarse del caballete, y a día de hoy continúa pintando. Incluso ha realizado alguna exposición con sus obras.

Si Ataulfo pudo seguir pintando y creando belleza a pesar de su ceguera, ¿cómo no vamos a lograr nosotros aquello que nos propongamos?

Hay que ser conscientes de nuestras limitaciones. Obviamente yo no podré nunca ser cirujana y operar a corazón abierto. Ni pilotar un Boing 747 o participar en un rally de carreras. Pero es que tampoco lo deseo.

Pero si mi pasión es escribir, o pintar, o ayudar a niños con cáncer, o qué sé yo… pasear a perros abandonados en una protectora, o hacer maquetas de edificios con palitos de helado, ¿por qué no voy a hacerlo?

Siempre he creído que los límites nos los marcamos nosotros mismos. Las barreras, en la mayoría de las ocasiones las tenemos nosotros en nuestra cabeza. Y pensad una cosa: el hecho de que creamos que no podemos hacer algo, no significa que sea cierto.

Os animo a intentarlo. Pensad qué es aquello que os mueve, lo que os apasiona y después, pensad qué es lo que os está frenando para llevarlo a cabo. ¿Se trata de un freno real, o solo una excusa que os decís a vosotros mismos para no convertirlo en realidad?

Pensad, soñad y luchad. Y cuando hayáis decidido qué quereis hacer, por favor venid y contádmelo en los comentarios 😉

Viviendo a tientas en… Venezuela (3ª parte)

3ª parte: De relaciones, asociacionismo, movilidad, barreras arquitectónicas y otras cuestiones.

Hablemos de un tema peliagudo: las relaciones humanas (guiño). ¿Es fácil relacionarse con otras personas ciegas en tu país? ¿Acudes a algún tipo de asociación para intercambiar experiencias o conocimientos?

Puesto que el prejuicio se extiende hacia muchas áreas, la socialización tiende a llevar al ciego a ser muy endogámico. Por supuesto, es relativo hasta cierto punto, pues hay ciegos que por su contexto socializan más con personas que ven, que con ciegos; y también al contrario. Como he mencionado muchas veces, socializar en mi caso, nunca ha sido una actividad muy destacada; así que, socializar con ciegos, para mí no es fácil. En líneas generales me relaciono con personas ciegas de mi país por temas laborales, educativos y afines. No es que no tenga conocidos y algunas personas ciegas a quienes considero amigos, pero son en realidad muy pocos. Ahora, eso no tiene que ver con el país, por lo que he podido observar. Es un tema mucho más personal. Tengo entendido que muchísimos ciegos, sobre todo aquellos que nacieron con ceguera, sí que se reúnen en asociaciones, asisten a eventos de ciegos, juegos de ciegos y así. Yo, puedo socializar un rato, pero no me resulta fácil hacerlo durante tiempo prolongado y con muchos ciegos a la vez —y no, no es rechazo a la ceguera, que hay ciegos muy majos; es que hay conductas que no me van y soy un tanto jodida—. Creo que, mis inicios en el mundo de la ceguera en Venezuela, y ciertas formas que pude apreciar durante mi proceso de rehabilitación, marcaron un poco en mí el poco deseo de involucrarme en ciertas actividades de ciegos.

¿Dirías que es complicado hacer amistades en la sociedad venezolana cuando tienes una discapacidad visual?

La verdad, lo contrastante de la sociedad venezolana es que, con todo y sus prejuicios, tiende a ser afectuosa y amigable, más bien sobreprotectora. Entonces, hacer amigos puede ser fácil o difícil porque depende de la actitud de la persona ciega. Por lo menos yo, que soy una mujer tan difícil, tengo al menos unos cuantos amigos que hice ya estando ciega, a los que adoro con devoción; así como también cuento con algunas amistades que de alguna forma no se alejaron del todo debido a mi ceguera.

Tradicionalmente, se dice que la sociedad latinoamericana es más visual, las mujeres se preocupan mucho por su aspecto físico. ¿Cómo percibes esto desde que perdiste la visión? ¿Crees que te discriminan de alguna forma por tu ceguera?

