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Aniversario peludo

Hoy hace justo seis años que Brilyn llegó a mi vida. Seis años desde aquel maravilloso momento en el que literalmente, se abalanzó sobre mí y me robó el corazón.

En este tiempo hemos aprendido a caminar juntas. Hemos pasado por muchas cosas, pequeña, como un verdadero equipo. Nos ha tocado vivir un cambio de ciudad, tres mudanzas (a las que tú te adaptaste infinitamente más rápido que yo), un nuevo empleo, nuevas rutas para ir a trabajar, nuevos compañeros de oficina… Mil y un chaparrones, meternos en cientos de charcos, decirle por enésima vez a la enésima persona que te quiere llamar la atención que a los perros guía no se les debe distraer cuando van trabajando…

Y en todo este tiempo, tú te has portado como una auténtica campeona. Qué razón tenía Randy, tu instructor de la Leader Dog School cuando decía que los españoles siempre nos llevábamos los mejores perros que tenían en la escuela, aquellos que eran auténticos todoterreno.

En estos seis años he aprendido mucho de ti, pero también he aprendido algo sobre mí misma, y es que, aunque nos parezca imposible, se puede llegar a amar a un animal tanto como a alguien de la propia familia. Porque en eso te has convertido tú en estos seis años, en un miembro más de la familia.

Por eso, como no podía ser de otro modo, estuviste presente el día de nuestra boda. En la ceremonia no, porque sé que te habrías puesto demasiado nerviosa. Pero sí que estuviste presente todo el tiempo después, durante la sesión de fotos en la orilla del río Duero, y más tarde, en el restaurante, a nuestro lado.

Fingiremos que ese día no nos dimos cuenta de que algún que otro trozo de pan te comiste… porque era un día especial y también tú tenías derecho a disfrutar a tu manera 🙂

Pero es que no concebía el día más importante de mi vida sin que tú estuvieras presente.

Ahora tienes siete años y estás en plena madurez. Eres una perra muy serena, cariñosa hasta el extremo y sociable a más no poder (más de lo que me gustaría muchas veces). Creo que estás en lo mejor de la vida y espero que podamos seguir compartiendo juntas muchos momentos importantes.

Por estos seis años y otros más que vendrán.

Gracias por todo, peluda.


Brilyn y yo en el salón (21.10.2015)

También puedes leer:
“Aquel día sufrí un flechazo”
“La reina de la casa”

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Aquel día sufrí un flechazo

Nuestro primer encuentro fue ya un auténtico flechazo.

Yo esperaba nerviosa en la habitación 28 de la escuela de Leader Dogs for the Blind, Rochester, Michigan, a que llamasen a la puerta y me anunciasen tu llegada. Llevaba tres años aguardando aquel momento. No. En realidad, llevaba toda la vida soñando contigo. Y por fin aquella mañana de octubre, mi sueño de tantos años iba a convertirse en una realidad palpable.

Y tan palpable.

Tan solo conocía tu nombre (hacía 10 escasos minutos que me lo habían dicho), además de tu edad y el color de tu pelo.

Nervios. Cada vez más nervios.

Sostenía un par de galletas en la mano, a modo de talismán y al mismo tiempo de ancla. No podía creer que aquello por fin fuese a ocurrir. No necesité pellizcarme, porque sabía que el momento era muy real. El calor de la habitación, las voces en el pasillo, los pasos, las risas.
Y de pronto, los esperados toques en la puerta.

Y pronuncié tu nombre por primera vez. Alto, claro y con decisión. Llena de emoción y nervios, pero ansiosa por conocerte.

Y entonces ocurrió.

Entraste corriendo en la habitación, te abalanzaste sobre mí como un torbellino de pelo, con una lengua húmeda que pretendía conocerme, registrar mi olor y mi sabor por primera vez.

Te di la primera de las galletas, y con los nervios, me la arrebataste sin miramientos. Creo que estabas aún más nerviosa que yo.

¿Dónde estabas? ¿Y por qué de pronto te dejaban en aquella habitación con aquella extraña chica que no hacía más que gritar de alegría y decir tu nombre?

Querías salir, investigarlo todo. Volver con Randy, el que había sido tu mentor y tu humano favorito en los últimos meses. ¿Por qué se había ido Randy y te dejaba allí?

En la siguiente hora y media que pasamos juntas, no paraste de moverte, de jadear nerviosa, de temblar, jugar, oler y lamerme entera.

Te di la segunda galleta. Ya no recuerdo en qué momento, ni si la cogiste con más delicadeza de mi mano. Solo recuerdo que ambas estábamos exhaustas y muy nerviosas.
Tú, porque no sabías que vendría a continuación. Yo, porque acababa de sufrir un flechazo.
Tú, que te preguntabas qué se esperaría ahora de ti. Yo, tratando de convencerme de que eras real.

Y entre revolcones, lametazos, nervios y un torrente de emociones, la certeza de que desde aquel momento, desde aquel día, mi corazón te pertenecería para siempre.

