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Viviendo a tientas en… Venezuela (3ª parte)

3ª parte: De relaciones, asociacionismo, movilidad, barreras arquitectónicas y otras cuestiones.

Hablemos de un tema peliagudo: las relaciones humanas (guiño). ¿Es fácil relacionarse con otras personas ciegas en tu país? ¿Acudes a algún tipo de asociación para intercambiar experiencias o conocimientos?

Puesto que el prejuicio se extiende hacia muchas áreas, la socialización tiende a llevar al ciego a ser muy endogámico. Por supuesto, es relativo hasta cierto punto, pues hay ciegos que por su contexto socializan más con personas que ven, que con ciegos; y también al contrario. Como he mencionado muchas veces, socializar en mi caso, nunca ha sido una actividad muy destacada; así que, socializar con ciegos, para mí no es fácil. En líneas generales me relaciono con personas ciegas de mi país por temas laborales, educativos y afines. No es que no tenga conocidos y algunas personas ciegas a quienes considero amigos, pero son en realidad muy pocos. Ahora, eso no tiene que ver con el país, por lo que he podido observar. Es un tema mucho más personal. Tengo entendido que muchísimos ciegos, sobre todo aquellos que nacieron con ceguera, sí que se reúnen en asociaciones, asisten a eventos de ciegos, juegos de ciegos y así. Yo, puedo socializar un rato, pero no me resulta fácil hacerlo durante tiempo prolongado y con muchos ciegos a la vez —y no, no es rechazo a la ceguera, que hay ciegos muy majos; es que hay conductas que no me van y soy un tanto jodida—. Creo que, mis inicios en el mundo de la ceguera en Venezuela, y ciertas formas que pude apreciar durante mi proceso de rehabilitación, marcaron un poco en mí el poco deseo de involucrarme en ciertas actividades de ciegos.

¿Dirías que es complicado hacer amistades en la sociedad venezolana cuando tienes una discapacidad visual?

La verdad, lo contrastante de la sociedad venezolana es que, con todo y sus prejuicios, tiende a ser afectuosa y amigable, más bien sobreprotectora. Entonces, hacer amigos puede ser fácil o difícil porque depende de la actitud de la persona ciega. Por lo menos yo, que soy una mujer tan difícil, tengo al menos unos cuantos amigos que hice ya estando ciega, a los que adoro con devoción; así como también cuento con algunas amistades que de alguna forma no se alejaron del todo debido a mi ceguera.

Tradicionalmente, se dice que la sociedad latinoamericana es más visual, las mujeres se preocupan mucho por su aspecto físico. ¿Cómo percibes esto desde que perdiste la visión? ¿Crees que te discriminan de alguna forma por tu ceguera?

Siendo honesta, en esta sociedad tan ferviente por la estética, para mí ha sido complicadísimo ciertos aspectos de la socialización porque, aunque ahora estoy ciega, formé parte durante 28 años de una sociedad para la cual, el aspecto visual tiene gran relevancia. Para mí fue traumático observar como mis ojos perdían su color natural, como involucionaban. Ha sido tan traumático —siempre me pareció espantoso ese color blanquecino azulado de los ojos con ceguera, mucho más cuando disminuyen de tamaño—, que me considero una mujer poco atractiva desde que estoy ciega. Esto, se traduce en que mi actitud hacia el sexo masculino no sea demasiado abierta. Eso, aunque parezca mentira es un problema; pues hace que uno se centre en que, si alguien te dice algo bonito o se te acerca, lo hace más motivado por la lástima, que porque le resultes atractiva. También me he topado con hombres que ven, a quienes les he resultado atractiva, pero no se atreven a iniciar ningún tipo de relación porque la presión social y el cuestionamiento les puede; incluso, alguno ha intentado acercarse sí, siempre que fuese algo a escondidas. Es duro enfrentar ese tipo de situaciones, porque no siempre es fácil determinar qué les motiva a comportarse así. Te llenas entonces, de más prejuicios e inseguridades y esa parte de la socialización se complica. Si a eso le sumas que, el hombre venezolano busca la mujer estéticamente perfecta, te enredas porque ya no sabes cuál es la razón por la que te discriminan —apartando la de que sean gilipollas, claro—. Tengo conocidos que me han dicho que, en mi caso, un problema es la inteligencia; según ellos, soy demasiado inteligente y eso les acojona. Así que, voy navegando sola, al menos en lo que a relaciones afectivas se refiere.

En cuanto a la movilidad y la accesibilidad urbana, ¿cómo de difícil o fácil es moverse por las calles de tu ciudad? ¿Hay semáforos con señal acústica? ¿Las aceras cuentan con rebajes o rampas para detectar dónde está el paso de peatones?

Debo decir, que trasladando lo de navegar a lo literal de desplazarse por Caracas, nada más complicado, por vida de dios. Acá no hay aceras adaptadas y las pocas que han considerado adaptar, normalmente tienen un coche o cualquier otro obstáculo en medio. Semáforos sonoros que yo sepa no han implementado aunque, sí hubo un proyecto para hacerlo en uno de los municipios de la ciudad.
Y el transporte, ¿está adaptado?

El transporte no está adaptado y tienes que tener mucha suerte de no conseguirte con un chofer cabreado, o terminarás bajándote en plena vía —me pasó una vez mientras aprendía orientación y movilidad—. El sistema metro no tiene grandes adaptaciones —las que intentaron hacer quedaron mal hechas— pero cuentas con un guía vidente —cada vez hay menos por la situación del país— que puede facilitar tu traslado de la entrada de las estaciones hasta los vagones y viceversa. Esta es una ciudad que yo llamo come bastones y conteras; acá como no te vayas con cuidado, una moto te deja sin el fluorescente del bastón y el cemento o las alcantarillas —para no hablar de los huecos— te deja con la contera comida de ratón y con un dolor de hombros de padre y señor mío.

Tú caminas usando un bastón blanco, ¿cierto? ¿Alguna vez te has planteado usar un perro guía? ¿Podrías explicarnos cómo funciona ese procedimiento en tu país?

Bueno, esa figura acá no existe. De hecho, conozco dos personas en silla de ruedas que tienen perro de asistencia, pero ninguna ciega con perro lazarillo. La ley contempla su existencia, pero si no recuerdo mal, hace unos 11 años estuvieron acá unas personas que se encargaban de asignar perritos de asistencia; en aquel evento, se nos dijo que Venezuela no era considerada apta para tener perros lazarillos. Hay demasiada basura en las calles y demasiados perros callejeros; son de los argumentos que recuerdo, nos dieron para no pensar en adquirir un perrito lazarillo. A mí me gustaría tener uno y al mismo tiempo no. Es algo que me produce sentimientos encontrados. No porque crea que se le maltrata; la verdad he sido testigo de cómo tratan a los perritos lazarillo y eso es increíble. Pero siempre me pregunto: ¿podré hacerme cargo de él? Creo que en un país como este en el que vivo, no.

Para ir acabando, me gustaría hacerte un par de preguntas más personales. Esto es algo que a mí a veces se me viene a la mente, realmente me intriga, y no sé bien cómo responderme: ¿Crees que de no haber perdido la visión, hoy serías una persona diferente? ¿Cómo imaginas que sería tu vida hoy?

Te confieso que pasé mucho tiempo preguntándome si hoy en día sería una persona distinta de no haberme quedado ciega. Hace tiempo dejé de darle tanta importancia, pero si tengo que ser analítica y objetiva, debo responder que sí. Sería una mujer distinta en muchos aspectos de mi vida, sobre todo en el profesional. Creo que, si no hubiese perdido la vista, habría concretado ciertos proyectos que me tendrían viviendo en Europa, con un estupendo consultorio odontológico y dedicándome a lo que fue, por casi un tercio de mi vida, la mayor de mis pasiones.

Por último, me gustaría que nos compartieras algún sueño o proyecto para el futuro. ¿Dónde te ves dentro de 5 años? ¿Qué te gustaría haber logrado?

No suelo ser pesimista, pero pienso que Venezuela es un país demasiado inmaduro y hay mucho en tema de discapacidad por aprender; el problema es que hay demasiadas mentes cerradas también. Es frustrante, porque en muchas ocasiones me pregunto si tengo cabida en este país. De un tiempo para acá, siento que tengo mucho talento que se desperdicia —no, no es un ataque de narcicismo—, que podría hacer tantas cosas pero que aquí y en España —mi experiencia allí no fue muy positiva—, es casi imposible, siquiera plantearlo; si hay algo que he aprendido es que, en ocasiones puedes tener proyectos y puedes trabajar para alcanzarlos; algunas veces lo lograrás, otras, tendrás que redefinirlos y adaptarlos. Hay muchas personas que piensan y me han dicho en directo, que debería dedicarme a lo que tiene que ver con discapacidad. Algunas otras personas me consideran una activista de la inclusión. A mí me gustaría trabajar para lo cual me preparé, dedicarme a crear tecnología segura y accesible. En el momento que atravieso ahora, se me hace demasiado difícil plantearme metas o proyectos a largo plazo; sin ser melodramática, estoy un poco ocupada en tratar de sobrevivir en este país y no está siendo fácil. Quizá lo que tengo más visualizado es el escribir y publicar, aunque sea un libro —vamos que si es más de uno no me enfadaré—. En los últimos tiempos he descubierto una inusitada pasión por escribir; y ando poniendo mucho empeño en aprender para hacerlo lo mejor posible.
Hoy en día ya no sueño tanto con aspectos tan individuales. No soy la mujer más altruista, pero ahora sueño con cosas menos tangibles; cosas en las que nunca antes me detuve a pensar. Sueño con que haya cambios significativos en la sociedad, pero también en el colectivo de personas ciegas. Sueño con provocar cambios y, si en realidad tengo el don de influir, hacerlo bien. Sueño con vivir con calidad de vida, en un país con estaciones donde pueda equilibrar mi parte científica con la humanística. Desarrollar tecnología y escribir. Ni idea de si en 5, 10 o más años lo habré logrado. Por ahora me enfoco en vivir el aquí y el ahora.

Gracias a Patricia por la invitación a su blog;vaya para ella y para todos, un abrazo fuerte.

Viviendo a tientas en… Venezuela (2ª parte)

2ª parte: De cómo es el acceso al empleo, la cultura o la tecnología en Venezuela.

¿Cómo se accede a las adaptaciones para el estudio (libros en braille, tiflotecnología, etc) o para adaptar un puesto de trabajo?