Siendo honesta, en esta sociedad tan ferviente por la estética, para mí ha sido complicadísimo ciertos aspectos de la socialización porque, aunque ahora estoy ciega, formé parte durante 28 años de una sociedad para la cual, el aspecto visual tiene gran relevancia. Para mí fue traumático observar como mis ojos perdían su color natural, como involucionaban. Ha sido tan traumático —siempre me pareció espantoso ese color blanquecino azulado de los ojos con ceguera, mucho más cuando disminuyen de tamaño—, que me considero una mujer poco atractiva desde que estoy ciega. Esto, se traduce en que mi actitud hacia el sexo masculino no sea demasiado abierta. Eso, aunque parezca mentira es un problema; pues hace que uno se centre en que, si alguien te dice algo bonito o se te acerca, lo hace más motivado por la lástima, que porque le resultes atractiva. También me he topado con hombres que ven, a quienes les he resultado atractiva, pero no se atreven a iniciar ningún tipo de relación porque la presión social y el cuestionamiento les puede; incluso, alguno ha intentado acercarse sí, siempre que fuese algo a escondidas. Es duro enfrentar ese tipo de situaciones, porque no siempre es fácil determinar qué les motiva a comportarse así. Te llenas entonces, de más prejuicios e inseguridades y esa parte de la socialización se complica. Si a eso le sumas que, el hombre venezolano busca la mujer estéticamente perfecta, te enredas porque ya no sabes cuál es la razón por la que te discriminan —apartando la de que sean gilipollas, claro—. Tengo conocidos que me han dicho que, en mi caso, un problema es la inteligencia; según ellos, soy demasiado inteligente y eso les acojona. Así que, voy navegando sola, al menos en lo que a relaciones afectivas se refiere.

En cuanto a la movilidad y la accesibilidad urbana, ¿cómo de difícil o fácil es moverse por las calles de tu ciudad? ¿Hay semáforos con señal acústica? ¿Las aceras cuentan con rebajes o rampas para detectar dónde está el paso de peatones?

Debo decir, que trasladando lo de navegar a lo literal de desplazarse por Caracas, nada más complicado, por vida de dios. Acá no hay aceras adaptadas y las pocas que han considerado adaptar, normalmente tienen un coche o cualquier otro obstáculo en medio. Semáforos sonoros que yo sepa no han implementado aunque, sí hubo un proyecto para hacerlo en uno de los municipios de la ciudad.
Y el transporte, ¿está adaptado?

El transporte no está adaptado y tienes que tener mucha suerte de no conseguirte con un chofer cabreado, o terminarás bajándote en plena vía —me pasó una vez mientras aprendía orientación y movilidad—. El sistema metro no tiene grandes adaptaciones —las que intentaron hacer quedaron mal hechas— pero cuentas con un guía vidente —cada vez hay menos por la situación del país— que puede facilitar tu traslado de la entrada de las estaciones hasta los vagones y viceversa. Esta es una ciudad que yo llamo come bastones y conteras; acá como no te vayas con cuidado, una moto te deja sin el fluorescente del bastón y el cemento o las alcantarillas —para no hablar de los huecos— te deja con la contera comida de ratón y con un dolor de hombros de padre y señor mío.

Tú caminas usando un bastón blanco, ¿cierto? ¿Alguna vez te has planteado usar un perro guía? ¿Podrías explicarnos cómo funciona ese procedimiento en tu país?

Bueno, esa figura acá no existe. De hecho, conozco dos personas en silla de ruedas que tienen perro de asistencia, pero ninguna ciega con perro lazarillo. La ley contempla su existencia, pero si no recuerdo mal, hace unos 11 años estuvieron acá unas personas que se encargaban de asignar perritos de asistencia; en aquel evento, se nos dijo que Venezuela no era considerada apta para tener perros lazarillos. Hay demasiada basura en las calles y demasiados perros callejeros; son de los argumentos que recuerdo, nos dieron para no pensar en adquirir un perrito lazarillo. A mí me gustaría tener uno y al mismo tiempo no. Es algo que me produce sentimientos encontrados. No porque crea que se le maltrata; la verdad he sido testigo de cómo tratan a los perritos lazarillo y eso es increíble. Pero siempre me pregunto: ¿podré hacerme cargo de él? Creo que en un país como este en el que vivo, no.

Para ir acabando, me gustaría hacerte un par de preguntas más personales. Esto es algo que a mí a veces se me viene a la mente, realmente me intriga, y no sé bien cómo responderme: ¿Crees que de no haber perdido la visión, hoy serías una persona diferente? ¿Cómo imaginas que sería tu vida hoy?