Ahora, cuatro años después de aquel mágico instante, aún se me pone la piel de gallina al recordarlo. Creo que si tuviera una máquina del tiempo y pudiera viajar hacia donde quisiera, o me dieran a elegir revivir un día de mi vida, sin duda regresaría a aquella mañana de octubre, en la habitación 28 de la escuela de Leader Dogs for the Blind, Rochester, Michigan.

Y volvería a entregarte mi corazón.

Porque quien no tiene un perro en su vida, no sabe lo que es el amor sin condiciones.

LA VUELTA A CASA

¡Hola de nuevo a todos!

Sé que hace una semana que no escribo, y que estabais esperando noticias nuestras (de Brilyn y mías), pero como podréis imaginar, entre el viaje, el jet lag, y la adaptación de los primeros días al nuevo hogar, a penas he tenido tiempo para sentarme a escribir.

El viaje de vuelta fue larguísimo, más de 24 horas estuvimos viajando, para hacer una ruta que normalmente se hace en menos tiempo. Nos tuvimos que levantar a las 3:00 de la madrugada del miércoles para salir de Rochester a las 4:00. Luego en realidad no salimos hasta las 4:30, porque Randy quería que todos los perros hiciesen el 1 (pis) y el 2 (caca) antes de ir a Detroit, y todos o casi todos lo hicieron. A Justice le costó más rato que al resto, pero al final lo hizo. La tardona fue la mía, Brilyn, que a pesar de que la pasearon un buen rato entre Randy y Jessica (otra instructora de la escuela), y que usaron “métodos especiales” que ellos conocen para obligarla a hacer, la pobre no hizo nada. Claro, diría que a esas horas que lo hiciesen ellos, que ella quería dormir.

Así que a las 4:30 montamos todos en la furgoneta y partimos rumbo a Detroit. Allí llegamos sobre las 5:15, y facturamos las maletas y pasamos los controles con los perros. Lo cierto es que es un poco locura, porque tienes que descalzarte, quitarte todos los bolsos o mochilas que lleves, pasar con el perro, volver a coger tus zapatos, tus bolsas y abrigos, y todo esto volver a colocártelo de nuevo sin soltar al perro. Pero todos lo logramos, y entre Randy y Lourdes nos fueron guiando por el aeropuerto a los 6 con nuestros perros, siguiéndonos unos a otros.

A las 7:30 despegamos puntuales de Detroit. Lo bueno es que la compañía aérea nos buscó asientos cómodos para ir con nuestros perrillos. Algunos iban en la fila delantera, y pudieron colocar al perro entre sus pies y la pared; otras como Carmen y yo, tuvimos que sentarnos en la última fila, al lado de los baños, una a cada extremo y el asiento del medio libre. Así al menos los perros podían tumbarse entre nuestros pies y el espacio del asiento del medio de las dos.

Fue un trayecto de 3 horas hasta Miami, y lo cierto es que no se hizo largo, al menos para mí, porque los perros se portaron estupendamente. Una vez que conseguí que Brilyn se tranquilizara y ella sola buscó la postura más cómoda, se quedó quieta, y las 2 pudimos echar un sueñecito hasta casi llegar a Miami.

Aterrizamos en la ciudad de Florida a las 10:30 (todo con bastante puntualidad), y lo primero que hicimos fue buscar un espacio donde nos dejasen sacar a los perros a hacer su park time. Había una zona con césped y cemento, justo al lado de la puerta, o una de ellas, porque el aeropuesrto de Miami me pareció inmenso, y allí pusimos a los perros. De nuevo todos o casi todos hicieron algo, salvo Brilyn, Skylar y Sunshine. Quizás fue debido al mal tiempo, porque nada más salir a la calle, nos sorprendió la lluvia. El golpe de calor que recibimos al instante de salir a la calle fue impactante, sobre todo teniendo en cuenta que veníamos del frío de Detroit. El clima en Miami era muy húmedo, con calor pegajoso, y la lluvia no ayudaba en absoluto a refrescar el ambiente.

Al final Randy nos llevó a una zona cubierta para que esperásemos a que pasase la lluvia, y así les dejábamos un rato de descanso a los perros, que debían estar un poco estresados del avión. Cuando el temporal parecía haber pasado un poco, fue él quien cogió a cada perro de los que no habían hecho aún el 2, y los fue llevando uno por uno a la zona de hierba. Estuvo un buen rato, pero al final consiguió que todos hicieran lo que tenían que hacer. Aun quedaban muchas horas por delante, y era necesario que evacuaran antes de subir al avión, porque serían 8 horas de viaje y los perros debían aguantar hasta Madrid.

Así que después del park time de los perros, volvimos de nuevo al interior del aeropuerto. Total, solo eran las 12:30, y no cogíamos el otro avión hasta las 17:20, por lo que teníamos unas cuantas horas por delante.

Pasamos de nuevo los controles, y una vez en la puerta de embarque, buscamos unos asientos para comernos la bolsa de picnic que nos habían preparado en la escuela.