El ciego venezolano no cuenta con una gran cantidad de beneficios. Cierto es que, a partir de 2007 con la aprobación de la Ley para Personas con Discapacidad y el Consejo Nacional de Personas con discapacidad (CONAPDIS), se logró que la persona ciega pudiese acceder a ciertas herramientas tiflológicas como bastones, regletas y punzones. Recuerdo que mi primer bastón, el que usé cuando aprendí orientación y movilidad, era de cobre, con un color rosáceo metálico, puesto que era hecho por alguien de aquí del país —nada de esos bastones chulos de color blanco—.Para rehabilitarse, en mi época existía la sociedad amigo de los Ciegos y algunos Centros de rehabilitación del estado, ubicados en hospitales públicos donde te enseñan Braille, orientación y Movilidad, y otras cosillas para manejarte con independencia y autonomía. Este tipo de entrenamiento se da en los sitios, los terapistas ocupacionales no van a casa de nadie, a menos que tú, de forma particular les contrates y pagues sus honorarios. En la actualidad, crearon una serie de centros creo que reciben el nombre de CAEDEVAS, que atienden a personas con discapacidad visual, pero desconozco un poco su funcionamiento porque son más nuevos y también estuvieron a punto de desaparecer cuando al gobierno les dio un picón de trasero y quiso obligar la desaparición de las instituciones de educación especial.
No, si es que a diferencia de lo que alguno piense, Venezuela no es tan república bananera, ¿eh?

En Venezuela no existe la figura de la adaptación de estudios o puestos de trabajo, dependientes de una organización. Acá el ciego estudia como puede. Existe la figura del Docente Especialista que, en realidad, suele prepararse más en la atención de otro tipo de discapacidades —el único máster relacionado es el de Sordoceguera—, por lo que, desde mi conocimiento se hace mucho de forma empírica. En pocas palabras, si eres ciego y quieres estudiar, muchas adaptaciones corren por tu cuenta. Desde el punto de vista laboral, me parece que la ley estipula que la adaptación corre por cuenta del patrono; hasta donde yo sé, CONAPDIS no se mete en nada de eso, a menos que sea para fiscalizar al empresario porque no cumple con la ley, empleando al 5 % de su nómina con personas con discapacidad. En el país se han comenzado muchas iniciativas, pero pocas permanecen operativas a lo largo del tiempo. Por ello, acceder a la tiflotecnología, libros en braille y demás, se hace complicadísimo si no estás al menos en la capital, donde existe un servicio para personas con discapacidad visual en la Biblioteca Nacional de Venezuela, que digitaliza e imprime libros en Braille a solicitud del usuario. También cuenta con una sala de ordenadores con Linux y lector de pantalla ORCA. En la universidad donde yo trabajo, existe un área en la biblioteca Central, en la cual funciona un proyecto de Fundación ONCE para América latina (FOAL), llamado Red Social Venezuela, en el que las personas pueden formarse en herramientas de tiflotecnología —desconozco si sigue operativo—. De hecho, ese fue mi primer empleo una vez quedé ciega: ser instructora de informática para personas con discapacidad.
Existe, además una imprenta Braille que si no recuerdo mal depende del Ministerio de Educación, y también hubo un proyecto para hacer audiolibros en casete. Estos dos últimos creo que no tienen mucha actividad en la actualidad, debido a la escasez de papel y a la poca solicitud del libro hablado.

¿Existen ayudas estatales? ¿Algún tipo de entidad gubernamental que se ocupe de estas cuestiones?

¿Ocuparse? Bueno, en teoría el CONAPDIS debería ocuparse de todo lo relacionado a la discapacidad, pero es más lo que dicen que lo que hacen. Existe también una figura que llamaron Misión Dr. José Gregorio Hernández —que ya por el nombre dice mucho de la visión de la discapacidad en Venezuela—. Que estuvo involucrada en el censo y también en la entrega de ayudas técnicas. El problema es que ambas figuras invaden competencias y se ha vuelto todo un desastre.

En tu país, cuando alguien pierde la vista, ¿con qué opciones laborales cuenta? ¿Hay algún empleo específico que las personas ciegas puedan solicitar, como por ejemplo ocurre en España con la venta de cupones?

Venezuela no cuenta aún con una cultura de inclusión realista en cuanto a la ceguera se refiere. No hay puestos específicos para ciegos —lo que no significa que no existan ciegos que se desempeñen como vendedores ambulantes—. Con la nueva ley algunas personas lograron insertarse en empresas estatales; sin embargo, esa vía puede ser un poco discrecional pues, si no eres afecto al ideal político del gobierno actual, no te toman en cuenta bajo ningún concepto —a mí me han dicho en mis narices que como firmé contra el presidente Chávez, me olvide de empleos con el gobierno—, por ejemplo. Algunos han tenido la fortuna de ingresar en empresas privadas con sedes internacionales, pero es una minoría. Por otro lado, hay algunas empresas privadas que tienen programas de inserción, pero solo aplica para ciegos que sean bachilleres; ya que el empleo suele ser de auxiliares administrativos, recepcionistas y cargos similares. Hay ayudas que ofrece el gobierno a través de sus misiones, pero funcionan de manera similar a las descritas: te vistes de rojo o te olvidas de las ayudas.
Dependiendo de la profesión —si es que la tiene— una persona que se haya quedado ciega puede intentar tramitar una pensión por incapacidad, pero si no me equivoco eso luego te inhabilita para obtener otro empleo.

Hablemos del acceso a la cultura: ¿hay mucha oferta de ocio adaptado? ¿Disfrutas de películas o series con audiodescripción? ¿Y los libros?

Bueno, Ha habido ciertas iniciativas para facilitar el acceso a la cultura y la recreación, que decaen o desaparecen porque el ciego no hace uso de ellas. Existió en su momento algo que llamaron cine accesible (el último viernes de cada mes se proyectaba una película con audiodescripción); esta era de carácter gratuito, pero claro, no es que pasaban películas de cartelera. También existe una sala con obras en alto relieve, en el museo de Arte contemporáneo; hay adaptaciones en un planetario; sin ir más lejos, la autora del libro negro de los colores es venezolana. Hay también una asociación que promueve deporte adaptado, pero creo que se orienta más a la discapacidad motora y, hay personas ciegas que participan en deportes para ciegos y algunos son atletas de alta competencia. El turismo adaptado todavía no tiene una gran difusión, al menos para personas ciegas, pues para personas sordas sí que hay algún proyecto pululando por ahí. Aunque Venezuela ya ha ido cambiando al formato de TDT, que acá le han llamado TDA, no hay accesibilidad para ciegos, solo para sordos, más que todo en programas informativos; la audiodescripción en la televisión venezolana brilla por su ausencia. Ni hablar de los libros, que acá ni se han dignado a firmar el tratado de Marraquech. Así que, si quieres leer libros nuevos, te los compras y los escaneas, te los compras y pides al servicio de la biblioteca que te lo escanee; o caes en la piratería y los buscas en la red.

Claro, no es que todo sea tan terrible. El problema fundamental que yo observo en el colectivo de ciegos venezolanos es la apatía y la endogamia, que no ayuda mucho a que hayan cambios significativos en el país.
Por todo eso, quizá en un ataque de nacionalismo poco frecuente en mí, considero que el ciego venezolano es un guerrero y no tiene mucho que envidiarles a ciegos de países del primer mundo.

En cuanto a la tecnología, actualmente te dedicas al mundo de la programación. Según tu experiencia, ¿has encontrado muchos prejuicios en ese sector en cuanto a la ceguera?
¿Qué soportes técnicos utilizas en tu día a día? Por ejemplo, para usar el pc, el móvil, etc.

Venezuela, aunque esté mal que yo lo diga, es un país con muchos recursos, pero también con muchos prejuicios e ideas preconcebidas respecto de la ceguera. Estos abarcan desde cómo vive y funciona una persona ciega, hasta lo que debería o no debería hacer de su vida profesional y personal. En mi caso, siempre tengo que enfrentar la duda de si en realidad sé, de si en realidad puedo. Aunque no soy programadora, sé programar y en el área tecnológica cuento con conocimientos variados que, casi no pongo en práctica —como no sea a título personal— porque en informática siendo mujer y además ciega, la gente duda de que sabes de lo que le hablas. Además, no hay quien les cierre la boca cuando te ven usando el ordenador y todavía no me consigo al primero que no quiera que le muestre como anda el lector de pantalla. Yo, a punta de trabajar y estudiar, he podido hacerme con ordenadores y móviles adaptados—menos mal no soy cinéfila (¡menudo sufrimiento no poder ir al cine para poder pagarte el ordenador!)—. También hay quien de pronto te escucha y te llama, pero espera que no le cobres porque, como eres ciega, te hacen ellos un favor en realidad. He pasado muchas horas diseñando proyectos que, en algunos casos quedan dentro de la gaveta del olvido, en otros, el mérito lo esgrime un tercero. —y sí, suponen bien, la mayoría de veces no me pagan—. Resulta difícil, al menos para mí, definir si el problema es que soy ciega, que soy mujer, o que siendo ambas cosas pretendo cobrar lo que creo vale mi hora de trabajo. Tengo un CV, a según dice un abogado laboral de mi país, acojonante, incluso para alguien que no tiene discapacidad. Es ilógico pensar que mis honorarios profesionales no correspondan a ese CV, ¿no? Pero como he dicho en otras ocasiones, es dificilísimo que confíen en ti, para ciertas actividades siendo una persona ciega. De hecho, el propio empleo que tengo ahora, costó lo suyo para que fuese propuesto y, aunque otros docentes solicitaban mi ingreso tiempo completo, la decisión fue darlo medio tiempo.

–Continuar leyendo la 3ª parte: De relaciones, asociacionismo, movilidad, barreras arquitectónicas y otras cuestiones.

–O regresar a la 1ª parte: Halena nos cuenta cómo perdió la visión y qué ayudas existen en Venezuela para personas ciegas.

Viviendo a tientas en… Venezuela (1ª parte)

En muchas ocasiones me he preguntado cómo hubiese sido mi vida de haber nacido en otro lugar, en otro país, o incluso, en otro continente. Sé que soy afortunada de vivir en España, un país de la Europa occidental donde la cultura de la integración para personas con discapacidad ha avanzado mucho en los últimos años. El acceso a la educación y la integración laboral son cuestiones por las que se ha luchado mucho y aunque todavía sigue habiendo mucho por hacer, considero que estamos a años luz de otros lugares. Sé que nos quejamos siempre de la falta de accesibilidad de muchas cosas o lugares (tanto físicos como digitales), pero si lo pusiéramos todo en perspectiva y nos parásemos un minuto a pensar en la tremenda suerte que tenemos, de veras creo que somos afortunados.