Te confieso que pasé mucho tiempo preguntándome si hoy en día sería una persona distinta de no haberme quedado ciega. Hace tiempo dejé de darle tanta importancia, pero si tengo que ser analítica y objetiva, debo responder que sí. Sería una mujer distinta en muchos aspectos de mi vida, sobre todo en el profesional. Creo que, si no hubiese perdido la vista, habría concretado ciertos proyectos que me tendrían viviendo en Europa, con un estupendo consultorio odontológico y dedicándome a lo que fue, por casi un tercio de mi vida, la mayor de mis pasiones.

Por último, me gustaría que nos compartieras algún sueño o proyecto para el futuro. ¿Dónde te ves dentro de 5 años? ¿Qué te gustaría haber logrado?

No suelo ser pesimista, pero pienso que Venezuela es un país demasiado inmaduro y hay mucho en tema de discapacidad por aprender; el problema es que hay demasiadas mentes cerradas también. Es frustrante, porque en muchas ocasiones me pregunto si tengo cabida en este país. De un tiempo para acá, siento que tengo mucho talento que se desperdicia —no, no es un ataque de narcicismo—, que podría hacer tantas cosas pero que aquí y en España —mi experiencia allí no fue muy positiva—, es casi imposible, siquiera plantearlo; si hay algo que he aprendido es que, en ocasiones puedes tener proyectos y puedes trabajar para alcanzarlos; algunas veces lo lograrás, otras, tendrás que redefinirlos y adaptarlos. Hay muchas personas que piensan y me han dicho en directo, que debería dedicarme a lo que tiene que ver con discapacidad. Algunas otras personas me consideran una activista de la inclusión. A mí me gustaría trabajar para lo cual me preparé, dedicarme a crear tecnología segura y accesible. En el momento que atravieso ahora, se me hace demasiado difícil plantearme metas o proyectos a largo plazo; sin ser melodramática, estoy un poco ocupada en tratar de sobrevivir en este país y no está siendo fácil. Quizá lo que tengo más visualizado es el escribir y publicar, aunque sea un libro —vamos que si es más de uno no me enfadaré—. En los últimos tiempos he descubierto una inusitada pasión por escribir; y ando poniendo mucho empeño en aprender para hacerlo lo mejor posible.
Hoy en día ya no sueño tanto con aspectos tan individuales. No soy la mujer más altruista, pero ahora sueño con cosas menos tangibles; cosas en las que nunca antes me detuve a pensar. Sueño con que haya cambios significativos en la sociedad, pero también en el colectivo de personas ciegas. Sueño con provocar cambios y, si en realidad tengo el don de influir, hacerlo bien. Sueño con vivir con calidad de vida, en un país con estaciones donde pueda equilibrar mi parte científica con la humanística. Desarrollar tecnología y escribir. Ni idea de si en 5, 10 o más años lo habré logrado. Por ahora me enfoco en vivir el aquí y el ahora.

Gracias a Patricia por la invitación a su blog;vaya para ella y para todos, un abrazo fuerte.

Viviendo a tientas en… Venezuela (2ª parte)

2ª parte: De cómo es el acceso al empleo, la cultura o la tecnología en Venezuela.

¿Cómo se accede a las adaptaciones para el estudio (libros en braille, tiflotecnología, etc) o para adaptar un puesto de trabajo?

El ciego venezolano no cuenta con una gran cantidad de beneficios. Cierto es que, a partir de 2007 con la aprobación de la Ley para Personas con Discapacidad y el Consejo Nacional de Personas con discapacidad (CONAPDIS), se logró que la persona ciega pudiese acceder a ciertas herramientas tiflológicas como bastones, regletas y punzones. Recuerdo que mi primer bastón, el que usé cuando aprendí orientación y movilidad, era de cobre, con un color rosáceo metálico, puesto que era hecho por alguien de aquí del país —nada de esos bastones chulos de color blanco—.Para rehabilitarse, en mi época existía la sociedad amigo de los Ciegos y algunos Centros de rehabilitación del estado, ubicados en hospitales públicos donde te enseñan Braille, orientación y Movilidad, y otras cosillas para manejarte con independencia y autonomía. Este tipo de entrenamiento se da en los sitios, los terapistas ocupacionales no van a casa de nadie, a menos que tú, de forma particular les contrates y pagues sus honorarios. En la actualidad, crearon una serie de centros creo que reciben el nombre de CAEDEVAS, que atienden a personas con discapacidad visual, pero desconozco un poco su funcionamiento porque son más nuevos y también estuvieron a punto de desaparecer cuando al gobierno les dio un picón de trasero y quiso obligar la desaparición de las instituciones de educación especial.
No, si es que a diferencia de lo que alguno piense, Venezuela no es tan república bananera, ¿eh?