Cuando eran ya cerca de las 16:30, los humanos también fuimos a nuestro park time, a llamar a las familias, etc. Y el momento de las despedidas llegó. Randy debía dejarnos ya, pues él no podía pasar al avión. Así que se despidió de todos, uno por uno, con besos y apretones de mano (incluso hubo un abrazo para Lou, después de todo lo que nos la ha hecho sufrir traduciéndole, la pobre). Le repetimos varias veces que tenía que venir a España, le dimos las gracias por todo, y una vez que atravesamos la puerta de embarque, le dejamos atrás para siempre.

La verdad es que te da mucha pena, porque no sabes si volverás a ver a esa persona alguna vez, porque es la persona que ha entrenado a tu perro para guiarte, porque gracias a él has aprendido a guiar y ser guiado con tu perro. Es un momento triste, y supongo que para él también debe serlo, pero imagino que estará ya acostumbrado a entrenar perros y que se marchen lejos. En cualquier caso, fue un momento extraño, y el sentimiento de que a partir de ese momento estábamos solos con nuestros perros, sin él para corregirnos si hacíamos algo mal, fue muy intenso, raro pero a la vez emocionante. A partir de ahí, nos enfrentábamos solos al mundo de ahí fuera.

El vuelo de Miami a Madrid duró 8 horas y media, y de nuevo, los perros se portaron estupendamente. Las azafatas no dejaban de decirnos lo guapos que eran, lo bien que se portaban, y que estaban ahí para lo que necesitáramos. Ellas también se comportaron muy bien, la verdad, y la compañía de nuevo nos colocó en posiciones lo mas cómodas posible. Íbamos en la fila de asientos central, uno de nosotros a cada extremo y de nuevo el asiento del medio vacío. Los perros fueron tumbado todo el rato, excepto cuando llegó la comida que levantaron la cabeza para ver si caía algo para ellos. Pero en general, fueron muy tranquilos durante todo el vuelo, y nos dejaron dormir a gusto.

A nuestra llegada a Madrid nos recibieron en el aeropuerto Miguel Ángel, del Club de Leones, y Enrique, el conductor de la Fundación ONCE del Perro Guía. De nuevo sacamos a los perros a park time, y a continuación nos montamos en la furgoneta de la fundación. Ese fue el momento de la despedida para Lou, que ya se iba a su casa. Fue todo muy rápido, y como estábamos muertos de cansancio, la verdad es que no sé si nos enterábamos mucho de lo que decíamos, pero en cualquier caso, seguro que no le agradecimos lo suficiente todo lo que ha hecho por nosotros. ¡Lou, vuelve pronto!

Nuestro siguiente destino era Boadilla del Monte, donde está la escuela de perros guía de Madrid. Allí les cambiarían el chip a nuestros perros, nos darían una charla de bienvenida, comeríamos todos juntos, y después, cada uno de vuelta a su casa.

Fue muy dura la mañana, después de tantas horas de viaje, allí tratando de atender a la charla que nos dieron. A penas recuerdo nada de lo que nos dijeron, pero menos mal que nos dieron una carpeta con toda la información, así podríamos mirarlo con tranquilidad en casa.

Después de la comida y de volver a poner a los perros a park time, por si aun querían hacer algo antes de montar en el tren, avión o lo que tuviera que coger cada uno, llegó el momento de las despedidas. Las primeras en marchar éramos Ana y yo, yo porque tenia el tren mas pronto, y ella porque tenia que ir hasta el aeropuerto. De nuevo todo fue muy rápido, besos y abrazos mezclados con promesas de volver a vernos, de visitarnos, y deprisa y corriendo a la furgoneta.

Cuando llegamos a la estación de tren, me despedí de Ana, que se quedó en la furgo, y Enrique me acompañó hasta el interior. Allí me esperaban mi madre y mi novio, para volver todos juntos a casa.

El momento del reencuentro y la reacción de Brilyn al conocerles, os lo puedo resumir diciendo que, como la pobre estaba tan cansada, demasiado hizo que les olió y les chupó. Ellos se volvieron como locos con ella, sobre todo mi madre. El viaje de vuelta en el tren recuerdo que fuimos hablando, que quería contarles muchas cosas, y preguntarles otras tantas, pero a penas me tenía en pie. Brilyn trataba de dormir a nuestros pies, pero estaba tan agotada, que estaba muy sensible a cualquier ruido, y cada vez que sonaba la puerta del vagón o pasaba alguien por el pasillo, se levantaba a ver qué ocurría. Demasiadas cosas nuevas para ella en un solo día.

Al fin llegamos a casa, después de una hora en el tren, y mas de 24 horas de viaje a nuestras espaldas.

Y lo que vino a partir de ese momento, os lo contaré otro día, que hoy ya os dejo un post kilométrico (para que no os quejéis, jaja).

¡Besos a todos!