Como digo, por supuesto que aún hay mucho por hacer y por avanzar en nuestra sociedad. NI todo el mundo tiene acceso al empleo, ni todo es lo accesible que debería (hagamos aquí un minuto de silencio por la web de Renfe… ejem). Pero sí me parece interesante que hagamos ese ejercicio de ampliar barreras y conozcamos, aunque sea de forma virtual, cómo se vive siendo ciego en otros países o regiones.

Hace tiempo vengo dándole vueltas a la idea de crear una sección denominada “Viviendo a tientas en…”, donde personas de otros lugares o culturas nos compartan su testimonio.

En esta ocasión, he querido contar con la experiencia de alguien muy conocido en el entorno de las personas ciegas, al menos en la red social Twitter. Se trata de una personita que reside en Venezuela, ese país que por desgracia, en los últimos tiempos no pasa por su mejor momento y que día sí y día también, aparece en los titulares con noticias cada vez más preocupantes.

Ella se llama Halena Rojas y en su blog, que lleva por título Viviendo entre dos mundos , nos narra cómo se vive siendo ciego en Venezuela. Además de escribir excelentes posts sobre el mundo de la discapacidad, Halena reflexiona a menudo acerca de la ceguera en general, y de los comportamientos de las personas ciegas en particular.

Como la entrevista es muy extensa, la he dividido en 3 partes:

Si sentís curiosidad por conocer cómo vive una persona ciega en Venezuela, os recomiendo que no os perdáis esta interesantísima entrevista con Halena.

Desde aquí darle las gracias por compartir con nosotros su experiencia y por ser tan generosa. Bienvenida al blog y por supuesto, regresa cuando quieras 😉

1ª parte: Halena nos cuenta cómo perdió la visión y qué ayudas existen en Venezuela para personas ciegas.

¿Quién es Halena Rojas?

Puede que mi nombre resulte conocido, puede que no —al menos en mi país, muchos me conocen y yo no tengo idea de quienes son—. Soy hispana venezolana, y actualmente resido en mi país de nacimiento, Venezuela. Adquirí mi discapacidad a los 28 años, por lo cual mi vida dio un giro de 180 grados y dejé de ser odontóloga, para convertirme en Técnico superior Universitario en Computación, con especialización en Entornos virtuales de Aprendizaje, Máster en Herramientas de Apoyo, Accesibilidad y Diseño para todos y máster en Seguridad de la Información y las Telecomunicaciones. En la actualidad, me desempeño como asesora en accesibilidad e inclusión, soy auxiliar docente en la Escuela de Computación de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela; aunque suena todo demasiado rimbombante, todo se resume en intentar que los estudiantes con discapacidad y sobre todo sus docentes, puedan tener una experiencia menos traumática durante el proceso de enseñanza aprendizaje en la Licenciatura de ciencias de la Computación. Es decir, entre muchas actividades, intento poner mi grano de arena para que algún día, las personas con discapacidad tengan un verdadero proceso de inclusión en equiparación de oportunidades y que, sean menos excluidos en carreras científicas.
Menuda tarea en la que estoy metida, ¿no? Pero bueno, al menos intento no quedarme anclada, hacer algo, por pequeño que sea.

Halena, tu blog se llama “Viviendo entre dos mundos”, ¿podrías explicar por qué escogiste ese nombre?

Bueno, como mi dedicación hasta los momentos es de medio tiempo —el otro medio tiempo hay que dedicarlo en intentar ser productivos—, llevo un blog profesional y uno personal.
El por qué del nombre de mi blog personal tiene un poco —o quizá mucho que ver— con el hecho de que cuando adquieres la ceguera en edad productiva, hablando al menos desde mi contexto actual y bajo mi experiencia que, puede no parecerse en absoluto a la de otro ciego venezolano, vives, literalmente entre dos mundos. El mundo de los que tienen visión 20/20 y el mundo de los ciegos. Si, además tienes algunas peculiaridades que hacen que no encajes del todo en ningún cliché, es mucho más probable que permanezcas en esa línea divisoria —invisible pero existente— entre ambos mundos, por la sencilla razón de que no logras identificarte ni con unos, ni con otros.
Por otra parte, también me paseo entre dos mundos muy significativos para mí: las letras y la tecnología.

Como alguien que nació viendo y después perdió la visión, ¿cómo dirías que fue tu proceso de adaptación a ese cambio en tu vida?

Reflexionando sobre mi historia personal, la verdad es que quedarse ciego en edad productiva puede llegar a ser muy traumático, mucho más, cuando la pérdida de ese sentido te lleva a perder una gran parte de tu vida. Tu proyecto de vida se va al traste, tu pareja te deja, tus amigos se alejan; en pocas palabras, te deprimes. Si a eso le sumas que el proceso de pérdida visual no ha sido agudo sino crónico y progresivo, en medio de quirófanos, viajes a otro estado para poder pagar las operaciones porque no tienes seguro que las cubra, y dolorosos y forzados reposos, el proceso puede tornarse en un pequeño infiernito personal.

¿Qué fue lo que más te ayudó?

Yo, que soy como soy —y eso de morirme me da repelús— decidí asumir mi proceso con calma, acudir al siquiatra, hacer terapias y tomar antidepresivos. Lo que menos quería era ver afectada mi salud aún más de lo que ya estaba —vamos, andar ciego se anda, vivir en diálisis es un poco más complicado, ¿no?—. Así que fueron unos cuantos años de ondulación emocional, antes de poder comenzar mi proceso de rehabilitación y reinserción en la sociedad venezolana. Parece sencillo leerlo así, ¿verdad? Sencillo no fue en absoluto, pero creo que pensar que la vida es un obsequio preciado, que quedarme ciega era el menor de mis problemas y que me quedaba mucho por delante, me ayudó mucho a salir airosa del proceso.

¿Qué consejo le darías a alguien que esté pasando por una situación similar en este instante?

Si tuviese que darle un consejo a alguien que tuviese que pasar por lo que yo pasé; que estuviese perdiendo la vista en edad productiva, creo que lo mejor que podría decirle es:
“Apueste a la vida; apueste por usted, no se dé por vencido. La vida, con todo y sus sinsabores, con sus altos y sus bajos, merece la pena vivirla. No la desaproveche preguntándose por qué a usted, pregúntese mejor ¿ahora cómo salgo de esto, cómo continúo?

En tu país, ¿qué apoyos tiene una persona ciega? ¿Existe alguna fundación, organización o similar a nivel nacional?

Vivir en Venezuela siendo una persona ciega, es una ruleta rusa, por eso, hay que armarse de paciencia y fortaleza y hacerse más preguntas de cómo, que de por qué. Acá no existe una gran organización como la ONCE de España. Hay un movimiento tiflológico bastante disgregado —hay más asociaciones de ciegos que ciegos en sí (inserte aquí carcajadita)—, lo que hace que resulte más difícil, en mi opinión, establecer políticas públicas transversales de bienestar colectivo. Esta multitud de asociaciones y fundaciones, están agrupadas bajo una figura que recibe el nombre de Federación Venezolana de Instituciones de Ciegos (FEVIC). Esta federación cuenta con una junta directiva, pero con honestidad no sabría precisar qué alcance tienen en términos de logros para el colectivo, si tomamos como referencia la ONCE de España. En la actualidad me parece que intentan hacer cambios, que quieren mejorar las condiciones de los ciegos en el país, pero, enfrentarse al aparato burocrático venezolano no es tarea fácil.

–Continuar leyendo la 2ª parte: de cómo es el acceso al empleo, la cultura o la tecnología en Venezuela.

Cuando la vida te hace un jaque mate y pierdes la visión

He contado en multitud de ocasiones que no nací ciega, si no que perdí la visión a los 16 años. Y son muchas las preguntas que me hacen en este sentido: ¿qué se siente cuando pierdes la vista? ¿Cómo es el proceso de adaptación?

Últimamente, lo que me está llegando al buzón de correo de viviendoatientas@gmail.com, son consultas de escritores cuyas historias en curso cuentan precisamente con algún personaje ciego, o que pierde la visión de forma traumática. En un esfuerzo digno de mi más sincera admiración, tratan de abordar en sus proyectos la compleja tarea de describir cómo es ese tránsito para una persona que lo ha tenido todo, y de pronto, por azares de la vida –ya sean reales o de forma fantástica- se le arrebata el sentido de la vista.

Me halaga enormemente que busquen mi consejo y orientación. Como aprendiz de escritora, admiro muchísimo a quienes están escribiendo un libro. Y si puedo aportar mi granito de arena, por pequeño que sea, para que su historia y su personaje sean más coherentes y reales, me siento aún más útil y orgullosa.

Este fue el caso de Elisabeth M.S., una joven que se presentaba ante mí como escritora independiente y cuya protagonista acababa de perder la vista en mitad de su exitosa carrera profesional.

Carolina –así se llama el personaje- es una arrogante bailarina de ballet que se encuentra en la cima de su carrera. Su forma de ejecutar la danza es prácticamente perfecta, pero carece de alma. Ha llegado a lo más alto y ha triunfado, pero no es capaz de apreciarlo y valorarlo.

DE pronto, por avatares del destino que no desvelaremos aquí por no hacer demasiados spoilers, Carolina sufre un incidente a raíz del cual, perderá la visión de manera total y permanente.

¿Cómo podrá hacerle frente a esa situación? ¿Qué hacer con tu vida cuando has perdido lo único que se te daba bien?

Cita del libro:

“Sentirme en lo más alto de una carrera profesional y, en cuestión de segundos, perderlo todo. Como saltar al vacío y meterte de lleno en la oscuridad. No hay mejor palabra que defina el estado en el que me encontraba, oscuridad y sombras.”

En esta novela, descrita en Amazon como “fantasía urbana”, he participado por primera vez haciendo de lo que se conoce como “lector cero”. Son aquellos que, a petición del autor, leen el borrador o manuscrito de una novela antes de que se publique y le aportan al autor sus opiniones, detectando posibles incoherencias en la trama, fallos o erratas, etc. De este modo, el autor puede testear ante un grupo reducido si el mundo que ha creado funciona, si la historia y los personajes gustan, qué partes funcionan mejor y cuales peor, etc.