En Venezuela no existe la figura de la adaptación de estudios o puestos de trabajo, dependientes de una organización. Acá el ciego estudia como puede. Existe la figura del Docente Especialista que, en realidad, suele prepararse más en la atención de otro tipo de discapacidades —el único máster relacionado es el de Sordoceguera—, por lo que, desde mi conocimiento se hace mucho de forma empírica. En pocas palabras, si eres ciego y quieres estudiar, muchas adaptaciones corren por tu cuenta. Desde el punto de vista laboral, me parece que la ley estipula que la adaptación corre por cuenta del patrono; hasta donde yo sé, CONAPDIS no se mete en nada de eso, a menos que sea para fiscalizar al empresario porque no cumple con la ley, empleando al 5 % de su nómina con personas con discapacidad. En el país se han comenzado muchas iniciativas, pero pocas permanecen operativas a lo largo del tiempo. Por ello, acceder a la tiflotecnología, libros en braille y demás, se hace complicadísimo si no estás al menos en la capital, donde existe un servicio para personas con discapacidad visual en la Biblioteca Nacional de Venezuela, que digitaliza e imprime libros en Braille a solicitud del usuario. También cuenta con una sala de ordenadores con Linux y lector de pantalla ORCA. En la universidad donde yo trabajo, existe un área en la biblioteca Central, en la cual funciona un proyecto de Fundación ONCE para América latina (FOAL), llamado Red Social Venezuela, en el que las personas pueden formarse en herramientas de tiflotecnología —desconozco si sigue operativo—. De hecho, ese fue mi primer empleo una vez quedé ciega: ser instructora de informática para personas con discapacidad.
Existe, además una imprenta Braille que si no recuerdo mal depende del Ministerio de Educación, y también hubo un proyecto para hacer audiolibros en casete. Estos dos últimos creo que no tienen mucha actividad en la actualidad, debido a la escasez de papel y a la poca solicitud del libro hablado.

¿Existen ayudas estatales? ¿Algún tipo de entidad gubernamental que se ocupe de estas cuestiones?

¿Ocuparse? Bueno, en teoría el CONAPDIS debería ocuparse de todo lo relacionado a la discapacidad, pero es más lo que dicen que lo que hacen. Existe también una figura que llamaron Misión Dr. José Gregorio Hernández —que ya por el nombre dice mucho de la visión de la discapacidad en Venezuela—. Que estuvo involucrada en el censo y también en la entrega de ayudas técnicas. El problema es que ambas figuras invaden competencias y se ha vuelto todo un desastre.

En tu país, cuando alguien pierde la vista, ¿con qué opciones laborales cuenta? ¿Hay algún empleo específico que las personas ciegas puedan solicitar, como por ejemplo ocurre en España con la venta de cupones?

Venezuela no cuenta aún con una cultura de inclusión realista en cuanto a la ceguera se refiere. No hay puestos específicos para ciegos —lo que no significa que no existan ciegos que se desempeñen como vendedores ambulantes—. Con la nueva ley algunas personas lograron insertarse en empresas estatales; sin embargo, esa vía puede ser un poco discrecional pues, si no eres afecto al ideal político del gobierno actual, no te toman en cuenta bajo ningún concepto —a mí me han dicho en mis narices que como firmé contra el presidente Chávez, me olvide de empleos con el gobierno—, por ejemplo. Algunos han tenido la fortuna de ingresar en empresas privadas con sedes internacionales, pero es una minoría. Por otro lado, hay algunas empresas privadas que tienen programas de inserción, pero solo aplica para ciegos que sean bachilleres; ya que el empleo suele ser de auxiliares administrativos, recepcionistas y cargos similares. Hay ayudas que ofrece el gobierno a través de sus misiones, pero funcionan de manera similar a las descritas: te vistes de rojo o te olvidas de las ayudas.
Dependiendo de la profesión —si es que la tiene— una persona que se haya quedado ciega puede intentar tramitar una pensión por incapacidad, pero si no me equivoco eso luego te inhabilita para obtener otro empleo.