FIN DE CURSO ACCIDENTADO

Buenas a todos. Hoy os escribo desde mi habitación, como siempre, pero esta vez con el pie en alto, sobre una silla. Ayer tuve una mala pisada y me retorcí el tobillo. Fue al volver de compras con las voluntarias, cuando ya llegábamos a la escuela, al bajarme de la furgoneta. No sé qué pasó exactamente porque no había nada, ni bordillo ni desnivel en el suelo, pero se ve que al bajar el último escalón apoyé mal el pie, y al poner el peso del cuerpo se me retorció el tobillo.

Hoy lo tengo aún algo inflamado, pero como enseguida me pusieron hielos en cuanto llegamos, no hemos dejado que la cosa fuera a más. Yo creo que no es esguince, porque si no, no podría ni mover el pie ni apoyarlo siquiera. Pero sí que duele al girar y hacer el movimiento de tobillo, así que hoy he preferido no forzarlo, y en vez de ir con mis compañeros a hacer el último entrenamiento del curso, por las calles de Rochester, he preferido no hacer el bruto y quedarme en la escuela, para que el pie repose.

En la práctica hoy es nuestro último día de entrenamiento, porque parece ser que mañana por la mañana nos van a enseñar las perreras, y la tarde la dedicaremos a papeleo y hacer las maletas. Así que no nos queda nada ya para volver a casa. El miércoles cogemos el avión desde Detroit a las 7:30, y llegamos a Miami a las 10:30 (16:30 hora española). Randy nos acompañará hasta Miami, y se encargará de sacar allí a los perros, para que hagan el último park time antes de montar en el avión. Allí tendremos que esperar unas cuantas horas, porque hasta las 18:15 no sale nuestro avión para Madrid (0:15 de la madrugada del jueves en España). Va a ser un día muy muy largo, y una paliza de viaje. En realidad no llegamos a España hasta las 8:00am del jueves, pero luego nos llevan a la escuela de la Fundación, a Boadilla del Monte, Madrid, y allí tenemos que hacer más papeleo, cambiarles los chips a los perros, etc. Creo que nos quedamos allí a comer, y luego ya por la tarde, cada uno de regreso a su ciudad.

Lo dicho, va a ser una paliza tremenda, con mas de 24 horas de viaje en el cuerpo. Una pasada.

Esperemos al menos que los perrillos vayan tranquilos, que ninguno se ponga nervioso en el avión, y que vayan la mayor parte de tiempo posible dormidos, así no dan guerra.

Por lo demás, todo va bien. Excepto el pequeño Lincon, que tiene gastroenteritis. A Juanjo ya le quitaron los puntos del golpe el sábado pasado, y está como nuevo.

Ayer fuimos de compras con las voluntarias, como ya he dicho, y antes de retorcerme el tobillo, hicimos muchas compras. Creo que entre todos nos llevamos medio Rochester a España, jajaja. Es increíble cómo se va el dinero, especialmente cuando ves gangas, y todo te parece tan tirado de precio xD

Pero ya tenemos ganas de irnos a casa. Son muchos días aquí (3 semanas y media), y se echa mucho de menos a la familia, la comodidad de estar en casa, y en especial, la comida de nuestro país. Además, tenemos ganas de ver qué tal se adaptan los perros a sus nuevos hogares, que esa será otra aventura.

A los que me han preguntado si seguiré con el blog cuando vuelva a casa, supongo que sí, aunque no sé a quien le puede interesar seguir leyendo las aventuras diarias de Brilyn y mías por España. Si queréis y vais a seguir leyendo el blog, yo sigo escribiendo, pero si a nadie le interesa, lo clausuramos cuando termine la aventura de Rochester. Yo hago lo que vosotros queráis, que al fin y al cabo, es para vosotros para quienes escribo.

Un abrazo, y hasta la próxima.

PD: De todos modos, este no será el último post, porque no he olvidado que aun me queda contaros las idas de olla de Randy ( que no son pocas), y he de hablaros de algún que otro personaje de por aquí, que no tiene desperdicio, y nos ha dado muchas horas de charla y risas xD

RECIÉN CASADOS

Hoy hemos asistido a un enlace dentro de la propia furgoneta. Justice y Sunshine (el perro y la perra de Miguel y Juanjo respectivamente) han contraído matrimonio.

La ceremonia se ha celebrado de forma totalmente improvisada, en el centro del pasillo de la furgoneta de Leader Dogs. La unión ha sido bendecida por el reverendo padre Randy, y como testigos han asistido Duchess, Lincon, Brilyn y Skylar.

Es toda una historia de amor que se venía fraguando en las últimas semanas, y hoy por fin se ha consolidado. En vez de Pasión de Gavilanes, esto parece el culebrón titulado Pasión de Labradores xD

Además, les ha faltado tiempo para empezar con la luna de miel. Ya en la misma furgoneta, nada más volver de hacer la ruta, han empezado a lamerse el hocico y comerse la oreja el uno al otro. Esto es amor del bueno, chicos.

A ver qué pasa cuando cada uno vuelva a su casa, Sunshine a Madrid y Justice a Barcelona. Tendrán que hablar a través de la web cam xD

De momento, les dejaremos que sigan disfrutando de su luna de miel.