Ha sido una experiencia muy interesante, ya que me ha permitido formar parte de la construcción de la novela, orientando a Elisabeth M.S. con mi propia historia personal y orientándole sobre cuestiones de ceguera o dudas que se le iban planteando con el transcurso de la historia.

Por todo ello y porque, en parte, me siento partícipe aunque sea un poquito en la publicación de esta novela, os animo a que la leáis y conozcáis la historia de Carolina, la bailarina de ballet que por un jaque mate de la vida, pierde la visión.

Podeis encontrar la ficha del libro en el siguiente enlace:

Jaque mate: La fantasía urbana que te removerá el alma eBook: Elisabeth M.S.: Amazon.es: Tienda Kindle

Muchas gracias a Elisabeth por compartir conmigo su creación y por preocuparse tanto por hacer que la experiencia de Carolina fuera lo más cercana a la realidad.

PD: Cuando hayais leído la novela, por favor no olvidéis pasaros por aquí y contarme qué os ha parecido 🙂

David, padre de un niño ciego, nos cuenta su experiencia: “Después de la tempestad viene la calma”

Hace poco más de dos años (hay que ver cómo pasa el tiempo!), David Cambrón, un periodista de Querétaro, me escribía para contarme que su hijo había nacido ciego con una enfermedad llamada retinopatía del prematuro, y pedía ayuda y consejo en este post: “Mi hijo nacerá ciego. ¿Qué debo hacer?” , que a día de hoy se ha convertido en uno de los más visitados de este blog, con multitud de comentarios.

También ha suscitado el que muchos otros padres y madres me envíen sus historias, desesperados, con experiencias muy parecidas a la de David. Muchos de vosotros me habéis enviado algún e-mail contándome que vuestro hijo o hija ha nacido ciego y no sabéis cómo ayudarle. Os preguntáis qué podéis hacer y os desanimais porque pensáis que su vida no será fácil.

A los que he podido, he tratado siempre de responderos personalmente y daros apoyo, mucho ánimo, y en la medida de mis posibilidades, orientaros como buenamente pueda. Pero creo que lo más útil para vosotros, honestamente, es conocer de primera mano la experiencia vivida por otros padres que ya han pasado por esa situación y la han sino superado, aprendido a vivir con ella y seguir adelante, aciendo que la vida de su hijo o hija sea lo más normal posible.

Por eso quise contactar de nuevo con David… Aunque en realidad, en estos dos años nunca perdimos totalmente el contacto, y le pedí que por favor, nos contase cómo había evolucionado su pequeño Cristian, que hoy se ha convertido en todo un hombrecito de casi tres años.

David accedió gustoso a colaborar una vez más en este blog y nos ha dejado su historia. La historia de unos padres que han hecho lo posible y lo imposible por hacer de su bebé ciego un niño feliz y colmado de amor.

Sin más, os dejo que leais a David. Tanto él como yo esperamos que suexperiencia os ayude a quienes estáis pasándolo mal y os dé un poquito de esperanza entre tanta oscuridad. Muchísimas gracias, amigo David.

Después de la tempestad viene la calma

Por David Cambrón

Muchas cosas han pasado desde la última vez que escribimos por acá. Recuerdo como si hubiera sido ayer que tras la desesperación de no saber cómo ayudar a mi hijo Cristian, di de alguna manera casi divina, diría yo, con el trabajo de Patricia y su blog “Viviendo a Tientas”. En aquella ocasión, quise escribirle porque me sentía desesperado, triste, decepcionado, temeroso y muchos adjetivos más, sin embargo algo me hizo tenerle la confianza para contarle mi historia. La historia de muchos, supongo. Desde aquella vez, muchas personas respondieron el mensaje, por eso, esta colaboración quiero dedicarla a ellos y a todos los padres que de alguna manera se han identificado con mi caso y que no han tirado la toalla en el afán de sacar adelante a quienes más quieren.

Han quedado atrás todos esos sentimientos que aunque justificados, no podemos seguir cargando toda la vida. La preocupación, el dolor, la tristeza y todas esas cosas, son una pesada carga que difícilmente podría haber seguido llevando por mucho tiempo. Mentiría si dijera que todo lo hemos superado, porque aún el día de hoy hay mucha incertidumbre sobre el futuro, sin embargo, ahora los problemas los hemos cambiado por retos y las lágrimas por ganas de que Cristian salga adelante y con él, nosotros.

Todo comenzó cuando esperábamos a nuestro primer hijo. La inexperiencia y la confianza que teníamos en los sistemas de salud, fueron factores que llevaron a que mi esposa sufriera de preclamsia y que durante parte importante del embarazo tuviera retención de líquidos lo que ocasionó que Cristian llegara mucho, pero mucho antes de lo que esperábamos. Tan mal estuvo todo que ambos, ella y él pasaron una buena temporada en terapia intensiva.

Jamás había escuchado sobre la retinopatía. Había escuchado muchas otras enfermedades de la vista pero jamás de la retinopatía. Palabra que ha quedado marcada en mi mente y en mi vocabulario diario. No soy médico ni pretendo serlo, lo único que entiendo de eso es que por alguna razón, la retina de mi hijo comenzó a desprenderse a los pocos meses de haber nacido y las causas de riesgo pudieron haberse alineado para que eso sucediera, como por ejemplo, que haya nacido de seis meses o que por aproximadamente dos meses haya tenido que pasar su vida en un hospital con oxígeno porque no podía respirar por sí mismo. En más de una ocasión, los médicos no nos daban esperanza de vida para él. Además de que también nació con apenas un poco más de 900 gramos de peso.

Apenas unas semanas después de que lo dieron de alta, notamos que algo andaba mal porque no seguía los objetos frente a él, como si no le interesara lo que había a su alrededor. Después de que nos aconsejaran llevarlo con un especialista, el diagnóstico fue un golpe duro en el estómago. Recuerdo que aquella vez, el día estaba nublado y recién nos dieron el resultado y salimos de la clínica, el deseo de gritar y de llorar parecía la mejor opción. Aquella noche no pude dormir. Solía salir por las noches, cuando todos dormían a fumar y preguntarme por qué nos había pasado esto a nosotros. El deseo infinito de regresar el tiempo para poder cambiar las cosas era un pensamiento diario y la impotencia de no poder hacerlo eran aún más dura. Durante esos meses fue un ir y venir de Querétaro a la Ciudad de México para ir con especialistas, quienes coincidieron en todos los casos, era retinopatía estadio cinco.

Poco a poco, nos dimos cuenta que si Cristian no iba a ver, nosotros teníamos que comenzar a criarlo para que saliera adelante. Acercarnos a Dios y a nuestra familia fue un gran refugio para nuestros sentimientos. Leíamos en Internet casos de personas invidentes que son un verdadero ejemplo y eso me motivaba para saber que no todo estaba perdido. Saber que podríamos hacer mucho con él y que sin dudas, él nos enseñará mucho a lo largo de nuestras vidas. Afortunadamente, una colega en Querétaro, Elvia Gómez, nos dijo sobre la Unidad de Neurodesarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de México Campus Juriquilla y los programas de investigación sobre bebés prematuros en donde comenzó a recibir terapias de todo tipo, de movilidad, lenguaje, alimentación, entre otras.

En Querétaro, acudimos al Instituto Mexicano de Oftalmología y al Grupo Oftalmológico Visión mientras que en la Ciudad de México, a la Asociación para Evitar la Ceguera en México I.A.P. y Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI. En todos los casos el diagnóstico fue retinopatía estadio cinco. Para serles sincero, fueron días tan pesados, tan difíciles, que le agradezco a muchas personas por estar con nosotros en esos días. El apoyo de familiares y amigos fue fundamental, porque todos los días eran como traer un nudo en la garganta.

Durante este tiempo, nos han enseñado primero que nada, que Cristian es un niño sano y como cualquier otro. Que su disciplina tiene que ser como la de cualquier otro niño, regañarlo si desobedece y premiarlo si hace algo bueno. Que en ningún momento le digamos que no puede hacer algo. Es obvio que habrá cosas que por no ver puede sea complicado que las haga normalmente, pero alentarlo para que haga su vida lo más normal posible. En la UNAM, comenzaron a prepararnos para ayudarlo a identificar sonidos, gatear y caminar. Tardó mucho en aprender a gatear, lo cual hizo después del año de nacido y con terapias que nos daban para aplicarlas también en casa.

Gracias a esto, comenzamos a estimular su oído a través de juguetes con sonidos, llaves, botellas de plástico rellenas con piedritas o arroz, sonajas y cualquier cosa que hiciera algún sonido en particular. Algunas aplicaciones para el teléfono con sonidos de animales también fueron de utilidad. Poco a poco comenzaba a buscar de dónde venían los sonidos y a querer alcanzarlos, pero no fue de la noche a la mañana. Nos recomendaron que tocara también cosas con diferentes texturas, una lija, algodón, madera, metal, papel, hielo y que tocara plantas y flores y meter las manos en un chorrito de agua. No fue fácil, porque muchos de estos materiales le asustaban, por lo que había que estar con él en todo momento y alentarlo a continuar.

Físicamente, le movíamos los brazos aplaudiendo y las piernitas arriba y abajo. También lo tomábamos de las manitas (él acostado boca arriba) y que solo tratara de incorporarse; esto con cuidado y sin lastimarlo. Sin embargo, tardó bastante tiempo para gatear. Sobre una superficie plana y un poco inclinada lo tomábamos con cuidado del pecho con la palma de la mano y lo ayudábamos a que se apoyara con los brazos, moviendo uno a la vez. A su vez, que moviera una pierna una a la vez pero realmente fue difícil, porque Cristian no quería hacerlo solo y eso nos desesperaba bastante. Creo que fue hasta después de que cumplió un año que nos sorprendió y dio unos gateos solito mientras veíamos televisión y él estaba acostado en un colchón en la sala. Después de eso no tardó mucho en comenzar a tratar de pararse y apoyarse en los sillones para caminar de un lado a otro. Aunque aún no sabe usar el bastón, pues se desplaza con confianza en los lugares que conoce, compramos de esos flotadores para alberca que parecen fideos, los abrimos por la mitad y los colocamos en lugares como la cómoda de la televisión y en la mesa para que no se pegara en la frente.