Hablemos del acceso a la cultura: ¿hay mucha oferta de ocio adaptado? ¿Disfrutas de películas o series con audiodescripción? ¿Y los libros?

Bueno, Ha habido ciertas iniciativas para facilitar el acceso a la cultura y la recreación, que decaen o desaparecen porque el ciego no hace uso de ellas. Existió en su momento algo que llamaron cine accesible (el último viernes de cada mes se proyectaba una película con audiodescripción); esta era de carácter gratuito, pero claro, no es que pasaban películas de cartelera. También existe una sala con obras en alto relieve, en el museo de Arte contemporáneo; hay adaptaciones en un planetario; sin ir más lejos, la autora del libro negro de los colores es venezolana. Hay también una asociación que promueve deporte adaptado, pero creo que se orienta más a la discapacidad motora y, hay personas ciegas que participan en deportes para ciegos y algunos son atletas de alta competencia. El turismo adaptado todavía no tiene una gran difusión, al menos para personas ciegas, pues para personas sordas sí que hay algún proyecto pululando por ahí. Aunque Venezuela ya ha ido cambiando al formato de TDT, que acá le han llamado TDA, no hay accesibilidad para ciegos, solo para sordos, más que todo en programas informativos; la audiodescripción en la televisión venezolana brilla por su ausencia. Ni hablar de los libros, que acá ni se han dignado a firmar el tratado de Marraquech. Así que, si quieres leer libros nuevos, te los compras y los escaneas, te los compras y pides al servicio de la biblioteca que te lo escanee; o caes en la piratería y los buscas en la red.

Claro, no es que todo sea tan terrible. El problema fundamental que yo observo en el colectivo de ciegos venezolanos es la apatía y la endogamia, que no ayuda mucho a que hayan cambios significativos en el país.
Por todo eso, quizá en un ataque de nacionalismo poco frecuente en mí, considero que el ciego venezolano es un guerrero y no tiene mucho que envidiarles a ciegos de países del primer mundo.

En cuanto a la tecnología, actualmente te dedicas al mundo de la programación. Según tu experiencia, ¿has encontrado muchos prejuicios en ese sector en cuanto a la ceguera?
¿Qué soportes técnicos utilizas en tu día a día? Por ejemplo, para usar el pc, el móvil, etc.

Venezuela, aunque esté mal que yo lo diga, es un país con muchos recursos, pero también con muchos prejuicios e ideas preconcebidas respecto de la ceguera. Estos abarcan desde cómo vive y funciona una persona ciega, hasta lo que debería o no debería hacer de su vida profesional y personal. En mi caso, siempre tengo que enfrentar la duda de si en realidad sé, de si en realidad puedo. Aunque no soy programadora, sé programar y en el área tecnológica cuento con conocimientos variados que, casi no pongo en práctica —como no sea a título personal— porque en informática siendo mujer y además ciega, la gente duda de que sabes de lo que le hablas. Además, no hay quien les cierre la boca cuando te ven usando el ordenador y todavía no me consigo al primero que no quiera que le muestre como anda el lector de pantalla. Yo, a punta de trabajar y estudiar, he podido hacerme con ordenadores y móviles adaptados—menos mal no soy cinéfila (¡menudo sufrimiento no poder ir al cine para poder pagarte el ordenador!)—. También hay quien de pronto te escucha y te llama, pero espera que no le cobres porque, como eres ciega, te hacen ellos un favor en realidad. He pasado muchas horas diseñando proyectos que, en algunos casos quedan dentro de la gaveta del olvido, en otros, el mérito lo esgrime un tercero. —y sí, suponen bien, la mayoría de veces no me pagan—. Resulta difícil, al menos para mí, definir si el problema es que soy ciega, que soy mujer, o que siendo ambas cosas pretendo cobrar lo que creo vale mi hora de trabajo. Tengo un CV, a según dice un abogado laboral de mi país, acojonante, incluso para alguien que no tiene discapacidad. Es ilógico pensar que mis honorarios profesionales no correspondan a ese CV, ¿no? Pero como he dicho en otras ocasiones, es dificilísimo que confíen en ti, para ciertas actividades siendo una persona ciega. De hecho, el propio empleo que tengo ahora, costó lo suyo para que fuese propuesto y, aunque otros docentes solicitaban mi ingreso tiempo completo, la decisión fue darlo medio tiempo.