¡Viva los novios!

NOCHE DE HALLOWEEN

Antes de continuar con nuestras aventuras por Rochester (Michigan), quería dejaros algunas fotos como testimonio de lo que hicimos la noche de Halloween.

En la mesa del comedor nos pusieron un plato de plástico a cada uno, donde nos dejarían los trozos de pizza, y delante de nuestro plato, cada uno teníamos una bolsa de chocolatinas!

Además después de cenar, como vinieron el hijo y la nuera de Juanjo a visitarle y ver la escuela, pudimos salir un ratito a tomar algo con ellos. Dejamos a los perros en las habitaciones y nos marchamos los 6 españoles (todos excepto Carmen, que la pobre andaba agotada y le dolía la espalda) con Juanjo junior y Ana (Juanjo’s nuera), que habían reservado mesa en un pub del centro de Rochester.

Por la tarde habían comprado disfraces para todos, así que esa noche nos sumergimos de lleno en la tradición yanki. Los chicos llevaban orejitas de gato, y las chicas, algunas eran brujas, otras diablesas, y otras conejitas.

Estuvimos en un pub muy tranquilo, con no demasiado ambiente, pero en el que se podía hablar y estar sentados en unos sofás muy a gusto. La pega es que las cervezas y los combinados aquí no son iguales que en España, porque el mojito que me tomé yo, por ejemplo, no sabía a penas a menta ni nada, sólo tenía ron, pero bueno, a todo se adapta uno…

No había mucho ambiente de Halloween, o al menos a esas horas aún no había nadie disfrazado. Los de la escuela sólo nos dejaban salir hasta las 22:30, así que estuvimos solo un ratito. Pero fue suficiente para disfrutar del momento más friky de la noche: en un momento dado, entró en el pub un chico vestido como con un batín, en plan director de la revista Playboy (Hugh Hefner), acompañado por dos chicas vestidas de conejitas, muy ligeras de ropa. Se sentaron en la mesa de enfrente, en otro sofá, y empezaron a besarse y tocarse, delante de todo el mundo. Bueno, en realidad con la que se besaba todo el tiempo era con la morena, la rubia al parecer hacía las fotos y se divertía con ellos, se arrimaba para las fotos, pero la morena era la que le mantenía más entretenido al del batín. Curiosa escena la que prepararon. Eso en España creo que no se ve tanto, ¿no? Es que aquí a la gente se le va mucho la olla, jajaja.

Hablando de idas de olla, otro día tengo que contaros las de Randy, que son de campeonato. Pero es que para eso seguramente necesitaré un post entero xD

Bueno, os dejo algunas fotos de la noche de Halloween, espero que os gusten.

No quería terminar el post sin dar las gracias a Juanjo junior y Ana, que se portaron genial con todos nosotros. Son un encanto de personas y una pareja estupenda, majísimos los dos. Sin vosotros, la noche de Halloween seguramente hubiese sido mucho más aburrida, metidos en la escuela. Gracias por hacernos pasar un buen rato, y por todo lo que hicisteis por nosotros ese fin de semana. Sois geniales chicos, en serio. Espero que hayais tenido un feliz viaje de vuelta a casa. ¡Nos veremos por España!

FELIZ HALLOWEEN

Feliz Halloween a todos. Sí, no es leyenda urbana, aquí viven el Halloween con toda intensidad. Esta mañana para desayunar nos han puesto una ”crapy burguer”, una especie de bocadillo en pan de hamburguesa, pero en lugar de carne, había jamón cocido con queso y una especie de besamel. La comida ha sido aún mejor: un perrito caliente con forma de momia, con un agujero en el pan y un par de pegotes de mostaza sobre el perrito, simulando los ojos de la momia. Muy fuerte. Y de postre, una pera rebozada con chocolate blanco, con 2 ojos de chocolate negro, simulando un fantasma. Sí, podéis decir lo que estáis pensando en voz alta, no importa, nosotros también lo hemos pensado… Están como cabras estos americanos xD

Al menos hoy ha sido más entretenido el día con los perros. A pesar de que amaneció lloviendo y con mucho viento, por la mañana hemos ido al centro de Rochester, a hacer la “ruta P”, es decir, por la calle Walnut, hasta la calle 1st, luego hasta el cementerio, y de nuevo volver por la calle 2nd, cruzando Oack y Pine, hasta Walnut de nuevo, haciendo como una P en el recorrido. Lo hicimos en parejas, y yo fui con Carmen y el coronel Lincon, y lo hicimos bastante bien, la verdad. Sólo me salté una calle, la 3rd, que como aquí los bordillos son tan llanos y a penas hay tráfico, a veces cruzas una calle sin darte cuenta, y piensas que es sólo una entrada de coches o algo así.