Pensamos que sería bueno encontrar una escuela en donde pudieran orientarnos sobre su educación, por lo que dimos con el Centro de Atención Múltiple “Tonali” en donde le han comenzado a enseñar a dos años y medio de nacido (ahora casi tres) a avisar de ir al baño, caminar con bastón, comer solo y desplazarse por el salón de clases. No todo lo sabe hacer aún del todo como lo haría un niño que sí ve, pero poco a poco muestra avances. Nos preocupa que por ejemplo, aún no hable, pero confiamos en que pronto nos pueda dar una sorpresa; pero entiende todo, si le decimos que se suba al sillón, lo hace; si le pedimos que se siente en la sala para jugar, lo hace; nos lleva los juguetes cuando no tienen pilas y quiere jugar con ellos y hasta va hasta nuestra habitación por las mañanas los fines de semana para despertarnos.

Sus terapeutas nos han recomendado que le comencemos a enseñar a jugar con otra clase de juguetes como cochecitos, guiándolos cómo se mueven en el piso. También poniendo una pelota y enseñarlo a patearla e incluso se sube arriba de una de ellas, la más grande, y se pone a saltar sobre de ella agarrado de nuestras manos. Le encanta saltar en los brincolines y a columpiarse.

Ya pronto cumplirá tres años y tendremos que pensar en si continuará en este Centro de Atención Múltiple o tendremos que llevarlo a una escuela especial para niños invidentes, que aquí en Querétaro la única de la que tengo conocimiento es una de la Fundación Josefa Vergara y Hernández. Tengo entendido que en algunos otros países como Chile hay escuelas muy completas, pero obviamente son opciones muy lejanas para nosotros, pero me recomiendan mucho un sistema llamado Montessori. Poco a poco hemos ido adaptando nuestra casa para evitar que se golpee, y tratamos de no tener muchas cosas en la sala que obstruyan su paso.

Sin embargo, lo más importante es quererlo mucho, hacerle saber que en nosotros tiene un apoyo no solo físico sino familiar. Tratarlo como a cualquier otro niño y jamás decirle que no puede. En su momento, explicarle qué es la retinopatía y que eso jamás será un impedimento para que sea feliz. Habrá que ser ingeniosos para que se desarrolle de manera normal al hacer sus actividades diarias, como ir al baño, espere el camión, vaya a la escuela y juegue con sus primos. Por cierto, se siguen aceptando consejos de todos quienes se tomen el tiempo de leer esto.

Ya por último, quiero dirigirme a ti que estas aquí con la misma desesperación que yo en 2013, quiero que sepas que tienes derecho a sentirte devastado cuando la noticia de que tu hijo o hija no verá y se perderá muchas cosas hermosas que tiene esta vida, sin embargo no estás solo o sola en este camino, hay muchos en quien puedes apoyarte. Sin duda habrá tiempo para que llores, desesperes, te sientas en lo más profundo de la oscuridad y acudas a especialistas y dios quiera que haya buenas noticias, pero si después de todo eso el diagnóstico no es alentador, ten en cuenta que rendirte no es una opción. Cuando estés listo o lista para seguir adelante, hazlo y piensa que ellos estarán bien si los apoyas con toda tu alma. La tecnología nos ha demostrado que ya nada es imposible y con la ayuda de ella y con nuestras acciones, tendremos hijos de los cuales estaremos, estoy seguro, orgullosos el resto de nuestras vidas.

@dhcambron

Neimhaim, la saga fantástica del momento. Entrevista con su autora, AS Loren

Admiro profundamente a las personas que luchan por hacer realidad su sueño. En concreto, admiro a cualquier persona que con una vida normal, como la mía o la de cualquiera de nosotros, es capaz de sacar tiempo cada día para escribir una novela. Y más aún, admiro enormemente a quienes logran llevarla a término y consiguen publicarla.

Es el caso de un reciente descubrimiento que hice, gracias a la recomendación de mi querida amiga Núria Azanza (@amaterasu_n) y que me gustaría compartir con vosotros.

Aránzazu Serrano Lorenzo es periodista, esposa y madre a tiempo completo. Pero además, acaba de publicar Neimhaim , una novela en la que ha estado trabajando a lo largo de los últimos veinte años. Se trata de una saga de fantasía épica, inspirada en las leyendas de los dioses nórdicos.

P: Veinte años son muchos en la vida de una persona para volcarse en la escritura de una novela. ¿Cómo ha sido ese proceso?

Como tú bien dices, es muy, muy difícil sacar tiempo al día para escribir, fue más fácil mientras era estudiante, pero una vez que tienes un trabajo, y sobre todo, un niño, todo se complica. Por eso he tardado tanto en terminarla, porque iba a ratitos, era mi hobby, mi entretenimiento, mi manera de disfrutar y de evadirme, y sobre todo, de soñar. Nunca pensé en publicarla, solo me divertía escribir, por eso no tenía ninguna prisa. El problema es que cuando terminé la historia, tuve que pasarme otros cuatro años reescribiendo y editando para que la diferencia de edad no se notara, ¡porque hay un abismo entre lo que escribes con 18 años y con 33!!

P: Además trabajas y eres madre. ¿Cuál es el secreto?

Pues me temo que no tengo ninguno, solo aprovechar las noches, cuando el niño se acuesta. Reconozco que es muy frustrante no tener más tiempo, pero te aseguro que el sacrificio en mi caso se compensa con creces. Las emociones y satisfacciones que un hijo despierta en una madre no son comparables a nada, ni en cantidad ni en calidad. Y siempre pienso que las experiencias que vivo ahora no se repetirán jamás, y que en cambio dentro de quince años, él querrá vivir su propia vida, y volveré a tener tiempo para escribir.

P: ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir o simplemente lo haces cuando puedes? ¿Alguna manía de escritora?

Rutina ninguna, escribo cuando puedo, y lo he hecho en toda clase de situaciones y lugares, siempre con mi netbook a cuestas. La inspiración me pilla casi siempre conduciendo, cuando voy escuchando música, y en esos casos me grabo con el móvil las ideas para que no se me olviden.

P: Centrémonos en Neimhaim. Se trata de una obra de fantasía épica inspirada en las leyendas nórdicas. ¿Cuáles fueron tus fuentes de inspiración a la hora de crear las tramas?

Mi principal fuente de inspiración fue El estandarte del cuervo, una novela gráfica de Marvel que recomiendo a todo el mundo, una historia preciosa y trágica que despierta una inquietud insaciable por saber más de la mitología nórdica. Las óperas de Wagner del Anillo de los Nibelungos también han sido una gran influencia.

P: ¿Qué otros autores y obras te gusta leer?

Leo muchísima fantasía épica y ciencia ficción, suelo alternar entre una cosa y otra. En Fantasía me encanta Tolkien, George R. R. Martin y Marion Zimmer Bradley, y en ciencia ficción Frank Herbert, Philip K. Dick y Arthur C. Clarke.

P: Para conocer tanto acerca de ese mundo mitológico, imagino que habrás leído muchos cómics y novelas. Pero en Neimhaim hay mucho de inventado. ¿Cómo surgieron los nombres y la geografía de los Nueve Mundos?

La geografía de Neimhaim la saqué invirtiendo el mar Báltico, es decir, lo que es mar, lo convertí en tierra y viceversa. Añadí un brazo de tierra y la península de Karajard por arriba, algunas islas y fiordos por el sur y voilá!! Los nombres tienen origen de lo más variado, pero la mayoría proceden de palabras en alemán o en gaélico o están inspirados en lugares de Escandinavia. Ailsa, por ejemplo, es un nombre escocés real. Saghan es una excepción, fue mi homenaje particular al gran astrónomo y divulgador Carl Sagan, al que admiro desde pequeña.

P: ¿Y el lenguaje propio de Neimhaim? Por ejemplo, en la novela hay dos clanes distintos, los Kranyal y los Djendel. ¿Qué significan estos nombres?

Pues me vinieron a la cabeza, no tengo ni idea de dónde me vino la inspiración, creo que lo soñé. Tal vez me lo susurraron los cuervos de Wotan al oído…

P: ¿Esta lengua de Neimhaim, ¿es inventada o te has inspirado en alguna lengua nórdica?

Pues como ocurre con los nombres propios, tiene mucha influencia del alemán y del gaélico, pero básicamente es inventado.

P: Es raro, por no decir inusual, que un autor español se atreva con una saga de estas características, más propias de autores anglosajones. ¿Te daba miedo que nuestra sociedad no estuviera preparada para Neimhaim?

No tenía miedo para nada, lo escribía para mi propia diversión así que no pensaba que otros lo fueran a leer. Cuando terminé, mi mayor afán fue compartirlo y que lo demás lo disfrutaran como yo, imaginaba que algunas personas les gustaría y a otras no, como en todo.

P: ¿Crees que tal vez el momento actual, con sagas como Juego de Tronos que están tan de moda, hagan que la gente esté más abierta a este tipo de literatura en nuestro país?

Por supuesto, creo que los escritores españoles de fantasía se lo debemos todo a tres personas: George R.R. Martin, Peter Jackson y Laura Gallego, que consiguieron que se dejara de ver la Fantasía como un reducto de género minoritario. Ellos tres demostraron que la Fantasía podía ser generalista y lo mejor, que con la Fantasía se podía generar fabulosas ganancias, lo que ha cambiado la mentalidad de las editoriales que ha dado la oportunidad a nuevos talentos.

P: ¿Te ha sorprendido la acogida que ha tenido la novela?

Totalmente. Ni en mis mejores sueños imaginé la increíble acogida que ha tenido, tanto en ventas como en críticas, estoy en una nube. Imagino que le debo mucho a la serie Vikingos, que ‘me ha preparado el terreno’.

P: Eres una autora muy cercana para los lectores (prueba de ello es esta entrevista, que aprovecho para agradecerte de nuevo ;). Respondes a los comentarios en las redes sociales, incluso has habilitado una dirección de e-mail para que los lectores te envíen sus impresiones sobre Neimhaim. ¿Consideras que las redes sociales han cambiado la forma de percibir a los autores o relacionarse con el público?

Por supuesto, es algo milagroso, una oportunidad única para los autores de nuestro tiempo. ¿Qué hubieran dado Cervantes o Shakespeare por poder conocer la opinión de sus lectores en distintos lugares del mundo de manera instantánea? Me parece una retroalimentación maravillosa, un puente entre dos mundos que alimenta la pasión del que escribe y del que lee, y elimina fronteras. Me sorprende que otros autores no hagan uso de esta facilidad, aunque sí es cierto que consume mucho tiempo.