–Continuar leyendo la 3ª parte: De relaciones, asociacionismo, movilidad, barreras arquitectónicas y otras cuestiones.

–O regresar a la 1ª parte: Halena nos cuenta cómo perdió la visión y qué ayudas existen en Venezuela para personas ciegas.

Viviendo a tientas en… Venezuela (1ª parte)

En muchas ocasiones me he preguntado cómo hubiese sido mi vida de haber nacido en otro lugar, en otro país, o incluso, en otro continente. Sé que soy afortunada de vivir en España, un país de la Europa occidental donde la cultura de la integración para personas con discapacidad ha avanzado mucho en los últimos años. El acceso a la educación y la integración laboral son cuestiones por las que se ha luchado mucho y aunque todavía sigue habiendo mucho por hacer, considero que estamos a años luz de otros lugares. Sé que nos quejamos siempre de la falta de accesibilidad de muchas cosas o lugares (tanto físicos como digitales), pero si lo pusiéramos todo en perspectiva y nos parásemos un minuto a pensar en la tremenda suerte que tenemos, de veras creo que somos afortunados.

Como digo, por supuesto que aún hay mucho por hacer y por avanzar en nuestra sociedad. NI todo el mundo tiene acceso al empleo, ni todo es lo accesible que debería (hagamos aquí un minuto de silencio por la web de Renfe… ejem). Pero sí me parece interesante que hagamos ese ejercicio de ampliar barreras y conozcamos, aunque sea de forma virtual, cómo se vive siendo ciego en otros países o regiones.

Hace tiempo vengo dándole vueltas a la idea de crear una sección denominada “Viviendo a tientas en…”, donde personas de otros lugares o culturas nos compartan su testimonio.

En esta ocasión, he querido contar con la experiencia de alguien muy conocido en el entorno de las personas ciegas, al menos en la red social Twitter. Se trata de una personita que reside en Venezuela, ese país que por desgracia, en los últimos tiempos no pasa por su mejor momento y que día sí y día también, aparece en los titulares con noticias cada vez más preocupantes.

Ella se llama Halena Rojas y en su blog, que lleva por título Viviendo entre dos mundos , nos narra cómo se vive siendo ciego en Venezuela. Además de escribir excelentes posts sobre el mundo de la discapacidad, Halena reflexiona a menudo acerca de la ceguera en general, y de los comportamientos de las personas ciegas en particular.

Como la entrevista es muy extensa, la he dividido en 3 partes:

Si sentís curiosidad por conocer cómo vive una persona ciega en Venezuela, os recomiendo que no os perdáis esta interesantísima entrevista con Halena.

Desde aquí darle las gracias por compartir con nosotros su experiencia y por ser tan generosa. Bienvenida al blog y por supuesto, regresa cuando quieras 😉

1ª parte: Halena nos cuenta cómo perdió la visión y qué ayudas existen en Venezuela para personas ciegas.

¿Quién es Halena Rojas?

Puede que mi nombre resulte conocido, puede que no —al menos en mi país, muchos me conocen y yo no tengo idea de quienes son—. Soy hispana venezolana, y actualmente resido en mi país de nacimiento, Venezuela. Adquirí mi discapacidad a los 28 años, por lo cual mi vida dio un giro de 180 grados y dejé de ser odontóloga, para convertirme en Técnico superior Universitario en Computación, con especialización en Entornos virtuales de Aprendizaje, Máster en Herramientas de Apoyo, Accesibilidad y Diseño para todos y máster en Seguridad de la Información y las Telecomunicaciones. En la actualidad, me desempeño como asesora en accesibilidad e inclusión, soy auxiliar docente en la Escuela de Computación de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela; aunque suena todo demasiado rimbombante, todo se resume en intentar que los estudiantes con discapacidad y sobre todo sus docentes, puedan tener una experiencia menos traumática durante el proceso de enseñanza aprendizaje en la Licenciatura de ciencias de la Computación. Es decir, entre muchas actividades, intento poner mi grano de arena para que algún día, las personas con discapacidad tengan un verdadero proceso de inclusión en equiparación de oportunidades y que, sean menos excluidos en carreras científicas.
Menuda tarea en la que estoy metida, ¿no? Pero bueno, al menos intento no quedarme anclada, hacer algo, por pequeño que sea.