Los únicos percances que hubo es que Lincon y Duchess decidieron que la ruta era un buen momento para hacer el número 2… Y además tuvimos un pequeño accidente en el grupo. Juanjo se nos ha lesionado, pero que no cunda el pánico, que nadie se alarme, ok? (sobre todo su familia). Miguel y él iban muy deprisa y Juanjo se dio con un árbol, y como llevaba las gafas de sol puestas, pues el golpe en la ceja ha sido mucho más aparatoso de lo que era en realidad. Han tenido que llevarlo al hospital y le han dado 3 puntos en la ceja, pero que nadie se preocupe que él se encuentra bien, ¿de acuerdo? Además esta noche vienen su hijo y su nuera a visitarle, que están por EEUU de vacaciones, y nos van a hacer una visita, así que está animado.

Después por la tarde nos han llevado a Stoney Creeck o algo así, es un bosque donde hay caminos para andar, donde la gente va a hacer footing, a patinar, pasear a los perros, etc. Allí nos han dejado que caminásemos a nuestro aire, porque como era todo recto, sin cruces ni desvíos, podíamos caminar sin peligro, sin preocuparnos de nada, solo de no salirnos del camino hacia la hierba.

El único percance lo tuvimos con Débora esta vez, que se retorció un tobillo cuando su perrilla le sacó del camino, pero no tiene esguince ni nada, sólo se le ha hinchado un poco.

Ha estado bien el día, a pesar del mal tiempo. Hubo un rato que hasta caía aguanieve, pero lo más molesto es el viento y las hojas caídas, que resbalan un montón. Pero como hoy sí que hemos tenido oportunidad de andar mucho con los perros, estamos contentos en general.

Hoy nos toca pizza de cenar, y luego vienen algunas de las familias que criaron a nuestros perros, para conocernos, hablar un poco con nosotros, etc. Creemos que solo vienen la de Skylar, Lincon y Brilyn, así que ya os contaré a ver qué tal nos va.

De momento eso es todo por hoy. Veremos cómo termina el día de Halloween. Luego por la noche o mañana domingo (día libre) os cuento más cosas.

¡Feliz Halloween!

ECUADOR SUPERADO

Ya hemos superado la primera mitad del curso, y solo quedan 12 días para volver a casa. Si hemos aprendido algo o no en estas primeras semanas con los perros, sólo el tiempo lo dirá.

Para ser sinceros, este curso está siendo mortalmente aburrido. Y no lo decimos sólo los primerizos, si no que Carmen y Juanjo, que ya han venido más veces, lo corroboran. Estamos andando muy poco con los perros, estamos saliendo poco a la calle, sólo hacemos cosas en interiores (centros comerciales, la escuela, etc). A estas alturas ya deberíamos estar reventados y con agujetas de caminar, y sin embargo lo que estamos es aburridos de estar sentados. Porque por ejemplo, mientras uno hace lo de las escaleras mecánicas con el perro en el centro comercial, el resto le esperamos sentados en la cafetería, hasta que nos llega nuestro turno. Encima estos últimos días ha llovido bastante, con lo cual, tampoco hemos podido salir demasiado. En fin, que no estamos muy satisfechos con la marcha del curso. Pero no es culpa de Randy, ni siquiera de la capitana de los instructores, que en este curso es Jessica. Por lo que parece, están cambiando muchas cosas en la administración de Leader Dogs, y han decidido llevar otra línea de trabajo en la escuela. Ahora los cursos son más “Light”, lo cual no viene nada bien, porque nosotros deberíamos volvernos a casa ya con parte del trabajo hecho en estos 25 días que pasamos aquí, deberíamos haber andado muchísimo con nuestros perros, y sin embargo, nos vamos con la sensación de haber andado poquísimo, al menos yo.

Veréis como la semana que viene, que es la última que pasamos entera aquí, nos meten una paliza a andar, para recuperar todo lo que no hemos andado estos días. No os cuento en detalle lo que hemos estado haciendo, pero os lo puedo resumir:

Hemos practicado a pasar por puertas giratorias con los perros.
Subir y bajar escaleras y ascensores.
Hemos ido a un centro comercial y practicado cómo se lleva un carro y el perro.
Hemos visto cómo meter al perro en el asiento del avión, y en un coche.
Hemos subido y bajado en escaleras mecánicas.
Hemos aprendido a cruzar las vías del tren (que ya me diréis cuantas veces lo vamos a poner eso en práctica en España…)

A parte de eso, algún día nos han dejado ya ir un poco más sueltos con el arnés, por las calles del centro de Rochester (calle Walnut y alrededores), pero poca cosa. En general, los días que más contentos acabamos es cuando nos dejan salir por la calle a caminar solos con los perros. Solos o en parejas, porque he descubierto la maravilla de ir en dobles. MI perra va mucho mejor cuando vamos en parejas, porque va siguiendo al perro que va delante, y lo hace muy bien. Y cuando va ella delante tampoco va mal…

Pero a una semana de tenerla, aún se seguía distrayendo mucho, y no podía con ella, así que al final se ganó todas las papeletas para ponerle un correctivo más serio, y ayer llegó. Randy le colocó por la mañana una especie de collar de tela, el “gentil collar” creo que se llama. Es una tira que le rodea el hocico para que no pueda abrir mucho la boca, y se le cierra atrás en la cabeza, por debajo de las orejas. Ahí enganchas la correa, y así cuando tiras de la correa porque se distrae, ella siente el tirón justo en la cabeza, le tira del hocico en lugar del cuello, y yo la puedo controlar más para que no baje el hocico.