P: Sin desvelar nada acerca de la trama (no haremos spoilers, tranquilos), pero por adentrarnos un poco más en la temática habitual del blog: hay un personaje que sufre una “discapacidad” debido a un accidente cuando era niño. Eso me gustó personalmente, ya que humaniza a los personajes y les convierte en seres más reales para el lector. En Juego de Tronos, por ejemplo, lo vemos con el niño Bran, o Tyrion, el enano. Son personajes que a pesar de carecer de algún atributo físico, poseen una gran fuerza. ¿Introdujiste esta “discapacidad” de tu personaje de una manera consciente?

Introduje esta ‘discapacidad’ a posteriori. En un principio, ese personaje simplemente quedaba marcado por la cicatriz, pero después me pareció que si la secuela fuera más drástica le daría más fuerza al personaje y también al ‘suceso’ en el que quedó marcado, y la gravedad de lo ocurrido. Creo que la novela ganó mucho con el cambio.

P: Siguiendo con los estereotipos, en Neimhaim la protagonista fuerte y guerrera es ella, mientras que él rehúye la violencia y aboga por la armonía con la naturaleza. Además, a lo largo de la trama resaltas las cicatrices que ella va coleccionando, que son motivo de orgullo. ¿Lo hiciste para evitar caer en estereotipos de protagonistas físicamente perfectos?

No fue por eso. Creo que las cicatrices recuerdan a los guerreros que son supervivientes, y que han superado situaciones difíciles, por eso son motivo de orgullo. Esto es algo que entiendo muy bien, me pasa con la cicatriz de la cesárea: a algunas mujeres les puede parecer algo feo y antiestético pero a mí me encanta, me recuerda que por ahí vino al mundo mi niño y que gracias a ello pudo nacer sin dificultades, lo que me llena de felicidad y orgullo.

P: Cuando comenzaste a escribir el mundo de Neimhaim, ¿ya lo concebiste como una saga? ¿Cuántos volúmenes crees que tendrá?

La idea me vino durante los primeros años de escritura, cuando perfilé la historia de Nordkinn y me di cuenta de que era un mundo que tendría una proyección más larga que la vida de mis protagonistas. Tengo previsto escribir cinco volúmenes en total, con el nombre de Las sagas de Neimhaim, en la que cada saga narra la vida de una generación diferente. Cada libro será por ello auto conclusivo, pero habrá una íntima relación entre todos ellos, y algunos personajes saldrán en varios libros.

P: Por pura curiosidad… ¿Hubo algún personaje que creaste pensando en una intervención corta y luego creció tanto que tuviste que quedarte con él/ella?

Sí, es el caso de Lhuan, el Padre. Apareció de manera casi anecdótica pero luego me imaginé un trasfondo tan profundo para él que me atrapó, es uno de mis personajes favoritos.

P: Se habla mucho de los escritores que son de mapa o de brújula, es decir, los que tienen una idea previa y se marcan una estructura, o los que simplemente se lanzan a escribir y se dejan llevar. ¿De qué tipo dirías que eres tú?

Yo diría que uso por igual el mapa y la brújula: parto de una idea y una estructura pero al final me salgo del camino y termino viajando campo a través.

P: Quizás no puedas respondernos a esto, pero había que intentarlo… ¿Sabes ya para cuándo podremos leer la segunda parte de Neimhaim? 😉

¡Haces bien en intentarlo!! Muchos temen que me lleve otros 20 años escribir la segunda parte. Bueno para ellos tengo una buena noticia: he hecho una pausa a mi actividad periodística para dedicarme los próximos meses a tiempo completo al segundo libro de Neimhaim, así que espero tenerlo listo en un año, como mucho. Otra cosa será el calendario editorial, que funciona con mucha antelación.

P: ¿Tienes previsto escribir algo fuera del mundo Neimhaim?

Tengo un relato corto sobre vikingos que va a formar parte de una antología de relatos históricos. En este caso no habrá nada de fantasía, trata sobre un personaje que existió en la realidad. Pero aún no tiene fecha de publicación.

P: ¿Te gustaría explorar otros géneros? ¿Cuáles?

La ciencia ficción me llama muchísimo, y también la era victoriana, y el romanticismo gótico.

Para finalizar, un par de preguntas más personales.

P: ¿Cual fue el libro que más te marcó o el que te hizo descubrir que querías ser escritora?

Quise ser escritora desde muy pequeñita, con siete años, gracias a mi vecino, Alfredo Gómez Cerdá. Él me pasaba los borradores de sus libros y me pedía mi opinión antes de publicarlos. También me escribió a máquina un cuento que inventamos a cuatro manos. Eso me hizo darme cuenta de que uno podía inventar una historia y esta se podía quedar plasmada en el papel, como una especie de sortilegio. Cuando crecí me di cuenta que no era fácil ganarse la vida como escritor, y por eso elegí periodismo, que era otra manera de ganarme la vida escribiendo.

P: ¿Cuáles dirías que son tu libro y tu película preferidos?

Dune, de Frank Herbert, y como película, la trilogía de El Señor de los Anillos.

P: ¿Qué estás leyendo ahora mismo?

Pues ahora estoy leyendo el libro de un compañero de editorial, La República Pneumática. La idea del libro me parece genial, me llamó muchísimo la atención.

Casting para Neimhaim

P: Por curiosidad personal, si llegase a hacerse una película o serie basada en Neimhaim, ¿qué actores imaginas en el papel de tus personajes?

Mi casting ha variado mucho con los años, ahora incluso me avergüenza un poco decir que para Sigfred en sus orígenes me imaginaba a David Hassenholf!! Era el hombre de moda en los 80 y 90, claro, y un guaperas entonces. También me imaginaba para Eyra a Andie MacDowell. Ahora me imagino perfectamente a Henry Cavill como Sigfred, para Saghan y también para Nordkinn me gusta mucho Paul Bettany. Para Eyra sería perfecta Jennifer Conelly, ahora en su madurez. Y para Ailsa, me encantó una actriz casi desconocida, Sienna Guillory , que era la protagonista femenina de la película Eragon.

Muchísimas gracias por dedicarnos parte de tu tiempo, Aránzazu, y mi sincera enhorabuena por el éxito de Neimhaim. ¡Estoy deseando leer la segunda parte! 🙂

Muchísimas gracias a ti por todo!!! 😀

Sinopsis de Neimhaim

Una novela épica poderosa, fresca y preciosista. Una magnífica combinación de aventura, dioses, seres fantásticos, profecías y un funesto destino que recuerda a las mejores sagas nórdicas y proporciona una lectura inolvidable y sorprendente.

Una profecía señala a los clanes Djendel y Kranyal que deben unirse en tiempos de adversidad. Juntos fundan un nuevo y próspero reino llamado Neimhaim, donde la hija de Gursti Bäradlig, líder de los Kranyal, y el hijo de Adroon, guía espiritual de los Djendel, se convertirán en los primeros reyes de una nueva dinastía legendaria.

Tras su nacimiento, Ailsa y Saghan deberán superar muchas y complicadas pruebas para cumplir la profecía; para ello se criarán en una península solitaria y salvaje, y aprenderán, bajo condiciones extremas, el arte de la espada y habilidades sobrenaturales conocidas como los ‘dones’. Entre ellos crecerá, de manera inexorable, un vínculo especial y potentísimo que será a la vez su mayor don y su mayor debilidad.Pero a pesar de sus esfuerzos y de las promesas divinas, el futuro de Neimhaim tiene un poderoso enemigo: Nordkinn, un inmortal caído en desgracia que tiene sus propios planes para los herederos y para todo el reino.

Fuente: www.fantascy.com

¡Nos han nominado a Mejor Bitácora del año!

Por primera vez y tras cuatro años de historia del blog, ¡nos han nominado a Mejor Bitácora del año!

La candidatura reconoce la labor realizada por los blogs nominados, y a su vez, supone un pequeño empujoncito para que los autores artífices de cada bitácora no dejen de hacer lo que hacen.

Solo el hecho de estar nominados por el trabajo realizado en el blog es ya un regalo. Cuatro años hablando de lo que es vivir siendo invidente, compartiendo experiencias, anécdotas, historias… En un blog que nació como un simple entretenimiento y que hoy se ha convertido en un orgullo. Gracias a él, os he conocido a muchos de vosotros. A los que lo habeis leído o comentado alguna vez, gracias. A los que aún no lo habéis hecho, porque no os atreveis o porque no os apetece, tranquilos, sé que estais ahí leyendo. Gracias a todos por seguir apoyándonos durante todos estos años 🙂

Suena a topicazo de actriz nominada a los Goya de la Academia, con esa expresión tan manida, pero es totalmente cierto que ya solo el hecho de estar nominada junto a los otros tres blogs (de tres magníficas autoras) es todo un lujazo y un privilegio.

A Lola Menting no la conocía, pero a Ana Cordobés y Beatriz Olandía las sigo activamente a través de las redes sociales, y sus blogs me parecen de lo mejorcito en cuanto a calidad periodística. Mucho nivel, os lo aseguro 😉

Si quereis echar un vistazo a sus blogs, podeis visitarlos aquí:

Ana Cordobés – “Milmomentosdecomunicacion”

Beatriz Sanz Olandía – “Fauna Periodística”

Lola Menting – “El Lolaberinto”

Votaciones hasta Nochevieja

Si aún no habéis votado, el plazo para continuar haciéndolo sigue abierto hasta el día 31 de diciembre. Podeis votar en el siguiente enlace:

http://trapseia.com

Por último, pero no por ello menos importante, quería agradecerle al gran Rubén Negro (@trapseia) que se haya acordado de este mi-nuestro rincón, que nació con la humilde idea de abrir los ojos a aquellos que desconocen cómo es el día a día para una persona que no puede ver el mundo a través de los ojos. Una tarea que aún hoy, sigue haciendose necesaria. Gracias Rubén, por esa nominación. Te prometo que no dejaremos de seguir escribiendo 😉

Mi hijo nacerá ciego. ¿Qué debo hacer?