Halena, tu blog se llama “Viviendo entre dos mundos”, ¿podrías explicar por qué escogiste ese nombre?

Bueno, como mi dedicación hasta los momentos es de medio tiempo —el otro medio tiempo hay que dedicarlo en intentar ser productivos—, llevo un blog profesional y uno personal.
El por qué del nombre de mi blog personal tiene un poco —o quizá mucho que ver— con el hecho de que cuando adquieres la ceguera en edad productiva, hablando al menos desde mi contexto actual y bajo mi experiencia que, puede no parecerse en absoluto a la de otro ciego venezolano, vives, literalmente entre dos mundos. El mundo de los que tienen visión 20/20 y el mundo de los ciegos. Si, además tienes algunas peculiaridades que hacen que no encajes del todo en ningún cliché, es mucho más probable que permanezcas en esa línea divisoria —invisible pero existente— entre ambos mundos, por la sencilla razón de que no logras identificarte ni con unos, ni con otros.
Por otra parte, también me paseo entre dos mundos muy significativos para mí: las letras y la tecnología.

Como alguien que nació viendo y después perdió la visión, ¿cómo dirías que fue tu proceso de adaptación a ese cambio en tu vida?

Reflexionando sobre mi historia personal, la verdad es que quedarse ciego en edad productiva puede llegar a ser muy traumático, mucho más, cuando la pérdida de ese sentido te lleva a perder una gran parte de tu vida. Tu proyecto de vida se va al traste, tu pareja te deja, tus amigos se alejan; en pocas palabras, te deprimes. Si a eso le sumas que el proceso de pérdida visual no ha sido agudo sino crónico y progresivo, en medio de quirófanos, viajes a otro estado para poder pagar las operaciones porque no tienes seguro que las cubra, y dolorosos y forzados reposos, el proceso puede tornarse en un pequeño infiernito personal.

¿Qué fue lo que más te ayudó?

Yo, que soy como soy —y eso de morirme me da repelús— decidí asumir mi proceso con calma, acudir al siquiatra, hacer terapias y tomar antidepresivos. Lo que menos quería era ver afectada mi salud aún más de lo que ya estaba —vamos, andar ciego se anda, vivir en diálisis es un poco más complicado, ¿no?—. Así que fueron unos cuantos años de ondulación emocional, antes de poder comenzar mi proceso de rehabilitación y reinserción en la sociedad venezolana. Parece sencillo leerlo así, ¿verdad? Sencillo no fue en absoluto, pero creo que pensar que la vida es un obsequio preciado, que quedarme ciega era el menor de mis problemas y que me quedaba mucho por delante, me ayudó mucho a salir airosa del proceso.

¿Qué consejo le darías a alguien que esté pasando por una situación similar en este instante?

Si tuviese que darle un consejo a alguien que tuviese que pasar por lo que yo pasé; que estuviese perdiendo la vista en edad productiva, creo que lo mejor que podría decirle es:
“Apueste a la vida; apueste por usted, no se dé por vencido. La vida, con todo y sus sinsabores, con sus altos y sus bajos, merece la pena vivirla. No la desaproveche preguntándose por qué a usted, pregúntese mejor ¿ahora cómo salgo de esto, cómo continúo?

En tu país, ¿qué apoyos tiene una persona ciega? ¿Existe alguna fundación, organización o similar a nivel nacional?

Vivir en Venezuela siendo una persona ciega, es una ruleta rusa, por eso, hay que armarse de paciencia y fortaleza y hacerse más preguntas de cómo, que de por qué. Acá no existe una gran organización como la ONCE de España. Hay un movimiento tiflológico bastante disgregado —hay más asociaciones de ciegos que ciegos en sí (inserte aquí carcajadita)—, lo que hace que resulte más difícil, en mi opinión, establecer políticas públicas transversales de bienestar colectivo. Esta multitud de asociaciones y fundaciones, están agrupadas bajo una figura que recibe el nombre de Federación Venezolana de Instituciones de Ciegos (FEVIC). Esta federación cuenta con una junta directiva, pero con honestidad no sabría precisar qué alcance tienen en términos de logros para el colectivo, si tomamos como referencia la ONCE de España. En la actualidad me parece que intentan hacer cambios, que quieren mejorar las condiciones de los ciegos en el país, pero, enfrentarse al aparato burocrático venezolano no es tarea fácil.