Me dio muchísima pena cuando se lo pusieron, porque no hacía mas que apoyarme la cabeza en la pierna y me miraba toda tristona, como suplicando para que se lo quitara. Pero tiene que ser así, debe llevarlo un par de días para que se dé cuenta de que debe comportarse. De hecho hoy ya me ha guiado bastante bien, aunque de vez en cuando todavía se echa las patas al hocico para intentar sacárselo, y me va mirando hacia mí a ratos, pero al menos ya no va tan distraída. Y en el bus es llegar y tumbarse, sin que yo la diga nada. Se deja caer, se desploma y no se mueve hasta que volvemos a la escuela. Luego en la habitación, cuando se lo retiro, se pasa como 5 minutos enteros lamiéndome la mano, para que no vuelva a ponérselo más. Anda que no sabe ni nada la tía, jajaja, tiene más teatro…

De momento imagino que se lo dejaremos puesto, hasta el domingo o así, a ver qué tal. Luego cuando se lo quite, si se porta bien, pues ya no habrá que ponérselo más. Al menos mientras no se ponga tonta.

El resto de los perros van más o menos bien, todos guían bastante bien por lo que parece, y ninguno se distrae tanto como Brilyn.

Justice es el casanova del grupo, a todas las perrinas se acerca, jaja. ¡Menos mal que está castrado! El pobre tiene un poco de incontinencia, y cada vez que sale a la calle hace pipi. Ayer estaba un poco suelto de la tripa, así que hoy le bajaron la ración de comida. Pero está bien, que nadie se alarme.

Skylar vomitó esta mañana un poco, pero Randy dice que puede ser por dos cosas: o por el estrés al haber cambiado de dueño, o porque tiene hambre. Ayer le redujeron la ración de comida porque tiene un poquito de sobrepeso, y quizás sea por eso. Pero por lo demás está bien.

El coronel Lyncoln está perfecto, tan sano y animado como siempre. Es el que más contento debe de estar, porque no hace más que mover la cola, que parece un ventilador, jajaja.

Sunshine lleva varios días haciendo el número 2 blandito, así que le han cambiado el pienso y le han puesto unas pastillas, a ver si ya empieza a hacer mejores deposiciones. Hoy al parecer hizo más duro, así que a ver qué tal mañana.

Duchess se pasó el domingo vomitando, pero desde que la pusieron a dieta y le han dado pastillas, parece que está mucho mejor.

Son perros fuertes y sanos en general, pero quizás el estrés de cambiar de dueños, de estar las 24 horas del día con una persona extraña para ellos, de que ahora todo es nuevo, puede que a unos perros les cueste más que a otros adaptarse al cambio, solo eso. Que nadie se preocupe, ¡que vamos a llevarnos los mejores perros de Rochester!

Por lo que a mí respecta, ya estoy más animada, gracias a todos por preocuparos. Ha habido un par de días realmente malos, cuando veía que la perra no me hacía ni caso y que no lograba controlarla, pero ahora con el collar este me encuentro mucho más segura cuando la perra me guía. Ahora ya voy cogiendo confianza y no voy con tanto miedo de que me choque contra algo. Randy me dijo el otro día que mi mayor problema era que debía convencerme a mí misma de que iba por el buen camino, que mi único problema es ese, que no confío en que pueda hacerlo.

Así que ahí ando, bregando con la perra y con mis emociones, que estos días andan a flor de piel. Pero de nuevo, gracias a todos por estar ahí apoyando en la distancia, se agradece mucho, la verdad.

A ver qué tal mañana, que es Halloween, y además nos visitan las familias de los perros. Es decir, la familia con la que vivieron el primer año de vida. En principio vienen las de Brilyn, Skylar y Lincoln. Qué pereza… Esperemos que no se pongan a llorar o algo, porque me resultaría muy violento. Esperemos que sean gente maja, y que nos cuenten cosas de cómo se portaban los perros en sus casas o cosas así. Esperemos que no se produzcan situaciones demasiado dramáticas…

Bueno, no os quejaréis que hoy he actualizado bastante. Estos días es que termino muy cansada, llegamos justo para la cena y la mayoría de los días, cuando ya he cepillado a Brilyn, hemos hecho los ejercicios de obediencia y he jugado un poco con ella, acabo tan cansada que sólo me apetece meterme a la cama. Perdonadme por no haber escrito en tantos días, pero entre el bajón y el cansancio (de estar tanto rato sentados, que también se cansa uno, jajaja), no he tenido ni tiempo ni ganas de escribir. Espero que lo entendáis (y si no lo entendéis da igual, porque es lo que hay, jajaja).