Hace poco recibí un e-mail que me conmovió hasta las lágrimas. David, un periodista de México que acababa de ser padre de un bebé ciego, me escribía para agradecerme las cosas que cuento en el blog. No pude evitar que se me encogiera un poquito el corazón al imaginarme la tremenda angustia y la desazón que debió sufrir ese padre al saber que su bebé nacería ciego, algo que nadie se imagina cuando va a tener un hijo.
Imagino que si ya asusta bastante la idea de traer una nueva vida al mundo, el saber que ese bebé nacerá sin vista tiene que ser impactante.

¿Cómo reaccionaría yo? ¿Cómo reaccionaríamos cualquiera de nosotros? Seguramente, al igual que a David, en un primer momento se nos caería el mundo encima. Zas. Un mazazo inesperado. Otro revés de esta injusta vida. Otra prueba a superar en esta carrera de obstáculos.

No sé si esto os habrá pasado. Si habéis sido padres de un niño o niña ciego/a y estais leyendo esto, por favor, me encantaría conocer vuestra experiencia. Tal vez podais ayudar a David, aunque solo sea un poquito, contándole cómo lograsteis aceptarlo y seguir adelante.

Os dejo aquí el conmovedor mail que David tuvo la amabilidad de enviarme. Lo publico con su permiso y ante todo, con la esperanza de que alguien se anime a dejarle unas palabras que puedan confortarle.

Que tal, mi nombre es David y vivo en Querétaro, México. Primero que nada, la necesidad de encontrar respuestas y tal vez algo de motivación me llevaron a encontrar tu blog. Y es que hace unos meses, después de estar esperando un bebé, su llegada prematura (a las 29 semanas de gestación) y un peso menor a un kilo hicieron que se le detectara retinopatía del prematuro en su etapa 5, que es irreversible, lo que significa que no ve. La visita a muchos especialistas no ha servido de mucho, sólo para confirmar el diagnóstico.

Esto, como comprenderás, nos devastó. Imaginar que hay muchas cosas que yo había pensado hacer con él no podrían ser posibles como ir de viaje a visitar lugares extraordinarios, ver sus fotografías y videos de bebé, ir al cine, jugar fútbol, conocer el barrio en donde vivimos o andar en bicicleta serían imposibles. No es que no pensara en que no pudieran realizarse, pero en una primera instancia, se te agolpan todas esas ideas de saber que tu hijo, simplemente no verá.

Además, pensar en lo difícil que será su educación, la situación laboral y hasta su independencia cuando sea grande, te soy sincero, no me dejaron dormir por semanas. Y tal vez hoy me siguen rondando por la cabeza, unas veces con toda la confianza del mundo y otras me deprimo de pensar en eso.

Sin embargo, a lo largo de estas últimas semanas, ignoro si sea el cansancio emocional o simplemente que la realidad por fin está aterrizando en mi cabeza, he estado buscando información sobre la ceguera, los niños que padecen de ella y las historias de gente que sin importar este problema (ya sea de nacimiento o adquirida después) han sabido salir adelante. Vivir tan normal como sea posible.

Por ello, también he llegado a pensar, qué hago pensando en eso, cuando mejor puedo comenzar a disfrutar de mi pequeño y saber que nada podría limitarlo pues una persona me dijo en alguna ocasión: la lástima, lastima. Si desde ahora comenzamos a pensar que está perdido por no ver, lo estamos destinando a una vida triste y sobre todo deprimente. Y es obvio que eso no es lo que queremos para él.

Leía tu post sobre las preguntas “estúpidas” que les hacen a quienes no ven y te juro que en algunas pude incluirme. Tengo muchas dudas que parecieran tontas, pero siento que en cierto grado, se debe a una ingenuidad de quienes podemos ver. Solemos subestimar todo aquello que nos parece indispensable, en este caso, la vista. Por eso me decía una psicóloga, usted haga lo que tenía planeado hacer con él, su oído y sus manos suplirán todo aquello que requiera para recordar cuando era bebé, lo que cocinaba su mamá y hasta el lugar en donde vivía de niño.

Te mentiría si te dijera que ya lo he superado, porque aún no lo he hecho del todo. Te mentiría si te dijera que ya duermo más tranquilo. Gracias a lo que he leído y me han contado, estoy en ese proceso en comenzar a pensar en el futuro, pero siempre, paso a paso.

Curioseando en tu cuenta de Twitter, encontré el video “No te rindas nunca” y vieras cuánto me ayudó. Me emocionó, por decir poco. La convicción de sacar adelante a mi familia es más fuerte que nunca y saber que ni él ni yo estamos solos es una gran fuente de alegría. Sé del gran trabajo que nos espera en el futuro.

En un principio hay coraje con el servicio médico, después hay desesperación de encontrar una solución, luego viene la recriminación a uno mismo y el deseo de regresar el tiempo para evitar que eso haya ocurrido. Por desgracia, es un deseo que no se puede cumplir. “Es sólo una tormenta de las muchas que vendrán”

Por desgracia, aún vivimos en un lugar en donde han de pensar “pobre, cómo le ocurrió eso” y sentirán lástima. No los culpo, pero es otro reto que tendremos que superar. Por fortuna estoy rodeado de gente que me ha ayudado y sin ninguna lamentación, son un apoyo en estos momentos.

Ten por seguro que de ninguna manera lo sobreprotegeré ni lo dejaré encerrado en casa recluido. Estoy cierto en que necesitará de apoyo y amor de nosotros. Que requerirá un aprendizaje “alternativo” al que en la escuela le enseñen. Los planes de ir al fútbol, de ir al parque y de ir al cine entre muchas otras cosas continuarán como antes de que naciera.

Tengo el propósito de que sea lo que él quiera ser, así de simple. “si la vida te cambia el guión, corrígele los acentos”. Ya estoy cansado de pensar en lo que pudo haber sido, quiero enfrentar lo que será, que es lo único que puedo hacer por su felicidad y por la mía.

Incluso, pensar en cómo puedo ayudar a otros padres que están en la misma o en otras situaciones peores. Me he encontrado con artículos en donde se habla sobre la retinopatía del prematuro y los comentarios de padres desesperados son cientos. Buscan un médico, un tratamiento, una solución o una respuesta a sus preguntas que por cierto, pocas veces son contestadas.

Ver desde mi trabajo (soy reportero en Querétaro) cómo puedo ayudar a que las condiciones que tienen las personas que sufren ceguera y otras enfermedades tengan mejores condiciones de movilidad y de vida. Acá en México, por desgracia, lo primero que te llega a la mente cuando te hablan sobre ceguera es personas que piden limosna, de gente que vive en las calles pidiendo algo para comer, esa es la realidad.

Sin embargo, las cosas cambian cuando me encuentro con ejemplos como el tuyo. Ejemplos que como muchos otros demuestran los ciegos que somos la mayoría al no ver que el desarrollo humano no se encuentra en que tan normal eres, sino en la capacidad de salir adelante a pesar de cualquier cosa.

Por eso te agradezco que me abras los ojos. Son muchos los casos que he encontrado que rompen con la regla de que no hay salida y todo está perdido. Si los planes que tengo de salir adelante con mi familia salen como lo planeo, espero un día viajar para España y conocerte. Platicar de todo lo que ha pasado y agradecerte en persona no sólo lo que me has enseñado a mí, sino lo que haces en el blog y en tu vida que es un triunfo sobre la “ceguera” de la sociedad

Quiero felicitarte no sólo por crear ese blog, sino por todo lo que has hecho en este tiempo. Cosas, que muchos que gozamos de la vista no podríamos lograr ni viviendo dos o tres vidas. Sin duda, tu ejemplo no sólo me impulsa a sacar adelante a Cristian, mi hijo, sino de ponerme a pensar que nunca podré decirle que no puede hacer algo, sólo porque no puede ver. Estoy seguro que en el futuro, él tendrá más cosas que enseñarme que yo a él.

Sin duda, es una prueba difícil, pero no imposible. Gracias por demostrar que no hay limitaciones cuando la luz se apaga. Que no hay barreras cuando el ímpetu de salir adelante y de disfrutar la vida es más grande que cualquier cosa.

Ser normal está sobrevalorado (Mi colaboración en La Encuadre)

El siguiente artículo lo escribí como firma invitada para la revista cultural La Encuadre, en su número de mayo. Esta publicación digital de carácter mensual quiso dedicar su novena edición a los “raritos y marginados”. Me pidieron colaborar con un texto personal, relacionado o no con el tema del mes… Y este fue el resultado.

Ser normal está sobrevalorado

“Hola, mi nombre es Patricia. Soy periodista. He trabajado en…”

¿Qué más da? Normalmente, la gente solo me escucha hasta la mitad de la frase. El resto de la información se pierde mientras observan mis ojos de párpados caídos y a mi compañera, Brilyn. En cuanto ven a mi perra guía, siempre fiel a mi lado, y se dan cuenta de que soy ciega, todo lo que diga tras el saludo inicial se pierde, porque la gente se queda pensando en que soy ciega. “¿Cómo ha podido estudiar periodismo?” “¿Podrá trabajar?” -se preguntarán. Porque aún hoy, la sociedad no está mentalizada de que alguien con una –llamémosle así- “discapacidad” puede, gracias a los avances tecnológicos, estudiar, trabajar y llevar una vida lo más normalizada posible.

Aún sigo encontrándome gente que me para por la calle y me pregunta si tengo cupones para el viernes, o que si sé el número que salió ayer. Porque en realidad, la gente sigue asociando ciego con cupones. Al igual que ven a una persona en silla de ruedas y piensan: “Pobrecito”. O ven a un grupo de personas con discapacidad psíquica en la parada del bus y piensan: “Mírales, pobres, van al centro especial para disminuidos”. Porque existe un gran desconocimiento en nuestra sociedad acerca del grado de inserción –real- que a día de hoy alcanzan las personas con una discapacidad –o diversidad funcional-.

No sirve de nada que me presente con mi currículum y exponga mi trayectoria profesional a lo largo de los últimos cinco años. No se van a fijar en mi licenciatura, ni en los cursos que realicé a posteriori para continuar mi formación. NI siquiera valorarán si hablo inglés, si tengo manejo de aplicaciones informáticas o perfil en las redes sociales. Preguntas normales que le harían a cualquier candidato “normal”. La primera impresión que se llevarán de mí, al menos en los 30 primeros segundos, será: “Mírala, pobrecita, no ve nada”.