–Continuar leyendo la 2ª parte: de cómo es el acceso al empleo, la cultura o la tecnología en Venezuela.

Cuando la vida te hace un jaque mate y pierdes la visión

He contado en multitud de ocasiones que no nací ciega, si no que perdí la visión a los 16 años. Y son muchas las preguntas que me hacen en este sentido: ¿qué se siente cuando pierdes la vista? ¿Cómo es el proceso de adaptación?

Últimamente, lo que me está llegando al buzón de correo de viviendoatientas@gmail.com, son consultas de escritores cuyas historias en curso cuentan precisamente con algún personaje ciego, o que pierde la visión de forma traumática. En un esfuerzo digno de mi más sincera admiración, tratan de abordar en sus proyectos la compleja tarea de describir cómo es ese tránsito para una persona que lo ha tenido todo, y de pronto, por azares de la vida –ya sean reales o de forma fantástica- se le arrebata el sentido de la vista.

Me halaga enormemente que busquen mi consejo y orientación. Como aprendiz de escritora, admiro muchísimo a quienes están escribiendo un libro. Y si puedo aportar mi granito de arena, por pequeño que sea, para que su historia y su personaje sean más coherentes y reales, me siento aún más útil y orgullosa.

Este fue el caso de Elisabeth M.S., una joven que se presentaba ante mí como escritora independiente y cuya protagonista acababa de perder la vista en mitad de su exitosa carrera profesional.

Carolina –así se llama el personaje- es una arrogante bailarina de ballet que se encuentra en la cima de su carrera. Su forma de ejecutar la danza es prácticamente perfecta, pero carece de alma. Ha llegado a lo más alto y ha triunfado, pero no es capaz de apreciarlo y valorarlo.

DE pronto, por avatares del destino que no desvelaremos aquí por no hacer demasiados spoilers, Carolina sufre un incidente a raíz del cual, perderá la visión de manera total y permanente.

¿Cómo podrá hacerle frente a esa situación? ¿Qué hacer con tu vida cuando has perdido lo único que se te daba bien?

Cita del libro:

“Sentirme en lo más alto de una carrera profesional y, en cuestión de segundos, perderlo todo. Como saltar al vacío y meterte de lleno en la oscuridad. No hay mejor palabra que defina el estado en el que me encontraba, oscuridad y sombras.”

En esta novela, descrita en Amazon como “fantasía urbana”, he participado por primera vez haciendo de lo que se conoce como “lector cero”. Son aquellos que, a petición del autor, leen el borrador o manuscrito de una novela antes de que se publique y le aportan al autor sus opiniones, detectando posibles incoherencias en la trama, fallos o erratas, etc. De este modo, el autor puede testear ante un grupo reducido si el mundo que ha creado funciona, si la historia y los personajes gustan, qué partes funcionan mejor y cuales peor, etc.

Ha sido una experiencia muy interesante, ya que me ha permitido formar parte de la construcción de la novela, orientando a Elisabeth M.S. con mi propia historia personal y orientándole sobre cuestiones de ceguera o dudas que se le iban planteando con el transcurso de la historia.

Por todo ello y porque, en parte, me siento partícipe aunque sea un poquito en la publicación de esta novela, os animo a que la leáis y conozcáis la historia de Carolina, la bailarina de ballet que por un jaque mate de la vida, pierde la visión.

Podeis encontrar la ficha del libro en el siguiente enlace:

Jaque mate: La fantasía urbana que te removerá el alma eBook: Elisabeth M.S.: Amazon.es: Tienda Kindle

Muchas gracias a Elisabeth por compartir conmigo su creación y por preocuparse tanto por hacer que la experiencia de Carolina fuera lo más cercana a la realidad.

PD: Cuando hayais leído la novela, por favor no olvidéis pasaros por aquí y contarme qué os ha parecido 🙂