Abrazos para todos.

PD: Felicidades a mis compañeros Ana y Miguel, que hoy es su cumpleaños. Hemos tenido tarta en la cena, y ambos han soplado velitas, jeje. Que cumpláis muchos más, chicos, pero que sea en otra parte, jajaja.

EL CENTRO DE ROCHESTER

Estos últimos días tampoco tengo tanto tiempo para escribir, así que mientras preparo una entrada decente y bien escrita, os dejo algunas fotos del paisaje de Rochester para seguir satisfaciendo vuestra curiosidad.

Por un lado, el centro de Rochester donde vamos para hacer las rutas. en ese edificio es donde esperamos el resto de compañeros cuando uno sale a hacer su ruta con el perro. Hay cafés, coca-cola, infusiones, mesas y sillas, etc. En la entrada hay un león, y la fachada del edificio da a la calle Welnut, en Rochester.

También os dejo una foto de la propia calle Welnut, cubierta de hojas otoñales, para que podais ver el otoño en Michigan, que dicen que es precioso.

Que disfruteis las imágenes.


(Fotos por cortesía de Lourdes, nuestra intérprete/fotógrafa/cosetodo/mamá del grupo)

DE VUELTA AL TRABAJO

Estoy sorprendida de la cantidad de comentarios que he recibido estos últimos días. No me esperaba esa avalancha de saludos y de apoyo, estoy sobrecogida, no sé cómo reaccionar, os lo prometo.

Saber que hay tanta gente que entra cada mañana esperando leer una entrada nueva en mi blog es una sensación que soy incapaz de describir (y mira que me encanta describir cosas…). Algunos hasta me habéis dicho que os habéis sentido decepcionados al entrar este fin de semana y ver que no había actualizado. Es increíble, jajaja.

Bueno, siento decir que esta vez sólo voy a hacer una pequeña aclaración, y que el post de hoy será breve. Pero como veo que hay tanta gente enganchada deseando saber qué estamos haciendo por aquí, prometo que mañana sí que habrá post largo, contando todo sobre el fin de semana.

La aclaración es para explicar por qué no ha habido actividad en el blog durante este fin de semana. Como muchos ya sabéis, el viernes me dio un pequeño bajón. Fue a raíz de ir a entrenar con Brilyn. Como no paró de llover en todo el día, Randy nos llevó a practicar con el arnés a una especie de polideportivo cubierto, para que anduviéramos con el perro alrededor de una especie de pista de atletismo. Pues bien, Brilyn estuvo de lo más distraído, no iba recta, me arrimaba mucho a la pared, se iba hacia las ventanas para mirar por ellas, etc etc. Y yo empecé a sentirme cada vez peor porque me veía muy ihnsegura, iba pensando en que no me veía capaz de caminar yo sola por la calle con ella, que no sabía si era culpa mía por no saber corregirla mejor, o cosa de la perra por distraerse tanto. Total, que me dio el bajonazo.

Tanto Randy, como Lourdes y mis compañeros lo notaron enseguida, y empezaron a darme ánimos, a decirme que no tenía que venirme abajo porque eso era muy normal, que sólo llevábamos 3 días con los perros, que debía aprender a corregir más a la perra, y la perra aprender a andar conmigo, etc.

Pero yo cuando me da el bajón soy de esas personas que prefieren pasarlo por dentro, asumirlo en silencio, pasarlo lo más rápido posible y empezar de nuevo al día siguiente con el chip cambiado.

El fin de semana he estado en modo reflexivo, interiorizando que tengo que ser más dura con Brilyn en los entrenamientos, que tengo que mejorar mi seguridad, corregirla más a menudo o con mayor firmeza, etc. He estado pasando más tiempo con ella, y aprovechando el tiempo libre para hablar con mi familia y mi novio, que este fin de semana me han hecho mucha falta.

Pero creo que ya he recargado las pilas, y mañana cuando empecemos de nuevo el entrenamiento, espero comenzar ya con la misma ilusión que el primer día, y con mano firme.

Como bien me ha aconsejado alguien muy experto en estas materias, “con nuestros perros debemos ser padres, no abuelos”. Y esa es la mentalidad que voy a utilizar.

A ver si esta semana conseguimos entre las dos alcanzar estos objetivos que me he propuesto con ayuda de Randy:

1. Mejorar la obediencia y la concentración de Brilyn.
2. Mejorar la corrección con la correa.
3. Mi seguridad al caminar con ella.
4. Conseguir que se pare en los bordillos y se centre.

Esas son las metas que ambas tenemos para esta semana.

De nuevo, perdonad por el parón del fin de semana, pero necesitaba parar y reflexionar.

Por cierto, gracias a todos esos que no conozco de nada y que aún así me leen y me dejan comentarios de ánimo. Me gustaría mucho saber cómo habéis conocido mi blog, si alguien os lo recomendó, o cómo lo encontrasteis.

Besos de mi parte, y lametazos de Brilyn.