Porque nos llama la atención todo aquello que se sale de “lo normal”. Entendiendo por normal aquello que se sale de nuestros parámetros de estándar, lo que no es cotidiano, lo excepcional, lo que no vemos diariamente. Cuando se nos presenta delante, algo hace click en nuestra cabeza, descentramos nuestro foco de atención y por unos instantes nos quedamos flasheados. Hasta que ubicamos el nuevo elemento distorsionador, y nuestro perfecto mundo de normalidad vuelve a encajar como las piezas de un puzle perfecto. Porque seamos sinceros, cuando vemos algo extraordinario que se sale de nuestros parámetros, en seguida nuestra cabecita ordenada tiende a buscarle una etiqueta para poder catalogarlo, ordenarlo en su categoría, y meterlo en su cajón correspondiente de cosas que entendemos como “normales”.

Yo creo sinceramente que la normalidad está sobrevalorada.
¿Quién puede afirmar, categóricamente, que es normal?
¿En base a qué? ¿Comparado con qué?

Todos, quien más quien menos, tenemos nuestras pequeñas manías y defectos. Hay quien necesita ordenar su ropa en el armario por colores y estaciones del año. Mi madre, por ejemplo -perdóname mamá, voy a contarlo- tiene por costumbre tender la ropa utilizando pinzas del mismo color para cada prenda. ES decir, si al tender una camiseta pone una pinza azul en un extremo, la que coloque al otro extremo para sujetar la camiseta tiene que ser también azul. Una vez intentó no mirar al irlas cogiendo, tender la ropa sin más y no prestar atención al color de las pinzas.
Al cabo de una hora tuvo que volver, descolgar la ropa y volver a tenderla poniendo las pinzas del mismo color.
Tengo una amiga que en el ordenador, cuando abre varias ventanas del navegador -Facebook, correo electrónico, Twitter, MSN, etc- tiene que tenerlas siempre colocadas en el mismo orden, abajo en la barra de Inicio. Si no las tiene colocadas siempre de la misma manera se bloquea, se pone nerviosa y se incomoda hasta tal punto, que alguna vez la he visto cerrarlo todo para volver a irlas abriendo una a una y tenerlas colocadas a su gusto.
¿Normal? ¿Anormal? Yo creo que son pequeñas manías que simplemente, son distintas a cómo hace las cosas el resto de la gente.

Desde niños nos enseñan que todos somos iguales. NO hay mentira más grande. En el colegio nos explican que todos venimos del mono, y que somos todos iguales: payos, gitanos, blancos, negros, indios, chinos. En catequesis nos enseñaban la Biblia y nos decían que todos somos hermanos e hijos de Dios.
Repito: no hay mentira más grande.
Cada persona somos un mundo, un universo independiente de anhelos, virtudes, aficiones, sueños, deseos, manías, obsesiones… Si existen siete mil millones de seres humanos sobre el planeta Tierra, existen siete mil millones de seres totalmente independientes y diferentes unos de otros. Lo que no hemos entendido aún, tras más de miles de años de evolución, es que por muy distintos que seamos unos de otros, lo que debemos aprender es a respetarnos. A comprendernos a pesar de nuestras diferencias. A convivir unos con otros.
Es ahí en lo que fallamos. Porque seguimos discriminando lo que nos es ajeno. Lo que no podemos comprender o nos resulta extraño tendemos a excluirlo de nuestro entorno. Es ahí donde nace la discriminación.

Recuerdo un chico que estudiaba periodismo en mi clase de la facultad. Le llamaban friky, porque era un apasionado de la cultura japonesa, de los cómics manga y el anime. Lo que se denomina en la jerga como un ‘otaku’ (1). Hablaba y vestía de una forma poco habitual, y en ocasiones era capaz de abandonar una clase en medio de la explicación con el único argumento de que tenía que “ir a japonés”. Durante meses estuvo ahorrando, nos explicó, porque quería cumplir el sueño de su vida: viajar a Japón. Y al final lo llevó a cabo.

Bien, pues este chico, este “friky”, que se llevaba la palma de lo más friky que teníamos en la facultad -y mira que en Periodismo tenemos para dar y tomar-, que era blanco de todas las bromas, risas y pullas de los compañeros más… intolerantes de la clase, no llegó a terminar la carrera. Nos dejó en uno de los cursos intermedios, nunca supimos muy bien porqué, o a dónde se fue. LO cierto es que años más tarde, por casualidad, me enteré de que aquel extraño pelirrojo que dejaba las clases a medias para irse a aprender japo estaba trabajando en Alemania para una empresa de Nintendo. Y ganando un sueldazo, probablemente.
Lo que quiero decir con esta anécdota es que, por muy extraño o raro que nos parezca alguien, deberíamos tratar de comprenderlo, no discriminarlo o excluirlo de nuestro entorno solo por el hecho de que sea diferente. ¿Quién sabe si tras ese chico tímido o esa chica gótica se esconde un gran cerebro? Nunca lo sabremos si no nos damos la oportunidad de conocerlo.

Este tipo de problema lo vemos cada vez más, sobre todo entre la gente joven. Los adolescentes son cada vez más gregarios, más afanados en catalogar y segregar por tribus: los góticos, los ‘emo’ (2), las chonis, los frikys… Son incapaces de darse cuenta que todos podemos ser frikys en algún momento. Es imposible que a todo el mundo le parezcamos normal, siempre. SI es así, algo estaremos haciendo mal, seguro. Es imposible que a todos nos guste leer las famosas 50 sombras de Grey, que a todos nos encante Gran Hermano y que todos disfrutemos viendo jugar al FC Barcelona o al Real Madrid. Si eso lo entendemos, ¿por qué nos cuesta tanto entender que es posible ser diferente sin ser extraño? ¿Por qué tenemos que discriminar, catalogar, excluir o incluso insultar a quienes son distintos a nosotros?
Además, ¿no sería la vida aburridísima si a todos nos gustasen los mismos libros, las mismas películas, la misma ropa…? Seríamos como clones, como ovejas del rebaño. Y no podríamos hablar de nada, porque en todo estaríamos de acuerdo.
En la variedad está el gusto, dijo alguien. Y así me lo parece a mí.
Por eso creo que ser normal está sobrevalorado. A mí no me gustaría que al presentarme a una entrevista de trabajo pensasen de mí: “Otra periodista con un blog enganchada a Twitter. Ya lo he visto”. Porque esa soy yo, sí, pero también puedo aportar algo más, un plus, un ‘valor añadido’, como dicen en márketing. Y ese valor añadido que puedo ofrecerles yo no puede ofrecérselo nadie más. ¿O acaso todos los días se les presenta una periodista ciega, con su perro guía, que escribe un blog, está enganchada a Twitter y además se muere por demostrar su valía?
Esa es mi carta secreta. Todos tenemos algo que nos hace diferentes, que nos distingue del resto, de la masa. Nuestro valor añadido.

“Nunca olvides qué eres, porque desde luego el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.”
(Tyrion Lannister, Juego de Tronos)

Me costó mucho trabajo entender que mi condición como persona ciega podía ser una herramienta diferenciadora en lugar de algo negativo. Fue durante las jornadas de ‘Mi primer Tweet’, organizadas por Alicia Calderón y Antonio Asensio, de ActitudMPT, en las que tuve la suerte de compartir un interesante desayuno-coloquio con profesionales de la comunicación en el que estuvimos debatiendo acerca del papel de las redes sociales y el periodismo. Se habló de la necesidad de crear nuestra marca personal y distinguirnos como profesionales, porque todo el mundo puede lanzar tweets informativos, cualquiera puede publicar cientos de tweets al día contando cosas, pero el periodista, el verdadero profesional es aquel que sabe analizar, explicar y profundizar en las causas, los porqués y las consecuencias de aquello que está publicando. Pero eso sería objeto de otro artículo…
Por no desviarme, en aquellas jornadas se habló de que para distinguirse de los cientos de comunicadores que publican en las redes sociales hoy en día, debemos diferenciarnos por encima del resto, crear nuestra marca personal, encontrar aquello que nos hace únicos. Entonces aproveché la coyuntura para plantearles una duda que hacía tiempo me venía quitando el sueño:
¿Cómo puedo hacer que se me valore como profesional por lo que cuento y cómo lo cuento sin que se fijen en quien lo está contando? Es decir, que se centren en el contenido de lo que cuento sin pensar en que quien lo está contando es Patricia, la periodista ciega.
Fueron las palabras de Jorge Francés Martín, presidente de la Asociación de la prensa de Valladolid (APV), las que perdonadme la broma, me hicieron ver la luz. Él me planteó darle la vuelta a la tortilla: ¿por qué no utilizar eso que a ti te hace diferente como un medio para alcanzar un fin? Es decir, es evidente que eres diferente, que te sales de lo “normal”, ¿no? “Entonces, ¿por qué no aprovechar eso a tu favor?”
Y ahí me di cuenta de que es cierto: amigos, ser normal está sobrevalorado.

NOTAS

1) Otaku: Término japonés para referirse a las personas con intereses obsesivos, particularmente anime, manga y videojuegos. En el mundo occidental, el término “otaku” es empleado para calificar a aquel que es fanático de la cultura japonesa.
2) Emo: Tribu urbana que suele vestirse con colores oscuros y maquillaje que simula tristeza. Tiene influencia del punk. La palabra Emo deriva de Emoción.

Brilyn en el Laberinto de Tusitala

Si hay una cosa que adoro de las redes sociales, en especial de Twitter , es que puedes llegar a conocer a grandes personas y forjar amistades que nunca imaginarías. Así fue como conocí a Casiopea (Berta López fuera de la red 2.0), y cómo poco a poco, fue surgiendo una especial amistad 🙂

Ella también es periodista, pero además ha logrado cumplir el sueño que yo aún tengo pendiente: escribir un libro. En su caso, se trata de su primer libro de cuentos, ‘Anamorfosis’. Además, es autora en el blog El Laberinto de Tusitala . Allí escribe una sección a la que ha dado el curioso nombre de ‘Dime con quien andas’, en la que entrevista a personas que tienen historias que contar acerca de sus mascotas, o esos miembros peludos de la familia de los que tanto nos (me incluyo) gusta hablar a quienes tenemos la suerte de convivir con uno.

Me preguntó si me apetecía hacer un DCQA sobre Brilyn, contando cómo era vivir con un perro guía, y yo, por supuesto, dije que sí. Ya sabéis que me encanta colaborar con mis amigos 😉

El resultado de aquella entrevista podeis leerlo haciendo click en el siguiente enlace:

Brilyn o cómo ser los ojos de una persona

Ya me diréis si os gusta 😉